jueves, 23 de abril de 2026

 

JAVIER MAS, UN CONDUCTOR EN PERMANENTE EVOLUCIÓN

 

Dirección Nacional de Elencos Estables, temporada 2026. Concierto a Cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional, Director: Javier Mas. Solista: Pedro Salerno (Contrabajo). Programa: Obras de Mantiñan, Botessini y Nielsen. Palacio Libertad, Auditorio Nacional, 22 de Abril de 2026.

 

NUESTRA OPINION: BUENO

 

  Un programa, que para estos tiempos resultó innovador e interesante ha sido el llevado a cabo por la Orquesta Sinfónica Nacional bajo la Dirección del Mtro. Javier Mas, titular de la Orquesta Sinfónica Provincial de Rosario y que desde hace más de una década viene registrando un franco y decido crecimiento interpretativo, a la vez que se ha revelado en el abordaje de obras desgraciadamente infrecuentes en los programas de concierto.

 

  En el inicio se pudo apreciar “Crudo”, obra del año 2018 del compositor Leonardo Mantiñan. Obra que abreva en el tema de las reiteradas crisis en Medio Oriente (hoy de inquietante actualidad), con su correlato  sobre las fuentes energéticas y sus sabidas consecuencias, Mantiñan plasma en la partitura un esquema basado en el trabajo de sonoridades, efectos tímbricos y pasajes tonales, los que entrelaza de manera interesante, manteniendo la tensión en modo permanente. También resulta efectiva la instrumentación, con destacada labor para los instrumentistas de percusión e incluso una intervención del piano empleando sus cuerdas accionadas en forma manual y con arco  en apoyo de la anteriormente mencionada percusión, muy bien llevada a cabo por el solista de la Orquesta, Marcelo Balat . Obra que resultó premiada por el Fondo Nacional de las Artes,  también fue seleccionada por la Universidad de Minas Gerais para que el Maestro Mantiñan sea designado como compositor en residencia.

 

  Continuando con la programación y con la participación como solista del Maestro Pedro Salerno (quien también lo es de la Orquesta), se ofreció una estupenda versión del Concierto para Contrabajo y Orquesta Nº 2 de Giovanni Bottesini. Contrabajista, compositor, Director de Orquesta, responsable del estreno mundial de “Aida” de Verdi en 1871 en El Cairo, es autor de una profusa cantidad de composiciones para el instrumento. Este trabajo, de estilo clasicista, es breve, conciso, pero pleno de melodías de gran belleza. A lo largo de sus tres movimientos, Salerno le extrajo a su instrumento el máximo de sonoridad, obteniendo un sonido puro y de extrema belleza. El maestro Mas y las cuerdas de la Sinfónica Nacional le brindaron al solista un ropaje magnífico con un apoyo sonoro de exquisita calidad. Los sostenidos aplausos del público lograron que el Maestro Salerno respondiera con un Bach exquisito.

 

  Ya en la parte final, Mas y los “Sinfónicos” acometieron con una buena versión de la Sinfonía Nº 4 Op, 29, “Inextinguible” de Carl Nielsen.  Hace más de 40 años, cuando este cronista comenzaba a frecuentar el ambiente musical argentino, asistió en ese entonces en el Auditorio de Belgrano a una versión conducida por su entonces titular, Juan Carlos Zorzi, como complemento de un homenaje al Mtro. Alberto Ginastera quien recién había fallecido. Allí ocurrió que naciera un “deslumbramiento” ante este trabajo del compositor danés, intenso, rico en matices, con momentos de un colorido orquestal verdaderamente maravilloso y las dos variantes: la enjundiosa e intensa introducción con el motivo principal que de la mano de un fragoroso contrapunto de timbales reaparecerá en el final y una sección central verdaderamente introspectiva y de corte camarístico en donde fundamentalmente los vientos deben desarrollar una partitura con todos los condimentos para el destaque. Hay un detalle principal: está compuesta para ser interpretada “Da Capo a Fine”, sin solución de continuidad.  Mas acertó por completo en el “tempi” empleado, logrando mantener a “raya” a la Orquesta para evitar desbordes. Una brillante labor de las cuerdas con instantes de pura belleza. Vientos sencillamente exquisitos, los que resultaron el punto mas alto de todo el concierto y bronces muy ajustados. Los timbalístas tuvieron dispar desempeño. Mientras que el solista principal tuvo una destacadísima labor, su compañero en cambio tuvo una participación con desbordes, sumado a que hubo instantes de saturación sonora, por lo que en el pasaje denominado “batalla”, a cargo justamente de los timbalístas, no se pudieron percibir a algunos sectores del conjunto. De todos modos fue una versión muy digna, que reveló el permanente compromiso interpretativo del Maestro Mas, largamente aplaudido por el público.

 

Donato Decina

 

 

   

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