miércoles, 24 de junio de 2026

 Recuperando el optimismo…


Por Jaime Torres Gómez

El séptimo programa de abono de la Sinfónica Nacional hacía presagiar una baja demanda de

público, al contemplar dos obras de compositores chilenos junto a otra del repertorio universal.

Por mandato, la línea editorial de la Sinfónica supone una amplia difusión de la música nacional,

siendo menester su eficaz concreción en base a “dosificados criterios”. Y en el caso de este

programa, a priori, resultó abultado disponer de dos tercios con obras chilenas en el marco de la

temporada internacional de abono, en sí ecléctica y orientada a una amplia gama de público,

siendo más efectivo radicarlas (como bloque) en un programa de nicho, como un ciclo de música

chilena o latinoamericana. Y si bien la música nacional debe estar muy presente en la temporada

internacional, empero, no debe perderse de vista un contexto promedio-diverso de audiencias.

Felizmente, el segundo día de la presentación dio cuenta de una importante llegada de público,

recuperándose el optimismo luego de dos meses con bajas de público, a diferencia del año

pasado tras la inauguración de la Gran Sala Sinfónica Nacional, sede de la Sinfónica.

Con excelente desempeño del debutante joven director norteamericano Ian Niederhoffer,

comenzó con el Andante para Cuerdas, de Alfonso Leng, en reemplazo, a último momento, de

la Sinfonía Preliminar de “El Pájaro Burlón”, de Acario Cotapos... Si bien la pieza de Leng es de

magnífica factura y entrañable carácter (de estética post romántica), en realidad, no reviste mayor

interés insistir ofreciéndola localmente, aunque en esta oportunidad fue interesante presenciarla

por primera vez en la flamante Gran Sala…, percibiéndose sonoramente bien realzada. Magnífico

enfoque del maestro Niederhoffer, de completo idiomatismo, logrando robusto ensamble y nitidez

de voces de las cuerdas sinfónicas.

Seguidamente, el Concierto para Oboe y Orquesta, de Manuel Bustamante, escrito en el año

2023 y presenciado hace dos años junto al destacado oboísta nacional José Luis Urquieta (a

quien le fuera dedicada la obra) y la Orquesta de Cámara de Chile (muy bien dirigida por

Francisco Rettig, extrañamente ausente en la Sinfónica en su actual sede de la Gran Sala

Sinfónica Nacional…).

De atractiva factura, y de alguna forma de onírico y épico carácter, esta obra alude a un viaje por

diversas culturas de un héroe, plasmando una variedad de estados anímicos, evocaciones de

locaciones y luchas internas, y fusionado con una rica batería de universales influencias

musicales. Excelente escritura para el oboe, explotando una amplia variedad de efectos

colorísticos y rítmicos, amén de un buen tratamiento de orquestación, y adaptándose muy bien a

un orgánico grande como el de la Sinfónica. Notable desempeño (nuevamente) de José Luis

Urquieta en todo orden, validándose otra vez como un referente del oboe en Chile y

Latinoamérica. Comprometido desempeño de la talentosa batuta invitada junto a los sinfónicos,

con estupendos balances y calibrado ajuste.

Y con radical (e inteligente) giro, la segunda parte contempló una largamente ausente Sinfonía

N° 9 (7) “La Grande”, de Franz Schubert. De olímpico optimismo, esta inédita sinfonía

(descubierta años después de la muerte del compositor) presenta un desarrollo formal atípico y

de original estructura respecto a sus demás obras. De pocos contrastes -prevaleciendo más los

momentos agitados que los de mayor remanso-, es dable percibirla con cierto carácter marcial y

hasta fanfarrón, no obstante ineludible atisbar una evidente presencia del Schubert esencial de su

delicada música de cámara, y particularmente en sus lieder (sección lenta del segundo

movimiento).


Excelente interpretación firmada por Ian Niederhoffer, de enfoque más bien camarístico y con

alabado énfasis en lo cantable. Logros mayúsculos en diáfanas texturas, empática adopción de

tempi conforme los requerimientos de carácter, y monolítico ensamble.

En suma, un programa de inteligente variedad y jerarquía de resultados, no obstante riesgoso

para la actual coyuntura en la demanda de público, aunque revitalizando el optimismo por la

llegada de mayores audiencias.

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