Yonghoon Lee y Liudmyla Monastyrska en el desenlace fatal de "I Pagliacci" en el escenario del Teatro Colón. Dos artistas de relieve internacional en el inicio de la temporada lírica 2026 del primer coliseo argentino captados por Juanjo Bruzza para Prensa del Teatro Colón.
“I Pagliacci” y “Cavalleria Rusticana” inician la Temporada del Colón
Dos óperas intensas en una versión con altibajos
Teatro Colón
Jueves 16 de abril de 2026
Escribe: Graciela Morgenstern
"Cavalleria Rusticana", melodrama en un acto, con libro de Giovanni Targioni-Tozzetti y Guido
Menasci, y música de Pietro Mascagni,
"I Pagliacci", drama en dos actos, con texto y música de Ruggero Leoncavallo.
Elenco: Denys Pivnitskyi, María Belén Rivarola, Fabián Veloz, Santiago Martínez, Ramiro Maturana,
Mariano Crosio, Ariel Casaris
Yonghoon Lee, Liudmyla Monastyrska, Fabián Veloz, Guadalupe Barrientos, Javiera Barrios
Coro de Niños del Teatro Colón. Directora: Mariana Rewerski
Coro Estable del Teatro Colón. Director: Miguel Martínez
Coreografía: Michele Cosentino
Video: Martín Ruiz
Régie, escenografía, vestuario e iluminación: Hugo de Ana
Orquesta Estable del Teatro Colón
Dirección musical: Beatrice Venezi
La Temporada Lírica comenzó con una dispar versión de Cavalleria Rusticana e I Pagliacci. Juntas
han recorrido el mundo pero en esta ocasión, injustificadamente, se ha invertido este orden, en el que
normalmente se las representa.
Ambas son exponentes del verismo, movimiento en el que la teatralidad y el dramatismo cobran
preponderancia. Si bien cortas, los valores son muchos en estas dos óperas intensas y sin altibajos.
I Pagliacci, subió a escena, en una versión con altibajos. Denys Pivnitskyi dejó expuesto el
predicamento del personaje, pero su canto mostró muchas falencias técnicas. Una emisión forzada, con
notas que llegaban más al grito que al canto, carente de matices, deficiente articulación del idioma y
afinación cuestionable. Un Canio para el olvido, aunque parte del público haya quedado impactado por su
vehemencia.
María Belén Rivarola lució su voz tersa, de color atractivo y técnica depurada. Su entrega al rol de
Nedda fue importante y aunque la marcación escénica no siempre la favoreció, se desempeñó
satisfactoriamente.
Fabián Veloz expuso una vez más, su gallardía vocal y relevancia sonora, su autoridad escénica y
musicalidad. Realizó una muy buena interpretación del Prólogo, así como del rencoroso Tonio.
Ramiro Maturana fue un Silvio correcto, mientras que Santiago Martínez compuso un Beppe
expresivo.
Cavallería Rusticana fue objeto de una digna versión, más pareja. La soprano Liudmyla Monastyrska
como Santuzza, exhibió canto rico en matices, caudal sonoro más que suficiente, agudos seguros y
poderosos, e importante desenvoltura escénica.
A su lado, Yonghoon Lee cantó con pasión, aunque con una tendencia a la sobreactuación.
Poseedor de un material vocal interesante, con mucha facilidad y brillo en la zona aguda y voz bien
colocada, resultó efectivo y convincente.
Fabián Veloz como Alfio, ratificó las virtudes vocales anteriormente mencionadas.
Guadalupe Barrientos dio realce al personaje de Mamma Lucía, tanto desde el punto de vista vocal
como actoral. Fue merecidamente una de las figuras más aplaudidas.
Javiera Barrios compuso una Lola atractiva y eficaz.
Una de las mejores actuaciones de la noche vino de parte de tanto el Coro Estable, dirigido por
Miguel Martínez, como el Coro de Niños, bajo las órdenes de Mariana Rewerski, organismos que tuvieron
un desempeño de excelencia en ambas obras, luciéndose en todas sus intervenciones.
La Orquesta Estable respondió con eficacia a las indicaciones de Beatrice Venezi, quien realizó una
lectura de la partitura apenas correcta, sin vuelo expresivo.
La producción escénica de Hugo de Ana, montada sobre el disco giratorio, se caracterizó por
excesos en “I Pagliacci”, tanto en el montaje escénico (cuál era el significado del andamiaje montado que
nadie usaba?) como en la cantidad de bailarines, y figuras circenses en escena. Si bien mostró gran
elaboración y buena factura, desvirtuó la verdadera esencia de la obra. En “Cavalleria Rusticana” hubo
mayor sobriedad, aunque los movimientos continuos del disco giratorio dieron cierta discontinuidad a la
faz musical.
De todas maneras, el público salió satisfecho, a juzgar por los aplausos del final y se puede decir
que fue un buen comienzo de la Temporada Oficial.
CALIFICACIÓN: BUENO
“I Pagliacci” y “Cavalleria Rusticana” inician la Temporada del Colón
Dos óperas intensas en una versión con altibajos
Teatro Colón
Jueves 16 de abril de 2026
Escribe: Graciela Morgenstern
"Cavalleria Rusticana", melodrama en un acto, con libro de Giovanni Targioni-Tozzetti y Guido
Menasci, y música de Pietro Mascagni,
"I Pagliacci", drama en dos actos, con texto y música de Ruggero Leoncavallo.
Elenco: Denys Pivnitskyi, María Belén Rivarola, Fabián Veloz, Santiago Martínez, Ramiro Maturana,
Mariano Crosio, Ariel Casaris
Yonghoon Lee, Liudmyla Monastyrska, Fabián Veloz, Guadalupe Barrientos, Javiera Barrios
Coro de Niños del Teatro Colón. Directora: Mariana Rewerski
Coro Estable del Teatro Colón. Director: Miguel Martínez
Coreografía: Michele Cosentino
Video: Martín Ruiz
Régie, escenografía, vestuario e iluminación: Hugo de Ana
Orquesta Estable del Teatro Colón
Dirección musical: Beatrice Venezi
La Temporada Lírica comenzó con una dispar versión de Cavalleria Rusticana e I Pagliacci. Juntas
han recorrido el mundo pero en esta ocasión, injustificadamente, se ha invertido este orden, en el que
normalmente se las representa.
Ambas son exponentes del verismo, movimiento en el que la teatralidad y el dramatismo cobran
preponderancia. Si bien cortas, los valores son muchos en estas dos óperas intensas y sin altibajos.
I Pagliacci, subió a escena, en una versión con altibajos. Denys Pivnitskyi dejó expuesto el
predicamento del personaje, pero su canto mostró muchas falencias técnicas. Una emisión forzada, con
notas que llegaban más al grito que al canto, carente de matices, deficiente articulación del idioma y
afinación cuestionable. Un Canio para el olvido, aunque parte del público haya quedado impactado por su
vehemencia.
María Belén Rivarola lució su voz tersa, de color atractivo y técnica depurada. Su entrega al rol de
Nedda fue importante y aunque la marcación escénica no siempre la favoreció, se desempeñó
satisfactoriamente.
Fabián Veloz expuso una vez más, su gallardía vocal y relevancia sonora, su autoridad escénica y
musicalidad. Realizó una muy buena interpretación del Prólogo, así como del rencoroso Tonio.
Ramiro Maturana fue un Silvio correcto, mientras que Santiago Martínez compuso un Beppe
expresivo.
Cavallería Rusticana fue objeto de una digna versión, más pareja. La soprano Liudmyla Monastyrska
como Santuzza, exhibió canto rico en matices, caudal sonoro más que suficiente, agudos seguros y
poderosos, e importante desenvoltura escénica.
A su lado, Yonghoon Lee cantó con pasión, aunque con una tendencia a la sobreactuación.
Poseedor de un material vocal interesante, con mucha facilidad y brillo en la zona aguda y voz bien
colocada, resultó efectivo y convincente.
Fabián Veloz como Alfio, ratificó las virtudes vocales anteriormente mencionadas.
Guadalupe Barrientos dio realce al personaje de Mamma Lucía, tanto desde el punto de vista vocal
como actoral. Fue merecidamente una de las figuras más aplaudidas.
Javiera Barrios compuso una Lola atractiva y eficaz.
Una de las mejores actuaciones de la noche vino de parte de tanto el Coro Estable, dirigido por
Miguel Martínez, como el Coro de Niños, bajo las órdenes de Mariana Rewerski, organismos que tuvieron
un desempeño de excelencia en ambas obras, luciéndose en todas sus intervenciones.
La Orquesta Estable respondió con eficacia a las indicaciones de Beatrice Venezi, quien realizó una
lectura de la partitura apenas correcta, sin vuelo expresivo.
La producción escénica de Hugo de Ana, montada sobre el disco giratorio, se caracterizó por
excesos en “I Pagliacci”, tanto en el montaje escénico (cuál era el significado del andamiaje montado que
nadie usaba?) como en la cantidad de bailarines, y figuras circenses en escena. Si bien mostró gran
elaboración y buena factura, desvirtuó la verdadera esencia de la obra. En “Cavalleria Rusticana” hubo
mayor sobriedad, aunque los movimientos continuos del disco giratorio dieron cierta discontinuidad a la
faz musical.
De todas maneras, el público salió satisfecho, a juzgar por los aplausos del final y se puede decir
que fue un buen comienzo de la Temporada Oficial
CALIFICACIÓN: BUENO
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