Cavalleria Rusticana e I Pagliacci en celebradas producciones
Por Jaime Torres Gómez
Coincidiendo con los 20 años de Merlín Comunicaciones, y luego de una exitosa
reedición de la puesta en escena de la ópera Carmen en enero, llega la dupla
Cavalleria Rusticana e I Pagliacci, nuevamente en el Teatro Corpartes, de
excelente acústica.
Del todo encomiable la labor de Merlín Comunicaciones en abrir nuevos espacios
para el desarrollo de la ópera en Chile, constituyendo una plataforma
complementaria de trabajo para cantantes, músicos y todo el ámbito de producción.
A la vez, conforme la alta demanda de las producciones ofrecidas, ha evidenciado
un alto interés por la ópera, esperándose su continuidad en el tiempo, y, en lo
posible, expandiéndose a regiones.
Del todo acertado ofrecer estas dos óperas, sin duda muy entrañables para
muchos melómanos e ideales para la formación de nuevos públicos dada sus
grandes bondades compositivas junto a extraordinarios libretos.
Inscritas en el “verismo” (movimiento de la ópera italiana tendiente en dar a
conocer la realidad de manera lo más auténticamente posible), sus libretos se
basan en aspectos cotidianos de la vida y contrarios a los temas épicos de la era
romántica y anteriores. Normalmente la vena melódica es de fácil asimilación,
tendiéndose a un recitativo muy expresivo y naturalista, dándose un continuum
musical muy costumbrista o local.
En el caso de Cavalleria Rusticana (Honor Rústico), de Pietro Mascagni, se trata
de su ópera más famosa, y sin duda con una denominación muy bien pensada
para este melodrama siciliano, que -inevitablemente- recuerda su acertada
inclusión en el filme El Padrino III. En I Pagliacci ( Los Payasos), de Ruggiero
Leoncavallo, está basada en un hecho real de una causa criminal ocurrida en
Calabria, llevada a cabo por el juez Vincenzo Leonvallo, padre de Ruggiero.
Musicalmente, ambas óperas disponen de un magistral tratamiento de las voces,
colores y texturas instrumentales.
Excelente producción liderada por Gian Paolo Martelli como regisseur, con un
inteligente aprovechamiento del espacio en base a una estructura escenográfica
fija para ambas óperas debidamente cambiante mediante una dosificada
iluminación y esenciales elementos corpóreos. Muy acertadas las indicaciones de
movimientos, como un vestuario de estupenda factura.
De los dos elencos, se presenció la primera función con un deslumbrante José
Azócar en los roles de Turiddu y Canio. De impresionante squillo y arrebatadora
entrega, injustamente poco se le convocado en más producciones de ópera
locales... Asimismo, gran debut de soprano italiana Alessia Nadin como
Santuzza, con voz plena, rica en matices y de perfecto phsique du rol. De
importante material y nobleza de canto el barítono brasileño Rodolfo Giulani, en
los roles de Alfio y Tonio. Marcela González, de importantes medios vocales,
empero, su vocalidad para Nedda se apreció pesante. Patricio Sabaté, como
Silvio, con soberbia musicalidad y homogénea línea; asimismo, con gran oficio,
Gonzalo Tomckowiack como Beppe. La concertación de Eduardo Gajardo junto
a la Orquesta Filodramática de Chile, algo errática, aunque colaboradora con las
voces.
En suma, dos sólidas producciones de óperas de entrañables fibras…
No hay comentarios:
Publicar un comentario