sábado, 18 de abril de 2026

 

Yonghoon Lee y Liudmyla Monastyrska  en el desenlace fatal de "I Pagliacci" en el escenario del Teatro Colón. Dos artistas de relieve internacional en el inicio de la temporada lírica 2026 del primer coliseo argentino captados por Juanjo Bruzza para Prensa del Teatro Colón.



“I Pagliacci” y “Cavalleria Rusticana” inician la Temporada del Colón


Dos óperas intensas en una versión con altibajos


Teatro Colón

Jueves 16 de abril de 2026


 


Escribe: Graciela Morgenstern


 


"Cavalleria Rusticana", melodrama en un acto, con libro de Giovanni Targioni-Tozzetti y Guido

Menasci, y música de Pietro Mascagni,

"I Pagliacci", drama en dos actos, con texto y música de Ruggero Leoncavallo.

Elenco: Denys Pivnitskyi, María Belén Rivarola, Fabián Veloz, Santiago Martínez, Ramiro Maturana,

Mariano Crosio, Ariel Casaris

Yonghoon Lee, Liudmyla Monastyrska, Fabián Veloz, Guadalupe Barrientos, Javiera Barrios

Coro de Niños del Teatro Colón. Directora: Mariana Rewerski

Coro Estable del Teatro Colón. Director: Miguel Martínez

Coreografía: Michele Cosentino

Video: Martín Ruiz

Régie, escenografía, vestuario e iluminación: Hugo de Ana

Orquesta Estable del Teatro Colón

Dirección musical: Beatrice Venezi


La Temporada Lírica comenzó con una dispar versión de Cavalleria Rusticana e I Pagliacci. Juntas

han recorrido el mundo pero en esta ocasión, injustificadamente, se ha invertido este orden, en el que

normalmente se las representa.

Ambas son exponentes del verismo, movimiento en el que la teatralidad y el dramatismo cobran

preponderancia. Si bien cortas, los valores son muchos en estas dos óperas intensas y sin altibajos.

I Pagliacci, subió a escena, en una versión con altibajos. Denys Pivnitskyi dejó expuesto el

predicamento del personaje, pero su canto mostró muchas falencias técnicas. Una emisión forzada, con

notas que llegaban más al grito que al canto, carente de matices, deficiente articulación del idioma y

afinación cuestionable. Un Canio para el olvido, aunque parte del público haya quedado impactado por su

vehemencia.


María Belén Rivarola lució su voz tersa, de color atractivo y técnica depurada. Su entrega al rol de

Nedda fue importante y aunque la marcación escénica no siempre la favoreció, se desempeñó

satisfactoriamente.

Fabián Veloz expuso una vez más, su gallardía vocal y relevancia sonora, su autoridad escénica y

musicalidad. Realizó una muy buena interpretación del Prólogo, así como del rencoroso Tonio.

Ramiro Maturana fue un Silvio correcto, mientras que Santiago Martínez compuso un Beppe

expresivo.

Cavallería Rusticana fue objeto de una digna versión, más pareja. La soprano Liudmyla Monastyrska

como Santuzza, exhibió canto rico en matices, caudal sonoro más que suficiente, agudos seguros y

poderosos, e importante desenvoltura escénica.

A su lado, Yonghoon Lee cantó con pasión, aunque con una tendencia a la sobreactuación.

Poseedor de un material vocal interesante, con mucha facilidad y brillo en la zona aguda y voz bien

colocada, resultó efectivo y convincente.

Fabián Veloz como Alfio, ratificó las virtudes vocales anteriormente mencionadas.

Guadalupe Barrientos dio realce al personaje de Mamma Lucía, tanto desde el punto de vista vocal

como actoral. Fue merecidamente una de las figuras más aplaudidas.

Javiera Barrios compuso una Lola atractiva y eficaz.

Una de las mejores actuaciones de la noche vino de parte de tanto el Coro Estable, dirigido por

Miguel Martínez, como el Coro de Niños, bajo las órdenes de Mariana Rewerski, organismos que tuvieron

un desempeño de excelencia en ambas obras, luciéndose en todas sus intervenciones.

La Orquesta Estable respondió con eficacia a las indicaciones de Beatrice Venezi, quien realizó una

lectura de la partitura apenas correcta, sin vuelo expresivo.

La producción escénica de Hugo de Ana, montada sobre el disco giratorio, se caracterizó por

excesos en “I Pagliacci”, tanto en el montaje escénico (cuál era el significado del andamiaje montado que

nadie usaba?) como en la cantidad de bailarines, y figuras circenses en escena. Si bien mostró gran

elaboración y buena factura, desvirtuó la verdadera esencia de la obra. En “Cavalleria Rusticana” hubo

mayor sobriedad, aunque los movimientos continuos del disco giratorio dieron cierta discontinuidad a la

faz musical.

De todas maneras, el público salió satisfecho, a juzgar por los aplausos del final y se puede decir

que fue un buen comienzo de la Temporada Oficial.

CALIFICACIÓN: BUENO




“I Pagliacci” y “Cavalleria Rusticana” inician la Temporada del Colón


Dos óperas intensas en una versión con altibajos


Teatro Colón

Jueves 16 de abril de 2026


 


Escribe: Graciela Morgenstern


 


"Cavalleria Rusticana", melodrama en un acto, con libro de Giovanni Targioni-Tozzetti y Guido

Menasci, y música de Pietro Mascagni,

"I Pagliacci", drama en dos actos, con texto y música de Ruggero Leoncavallo.

Elenco: Denys Pivnitskyi, María Belén Rivarola, Fabián Veloz, Santiago Martínez, Ramiro Maturana,

Mariano Crosio, Ariel Casaris

Yonghoon Lee, Liudmyla Monastyrska, Fabián Veloz, Guadalupe Barrientos, Javiera Barrios

Coro de Niños del Teatro Colón. Directora: Mariana Rewerski

Coro Estable del Teatro Colón. Director: Miguel Martínez

Coreografía: Michele Cosentino

Video: Martín Ruiz

Régie, escenografía, vestuario e iluminación: Hugo de Ana

Orquesta Estable del Teatro Colón

Dirección musical: Beatrice Venezi


La Temporada Lírica comenzó con una dispar versión de Cavalleria Rusticana e I Pagliacci. Juntas

han recorrido el mundo pero en esta ocasión, injustificadamente, se ha invertido este orden, en el que

normalmente se las representa.

Ambas son exponentes del verismo, movimiento en el que la teatralidad y el dramatismo cobran

preponderancia. Si bien cortas, los valores son muchos en estas dos óperas intensas y sin altibajos.

I Pagliacci, subió a escena, en una versión con altibajos. Denys Pivnitskyi dejó expuesto el

predicamento del personaje, pero su canto mostró muchas falencias técnicas. Una emisión forzada, con

notas que llegaban más al grito que al canto, carente de matices, deficiente articulación del idioma y

afinación cuestionable. Un Canio para el olvido, aunque parte del público haya quedado impactado por su

vehemencia.


María Belén Rivarola lució su voz tersa, de color atractivo y técnica depurada. Su entrega al rol de

Nedda fue importante y aunque la marcación escénica no siempre la favoreció, se desempeñó

satisfactoriamente.

Fabián Veloz expuso una vez más, su gallardía vocal y relevancia sonora, su autoridad escénica y

musicalidad. Realizó una muy buena interpretación del Prólogo, así como del rencoroso Tonio.

Ramiro Maturana fue un Silvio correcto, mientras que Santiago Martínez compuso un Beppe

expresivo.

Cavallería Rusticana fue objeto de una digna versión, más pareja. La soprano Liudmyla Monastyrska

como Santuzza, exhibió canto rico en matices, caudal sonoro más que suficiente, agudos seguros y

poderosos, e importante desenvoltura escénica.

A su lado, Yonghoon Lee cantó con pasión, aunque con una tendencia a la sobreactuación.

Poseedor de un material vocal interesante, con mucha facilidad y brillo en la zona aguda y voz bien

colocada, resultó efectivo y convincente.

Fabián Veloz como Alfio, ratificó las virtudes vocales anteriormente mencionadas.

Guadalupe Barrientos dio realce al personaje de Mamma Lucía, tanto desde el punto de vista vocal

como actoral. Fue merecidamente una de las figuras más aplaudidas.

Javiera Barrios compuso una Lola atractiva y eficaz.

Una de las mejores actuaciones de la noche vino de parte de tanto el Coro Estable, dirigido por

Miguel Martínez, como el Coro de Niños, bajo las órdenes de Mariana Rewerski, organismos que tuvieron

un desempeño de excelencia en ambas obras, luciéndose en todas sus intervenciones.

La Orquesta Estable respondió con eficacia a las indicaciones de Beatrice Venezi, quien realizó una

lectura de la partitura apenas correcta, sin vuelo expresivo.

La producción escénica de Hugo de Ana, montada sobre el disco giratorio, se caracterizó por

excesos en “I Pagliacci”, tanto en el montaje escénico (cuál era el significado del andamiaje montado que

nadie usaba?) como en la cantidad de bailarines, y figuras circenses en escena. Si bien mostró gran

elaboración y buena factura, desvirtuó la verdadera esencia de la obra. En “Cavalleria Rusticana” hubo

mayor sobriedad, aunque los movimientos continuos del disco giratorio dieron cierta discontinuidad a la

faz musical.

De todas maneras, el público salió satisfecho, a juzgar por los aplausos del final y se puede decir

que fue un buen comienzo de la Temporada Oficial

CALIFICACIÓN: BUENO

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