domingo, 20 de marzo de 2022

 

Peligra la cultura nacional por inoperancia e ineficiencia de los funcionarios a cargo

 

DOSSIER

UNA EPIDEMIA MÁS PELIGROSA QUE LA COVID

Martha CORA ELISEHT

 

            En los últimos tiempos, las declaraciones a la prensa por parte de numerosos funcionarios públicos a cargo de los diferentes organismos de cultura del país -ya sean Ministros o Secretarios- no sólo han puesto en tela de juicio la labor que los mismos desempeñan, sino que también -en muchos casos- han puesto en peligro la continuidad de los mismos o amenazan con bloquearlos o disolverlos. Y esto no sólo es una grave pérdida del patrimonio cultural de una nación, sino también echar por tierra numerosos años de trabajo, esfuerzo y tesón por parte de los artistas involucrados, además de cerrar una importante fuente de trabajo para músicos, directores, copistas, cantantes, coreutas y bailarines. 

            Si se entiende por cultura a “todo aquello que el hombre produce o crea”, la misma no tiene por qué estar reservada para una determinada elite, sino para todos. En consecuencia, la música clásica, la ópera y el ballet entran dentro de esta definición.

            El concepto errado de ver la cultura como un gasto es una constante por parte de los dirigentes políticos en Argentina -independientemente del partido o coalición de gobierno a los cuales representan-, ya que se trata de una inversión. Pero si no se sabe cómo aprovecharla, esto muestra la profunda ignorancia por parte de quienes ejercen los cargos relacionados en dicha cartera, quienes además, en la mayor parte de los casos carecen de la idoneidad y/o formación necesaria para ejercerlos. Y muchos otros conciben a la música clásica, la ópera y el ballet como algo reservado para ciertas elites. Nada más alejado de la realidad. La pandemia ha demostrado que la cultura es un bien tan esencial como la salud o la educación. En el caso particular de la música, es una poderosa herramienta que permite -en muchos casos- sacar de la pobreza a los jóvenes de las barriadas humildes y carenciadas mediante el estudio de un instrumento. Prueba de ello es el Proyecto de Orquestas en las Villas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, creado en 2006 con excelentes resultados en lo cultural y artístico.

            Por otra parte, el modelo privatista de la cultura es algo que se ha probado en todas partes del mundo y ha fracasado rotundamente. El mejor ejemplo se da en Estados Unidos, donde su modelo de organizaciones privadas está en crisis desde hace mucho tiempo. Entre 2012 y 2016, más de diez orquestas de dicho país -entre otras, la prestigiosa Orquesta de Filadelfia- han solicitado convocatoria de acreedores e incluso, la quiebra de dichas instituciones. Por otra parte, la pandemia de COVID 19 puso al desnudo la situación de los músicos de la orquesta del Metropolitan Opera House de New York. Al estar cerrado el teatro por más de un año, no hubo recaudación. En consecuencia, hubo problemas para abonar salarios y sus integrantes no pudieron mantener sus seguros de salud, ya que la contratación se realiza a través del sindicato de músicos (American Federation of Musicians). Muchos tuvieron que abandonar sus cargos, con la consiguiente pérdida de calidad. El conflicto se solucionó tras una ardua negociación. Lo mismo sucedió en Alemania en la década del ’90, cuando se implementó el modelo privatizador. El resultado fue un fracaso, ya que la mayoría de los patrocinadores se declararon insolventes. Si se cuenta con un sponsor, el dinero que aportan no se debe usar para abonar salarios, sino para proyectos especiales.

 

Citas no tan citables en vísperas de fin de año

            La primera de esta catarata de desafortunadas declaraciones se produjo el pasado 18 de Diciembre de 2021 por parte del Ministro de Cultura de Jujuy Federico Posadas, quien dijo no recomendar “bajo ningún concepto” la vinculación de la recientemente creada Orquesta Sinfónica de dicha provincia bajo la órbita del gobierno local, ya que “los cuerpos estables conllevan decrecimiento en calidad, aumento en costos y sindicalización de los trabajadores”. Por ende, propuso crear la orquesta mediante la modalidad de contratación de servicios. Parece que dicho funcionario desconoce por completo el marco jurídico argentino (artículo 14 bis de la Constitución Nacional), que consagra la estabilidad de los puestos públicos, pasando por el régimen legal positivo de la Nación (Decreto Ley 6.666, Leyes 22.140, 24.185 y 25.164), las reglamentaciones provinciales y municipales vigentes y la jurisprudencia al respecto, que afirman que todo trabajador tiene derecho a percibir un salario y una jubilación dignas. En consecuencia, si un funcionario público que ejerce un puesto clave desconoce el contexto legal que contiene institucionalmente como país, lo que debe hacer es renunciar inmediatamente a su cargo, ya que con sus declaraciones demostró fehacientemente su incapacidad para ejercerlo. La mayoría de los organismos sinfónicos del país (Dirección Nacional de Organismos Estables, Orquesta Estable del Teatro colón, Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación, etc.) repudiaron sus declaraciones y lo declararon persona no grata.

            A los pocos días y en vísperas de fin de año, la Secretaria de Cultura de Salta -Sabrina Sansone- hizo causa común con su colega jujeño en una soberana muestra de ignorancia. A través de una declaración a la radio FM Capital de la ciudad capital de la provincia, la funcionaria no sólo apoyó las declaraciones de Posadas, sino que además se refirió a la situación de la Orquesta Sinfónica de Salta: “Podrían trabajar un poco más, y no sólo 3 horas por día de lunes a viernes. Cuando uno tiene un sueldo fijo todos los meses, el artista se va haciendo menos artista y se convierte en un empleado estatal”. Pero ahí no terminó la cosa, sino que se refirió al salario que cobran los músicos con las siguientes palabras: “Un integrante de la orquesta cobra entre 80.000 y 90.000 pesos. Hay que ver si está bien invertido y se justifica el gasto. Está buenísimo tener una orquesta sinfónica y tener los cuerpos estables, pero tener un cuerpo estable que trabaje 3 horas por día, con un gasto de 120 millones de pesos anuales (y me quedo corta, no sé…), tendría que tener otra disponibilidad horaria y salir a hacer el trabajo en el interior, para todos los salteños y salteñas…” “Yo creo que tener cuerpos estables es complejo, no diría que es un gasto de dinero porque es un patrimonio. Ahora considero que determinados cuerpos estatales deberían estar más presentes porque es dinero que le sacan al pueblo a través del Estado, por supuesto, pero que pagan cada salteño y cada salteña”. Digna contradicción en sus declaraciones, con una  pobreza franciscana del lenguaje e ignorancia supina respecto del tema, como buen producto de la famocracia, ya que el único mérito que tiene para ocupar dicho cargo es haber bailado en el programa de Tinelli.

            Aún así, en el presunto caso que el gasto mensual de la orquesta fuera de 150 millones de pesos, sería una de las orquestas sinfónicas más económicas del mundo. No deben existir muchas orquestas de jerarquía que se puedan sustentar con 250.000 dólares por año. Y en cuanto a la logística para su traslado a diferentes localidades de la provincia, no queda claro si la misma es responsabilidad de sus integrantes o del personal administrativo de su propia cartera.

 

Un verano candente en la provincia de Buenos Aires

            Lincoln es una importante localidad agrícola del interior de la provincia, que siempre tuvo el sueño de tener su propia orquesta sinfónica. Esta propuesta se inició de la mano del profesor Gustavo Diderle, quien comenzó a concurrir a dicha ciudad en 2007 “cuando no había nada más que un anhelo”, según declaraciones a radio La Posta. El proyecto fue tomando color en 2009, con la creación de la Orquesta Escuela de Provincia dependiente de la Municipalidad linqueña. Allí se manifestó nuevamente el sueño de la orquesta sinfónica, que no se pudo concretar oportunamente. El tiempo pasó y lo más cercano fue la creación de la Camerata Lincoln en 2016, formada por músicos de la zona y de municipios vecinos y financiada con fondos municipales. Se organizaron numerosos ciclos de conciertos con buena concurrencia de público y las cosas marcharon bien hasta Diciembre del año pasado. En una reunión con la Secretaria de Cultura del municipio -Marisa Serenal-, Diderle manifestó que “se habló de rescindir el contrato a algunos profesores no residentes de Lincoln y se prometió tratar el tema en una próxima reunión, que nunca se llegó a concretar”.

            Sorpresivamente y sin aviso previo, el 10 de Enero del corriente año los integrantes de la Camerata comenzaron a recibir telegramas de despido donde se les comunicó la disolución del organismo. “Era algo que nunca esperábamos que fuera de esa manera. Estamos sorprendidos porque no entendemos los motivos de los despidos. La última vez que nos vimos con Marisa Serenal y la gente de Cultura, se había hablado de organizar una reunión para discutir cosas operativas y si había algún problema, resolverlo ahí, pero jamás se dio”- explicó Diderle en declaraciones a radio La Posta el 13 de enero pasado. “Lo único que llegaron fueron los despidos y no están claros los motivos de una decisión así, ya que fue algo totalmente inesperado”.

            En ese sentido, el músico agregó lo siguiente:

“Desde hace ya tiempo que veníamos pidiendo una reunión. La idea era hacerla antes del último concierto, pero no se pudo dar. En lugar de eso fueron llegando de a poco los despidos. Eso nos quitó reacción, porque no entendíamos nada”.

            “La idea es que esto tome estado público. Y vamos a pedir la solidaridad de todos los organismos del país porque acá no se trata de despidos personales, sino que se está cerrando un organismo. Ahora esperemos que reconsideren la decisión y que esto se encamine porque realmente, lo sentimos como una injusticia, ya que no sólo hicimos todos los conciertos que se nos pidieron y mucho más, ya que pusimos todos mucho de cada uno para sacar este proyecto adelante”.

            De no haber sido por la publicación de esta entrevista en las redes sociales y en los medios alternativos, los grandes multimedios hicieron oídos sordos a esta situación. Inclusive, los periodistas especializados -al igual que quien escribe- tampoco se hubieran enterado.

 

Y todo a media luz

            El pasado 23 de enero, la filial Mar del Plata de Cantantes Líricos Asociados de la República Argentina (CLARA) organizó un concierto en la Plaza del Agua a las 20 horas con entrada libre y gratuita para facilitar la concurrencia del público y que tanto locales como visitantes pudieran disfrutar de un espectáculo de jerarquía al aire libre. El concierto no sólo era la primera función del año, sino que contó con el apoyo de la secretaría de Cultura de la Municipalidad de General Pueyrredón. Para sorpresa de los presentes, justo ese día tras la puesta del sol, el escenario se quedó sin luz. Tanto los cantantes como la gente alumbraron el escenario Violeta Parra con sus teléfonos celulares para que el concierto se pudiera llevar a cabo -cosa que se hizo y que contó con una numerosa concurrencia-. Sorpresivamente, al día siguiente la Plaza del Agua tuvo luz y sus faroles brillaron en todo su esplendor.

            ¿Boicot o corte sorpresivo de energía?...

            Al día siguiente, la entidad emitió el siguiente comunicado:

“Una vez que el sol se puso, nuestro recital se desarrolló absolutamente A OSCURAS.  Esto significa que las autoridades del municipio, y sobre todo de la cartera de CULTURA, consideran innecesario brindarnos las mínimas condiciones para poder desarrollar nuestro arte. Cabe destacar que el mencionado espacio público es gestionado por OSSE (Obras Sanitarias de la Municipalidad de General Pueyrredón), pero la programación de la actividad artística está a cargo de la Secretaría de Cultura del municipio (Cultura Mar del Plata).

Sorprendentemente, al día siguiente la Plaza del Agua resplandeció con sus faroles iluminándolo todo. Quizás nuestras voces y los posteriores reclamos de una gran cantidad de personas que nos siguen y que expresaron su consternación e indignación por lo sucedido hicieron un poco de ruido.

La oscuridad en que se vio envuelto nuestro concierto es la clara imagen del trato que el arte lírico recibe por parte de las autoridades de la Municipalidad de General Pueyrredón, lamentablemente desde hace muchos años.

Debemos señalar que CLARA Mar del Plata -como muchos de los artistas del género- no recibe apoyo municipal de ningún tipo, aún habiendo buscado incansablemente el espacio para el diálogo, la presentación de proyectos, etc. No existe colaboración en facilitación de materiales o equipamiento, mucho menos, económica o de financiamiento. Ni siquiera hay predisposición para lo más básico, que sería otorgarnos algunas fechas para actuar en el Teatro Colón de Mar del Plata. Hemos solicitado en julio de 2021 fechas para lo que restaba del año y para la temporada de verano 2022, contemplada hasta Abril. Sólo nos brindaron la posibilidad de organizar un concierto en Octubre, para el cual se nos advirtió que no se podía disponer de la sala para ensayar, ni hacer prueba de luces sino hasta 1 hora antes del concierto: como si estructurar un espectáculo de ópera fuera, sencillamente, un trámite”.

“Queremos enfatizar que habiéndose cursado las debidas invitaciones, jamás hubo asistencia oficial de las autoridades políticas en nuestras Galas al aire libre”.

“Consideramos que cuando se necesite financiamiento, es factible conseguirlo. Sólo hacen falta VOLUNTAD POLÍTICA Y UNA VISIÓN A LA ALTURA Y DE LARGO PLAZO SOBRE LA CULTURA Y EL LUGAR QUE MERECE LA ÓPERA EN LA AGENDA CULTURAL DE LA CIUDAD”.

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            Todo posee un común denominador: falta total de apoyo político y capacidad de gestión. Una avalancha de funcionarios incompetentes e inoperantes, con total desconocimiento de los problemas del área a su cargo y para los cuales, la cultura es un gasto en vez de una inversión. Aducen recortar gastos, pero no comienzan por sus propios sueldos. No sólo son capaces de interiorizarse acerca de los problemas que se presentan, sino que además carecen de la ética suficiente como para renunciar a un cargo para el cual no están preparados, en vez de dejar su puesto para aquellos que sí lo están, aunque sean de diferente color político. Así nos va.

            Lamentablemente, esta avalancha se va extendiendo como una gran marcha de aceite a lo largo y a lo ancho del país, transformándose en un brote. Pero del brote a la epidemia, sólo hay un tris. En este caso, puede tratarse de una epidemia mucho más grave y más peligrosa que la de COVID. Ojalá se aplique a tiempo el antídoto antes que sea demasiado tarde.

sábado, 19 de marzo de 2022

 

Brillante actuación de la Filarmónica dirigida por Fabio Mechetti en el Colón

 

BRILLO, JERARQUÍA Y PRECISIÓN

Martha CORA ELISEHT

 

            Desde hace un par de años atrás -previamente al inicio de la pandemia de COVID 19- se ha venido dando una lógica al comienzo del Ciclo de Abono de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires (OFBA). Los segundos conciertos eran ostensiblemente mejores -en cuanto a calidad y repertorio- que el concierto inaugural. Dicha lógica ha vuelto a repetirse en el día de la fecha, donde tuvo lugar el 2º concierto correspondiente al Ciclo de Abono de la mencionada orquesta en el Teatro Colón bajo la dirección de Fabio Mechetti con la participación del pianista español Javier Perianes como solista, en un programa donde se ejecutaron las siguientes obras:

-          Concierto en La menor para piano y orquesta, Op.16- Edvard H. GRIEG (1843-1907)

-          Sinfonía nº1 en Sol menor- Vassily S. KALINNIKOV (1866-1901)

Previamente al inicio del concierto, pudo apreciarse que la orquesta poseía un sonido muy compacto y bien afiatado desde el momento de afinación de los instrumentos. Estas características van a prevalecer durante todo el concierto, que se resumen en los tres términos que figuran en el título de esta nota.

Tras los aplausos de presentación, tanto Fabio Mechetti como Javier Perianes tomaron sus puestos para dar comienzo a la celebérrima obra de Grieg, que fue compuesta en 1868 en Søllerød (Dinamarca) en homenaje a su homónima de Schumann y en la misma tonalidad (La menor) cuando el músico noruego contaba con 24 años de edad. Grieg era un gran admirador de la obra de Schumann merced a su profesor en el Conservatorio de Leipzig -E. F. Wenzel-, quien fue amigo personal del gran compositor alemán. Y como buen concierto romántico, consta de los tres movimientos tradicionales: Allegro molto moderato/ Adagio/ Allegro moderato molto e marcato- Quasi presto- Andante maestoso, de gran virtuosismo para la orquesta y el instrumento solista. Pese a gozar de inmensa popularidad desde su estreno en Copenhague en 1869, Grieg realizó numerosas revisiones del mismo durante su vida. La última tuvo lugar entre los años 1906 y 1907 y es la que se representa actualmente. Tras los golpes de timbal que dan inicio a la obra, el piano abre el juego en el Allegro moderato inicial, escrito en forma de sonata, donde el clarinete repica el primer tema para luego, dar paso al segundo -a cargo de los violoncellos- con una melodía típicamente noruega. La labor desarrollada por Perianes fue magnífica, caracterizada por una excelente pulsación, precisión en los tempi pero por sobre todas las cosas, exquisitez y sutileza en su interpretación. Por otra parte, hubo una perfecta marcación por parte de Fabio Mechetti en los forti y tutti, pero sin caer en excesos. Unido esto a cada una de las intervenciones de los principales solistas de los diferentes grupos de instrumentos (Mariano Rey en clarinete, Gabriel La Rocca en fagot, Matías Bisulca en trombón, Fernando Ciancio en trompeta, Claudio Barile en flauta, Néstor Garrote en oboe, Pablo Saraví como concertino, Martcho Mavrov en corno, Benjamín Báez y Diego Fainguersch en violoncellos y Javier Dragún en contrabajo), fue una versión memorable desde todo punto de vista. El pianista se lució en los trinos del Adagio central y en la perfecta pulsación del Allegro moderato molto en tempo de halling (danza popular noruega en ritmo de ¾). El esfuerzo de los músicos y el solista se vio coronado por numerosos aplausos y vítores, que obligaron a Javier Perianes a hacer un bis: una transcripción del Liebestod de TRISTÁN E ISOLDA de Wagner, tras la cual se retiró sumamente aplaudido.

La obra de fondo elegida para esta ocasión fue la Sinfonía nº1 en Sol menor de Vassily Kalinnikov, que raramente se representa en los habituales programas de conciertos pese a ser la banda sonora de la película El Bosque de los Abedules de Andrzej Wajda. Compuesta entre 1894 y 1895, consta de 4 movimientos (Allegro moderato/ Andante commodamente/Scherzo: Allegro non troppo/ Finale: Allegro moderato) y fue estrenada en un concierto de la Sociedad Musical de Rusia en Kiev en 1897, bajo la dirección de Vinogradsky. La obra está dedicada a S. N. Krugilov, quien fuera amigo personal de Kalinnikov y su profesor de composición. Hay que recordar que, a diferencia de muchos de sus contemporáneos, Kalinnikov provenía de un hogar humilde (su padre era agente de policía) y por ende, tras aprender fagot en el Conservatorio de Moscú mediante una beca, tuvo que abandonar sus estudios porque la precaria condición económica de su familia le impedía mantenerlo. En consecuencia, trabajó como pudo en numerosas orquestas para ganarse el sustento y enfermó de tuberculosis en el interín -dolencia que le provocará la muerte a los 34 años de edad-. Por dicho motivo, su obra sinfónica es reducida (dos sinfonías y la música incidental para el drama Zar Boris de Aleksey Tolstoi). No obstante, son obras típicamente rusas y que poseen una inusual belleza cromática. El Allegro moderato inicial abre con un tema lírico que permite el diálogo entre las diferentes secciones de instrumentos. Dicho de otra manera: la orquesta debe “cantar” la melodía. Pocas veces se escuchó a la Filarmónica con un sonido prístino, con mucho vuelo y una perfecta marcación de los tempi. Fabio Mechetti no sólo demostró ser un excelente director, sino también un profundo conocedor de la obra -la dirigió de memoria-. Se produce un profundo contraste en el Andante comodante, introducido mediante un solo de arpa con cuerdas muteadas para dar lugar al bellísimo solo de oboe central, característico de este movimiento, cuyo tema es retomado a posteriori por el corno inglés -brillante labor de Néstor Garrote y Paula Llan de Roson al respecto-. El scherzo del 3º movimiento abre con otro tema típicamente ruso, seguido por los sones de una danza de campesinos, donde la orquesta se luce en todo su esplendor. Finalmente, el último movimiento abre con el tema inicial del primero, pero se desarrolla mediante una monumental fuga que permite que la orquesta se expanda hasta el paroxismo. Tras una ejecución magistral, el público estalló en aplausos.

Según opinión personal de quien escribe, éste debió haber sido el concierto de inicio del Ciclo de Abono de la Filarmónica. No sólo por las obras comprendidas en el repertorio, sino también por los tres elementos que fueron la constante de la presente función: brillo, jerarquía y precisión. Hubiera sido bueno aprovechar la presencia de este gran director brasileño para ejecutar las dos sinfonías de Kalinnikov, ya que se consagró como un especialista en la materia. Ojalá que los programadores de conciertos lo tengan en cuenta.

viernes, 18 de marzo de 2022

 

OTRA BOHEME

Teatro Colon 17/03/20202

Desde su estreno, el 1 de febrero de 1896, en el Teatro Regio de Turin, bajo la dirección de Arturo Toscanini, La Boheme cuarta opera compuesta por el Maestro Giacomo Puccini se ha convertido en una de las operas más populares del repertorio lírico, y por ende una de las más representadas.

El mismo año de su estreno, llega a Buenos Aires donde se presenta con gran éxito en el Teatro de la Opera bajo la dirección orquestal de Edoardo Mascheroni, junto a Hariclee Darclee, como Mimi y Emilio de Marchi, como Rodolfo, representándose ocho funciones.  La obra sigue apareciendo frecuentemente en las carteleras porteñas y finalmente el 16 de julio 1909 se estrena en el Teatro Colon con Eugenia Burzio, Alessandro Bonci y Giuseppe De Luca como protagonistas. De ahí en más, La boheme es representada en nuestro teatro en 51 temporadas con elencos y batutas históricos.

La versión que nos ofrece este año el Teatro Colon en su apertura de temporada, con su primer elenco, seguramente no pasará a la historia.

En el rol de Rodolfo se presentó el tenor Saimur Pirgu ya conocido en nuestro medio. Fue realmente el mejor de la noche. Voz potente, con delicados detalles de expresión vocal, y buena actuación.

Nuevamente Veronica Cangemi encara un personaje pucciniano, en este caso Mimi, con los mismos magros resultados de su Liu de 2019. Su voz no tiene frescura, tampoco conmueve y su actuación es por momentos exagerada con expresiones dramáticas sobre el canto fuera de estilo.

El barítono Alfonso Mujica interpretó el rol de Marcelo. Insuficiente en lo vocal, voz despareja, escasos recursos actorales, no estuvo a la altura para interpretar un rol protagónico en el escenario del Teatro Colon.

A Giuliana Gianfaldoni, como Musetta, pudimos escucharle en “Vals” del segundo acto; después desapareció vocalmente de la obra.

Muy bien Fernando Radó como Colline, luciéndose en el “Vecchia zimarra”. Intrascendente el trabajo de Juan Font como Shaunard.

La Orquesta Estable dirigida por el Maestro Alain Guingal, sonó ajustada y acompañó con solvencia a los cantantes.

La dirección escénica de Stefano Trespidi fue convencional. Con demasiado movimiento para no ir a ningún lado y no hacer nada. Por momentos fuerza situaciones sin sentido

La escenografía de Enrique Bordolini, si bien es bella a la vista desde la sala, parece poco práctica para el desarrollo de la acción teatral.

En síntesis, una Boheme más a la que habrá que anotar pronto en la cronología del Teatro Colon antes de olvidarnos de ella.

Roberto Falcone

 Un Réquiem irreprochablemente idiomático…

 

                                     Por Jaime Torres Gómez

 

Con casi el ciento por ciento de la capacidad del Municipal de Santiago en las cuatro funciones del Réquiem de Verdi, se dio inicio a la temporada de abono de la Filarmónica de Santiago.

 

Cabe destacar la multivariedad de hitos confluyentes en estas presentaciones, por cuanto se trató de la primera actividad presencial enmarcada en una tradicional temporada de abono pre-pandemia. Asimismo, el retorno en pleno del Coro Profesional de Santiago, largamente esperado tras las restricciones de aforo imperantes para la actividad coral. Además, luego de una forzosa ausencia debido a la pandemia, se concretó el debut del maestro italiano Roberto Rizzi-Brignoli como Director Titular de la Filarmónica. Y sumado a esto, el carácter religioso de una obra que invita a reflexionar sobre el sentido de la muerte, llegando en un momento crucial ante la presente coyuntura del conflicto bélico ruso-ucraniano…

 

Así, imposible abstraerse de la emoción de presenciar un numeroso contingente de músicos y coreutas en un espacio cerrado -a estas alturas, inédito en estos tiempos pandémicos-, no obstante un exitoso referente con el Réquiem Alemán de Brahms en enero, aunque en un espacio sustancialmente mayor y abierto como la Estación Mapocho (Concierto de la Hermandad). 

 

La Messa da Requiem verdiana -de inmenso orgánico coral, solístico e instrumental, amén de una expresividad y emotividad especiales- sigue la estructura de la misa de difuntos católica (Requiem, Dies Irae (subdividido en nueves partes), Ofertorio, Sanctus, Agus Dei, Lux Aeterna y Libera me). Inicialmente promovido por el mismo Verdi como homenaje a la muerte de Gioachino Rossini (1868), luego le dio completa forma ante la muerte del escritor Alessandro Manzoni (1873). Y considerando que Verdi era un compositor esencialmente de ópera, se percibe aquí una sincera mirada contemplativa, a pesar de su agnosticismo, aunque aflorando su formación inicial en la Fe…

 

Con irreprochable idiomatismo, Rizzi-Brignoli, maestro de amplia experiencia en ópera italiana y verdiana en particular, enfocó la obra con alto sentido de globalidad, respetando, sobre todo, el carácter religioso ante cierta tentación de enfoques más asociados a lo operístico, aunque dejando discurrir la omnipresencia de un creador esencialmente de ópera como lo era Verdi.

 

Atentísima respuesta de los filarmónicos en ensamble, hermosura de sonido y balances ante los autorizados requerimientos de su nuevo titular, motivándose estar atento a sus próximas contribuciones en el ámbito de conciertos, que, al menos en la presente temporada, será exigua, esperándose a futuro una presencia mínima del 40% en la temporada de conciertos...

 

 

Mención especial al cometido del Coro Profesional de Santiago. Considerando sus exitosas intervenciones en la misma obra en sus 40 años de historia (sólo en 3 ocasiones), en esta oportunidad, con una importante merma de coreutas (poco más de 60 voces), de ninguna manera se resintió la proyección y balance global, dando cuenta de absoluto profesionalismo y oficio, ameritándose otra anotación de mérito a su importante trayectoria.

 

Respecto a los solistas, teniendo en cuenta la dificultad histórica de encontrar las voces ideales en el medio local ante exigencias muy específicas -recurrentes en toda la producción verdiana- en timbres, espesores y colores, en esta oportunidad se recurrió a eficientes cantantes locales, y en general con parejos resultados. Irreprochablemente comprometido el bajo-barítono Homero Pérez-Miranda, musicalmente sólido el tenor Pedro Espinoza, especialmente con un deslumbrante Ingemisco…, completamente idiomática la destacada mezzo argentina María Luján Mirabelli, y de completo esmero la soprano Andrea Aguilar en expresividad y homogeneidad en línea de canto, considerando no poseer la vocalidad ideal, resintiéndose algo en el Liberame me ante el inmisericorde requerimiento de graves. 

 

En suma, una versión irreprochablemente idiomática de un Réquiem para una particular coyuntura global

domingo, 13 de marzo de 2022

 

BEETHOVEN EN ESTUPENDAS VERSIONES

 

Auditorio de Belgrano (Ciudad de Bs. As.). Teatro Colón: Ciclo de conciertos fuera de sede. Presentación de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, Director: Mariano Chiacchiarini. Solista: Antonio Formaro (Piano). Programa: Obras de Ludwig Van Beethoven. 11 de Marzo de 2022.

 

NUESTRA OPINION: MUY BUENO.

 

  Ante la platea de la sala casi colmada, la Filarmónica retornó al Auditorio de Belgrano, para ofrecer un programa compuesto por dos obras de Beethoven que llevan el Nº 5: tanto el Concierto para Piano y Orquesta op. 73 “El Emperador”, como la Sinfonía Op. 67. Velada confiada a uno de los Directores Jóvenes de Argentina de mayor proyección internacional: Mariano Chiacchiarini y como solista Antonio Formaro, garantía de solidez y calidad.

 

  Una observación que deseo formular antes de entrar en las consideraciones musicales es la que corresponde una vez más a la conducta que observa un sector del público y en este caso también la actitud del personal de sala del Auditorio de Belgrano. Ya es casi anecdótico que se tengan que escuchar aplausos fuera del lugar entre movimiento y movimiento a pesar de indicaciones tanto por parte del solista como del director en el sentido de que no se efectúen y se espere al final de la obra. Aquí se suma  ingreso de público aún 10 minutos después de comenzado el concierto con anuencia de los acomodadores y produciendo inevitablemente ruidos al ubicarse en sus localidades. Entiendo que aún habían lugares vacíos en los sectores superiores y lo lógico es que si no se quería dejar afuera a los rezagados hasta el final del primer movimiento, ocuparan esos lugares y  que luego del “Emperador” si se ubicaran en la ubicación asignada. Realmente un soberano despropósito.

 

   Ahora si en el plano estrictamente musical, el concierto para piano y orquesta “El Emperador” fue objeto de una formidable versión en donde se aunaron el talento, la sutileza y la solidez interpretativa de Antonio Formaro con una transparencia sonora exquisita y un magnífico acompañamiento de Mariano Chiacchiarini al frente de una Filarmónica motivadísima que rindió de manera estupenda. Ida y vuelta permanente, plena conexión y una amalgama sonora que deleitó a toda la audiencia que respondió con una justiciera ovación a este trabajo.

 

  Al igual que lo hiciera el año anterior el Director Chileno Paolo Bortolameolli con la Sinfonía Nº 7 op. 92 del mismo Beethoven, Chiacchiarini efectuó un trabajo con criterio historicista empleando una formación de poco más de 50 instrumentistas y con los tempi marcados porel compositor para su estreno. Ajuste impecable, discurso sostenido y respuestas  impecables de todos los sectores de la Orquesta dieron por resultado una versión plena de enjundia y equilibrio y que nuevamente motivó la ovación del público presente.

 

 Fue una de las mejores noches de la Filarmónica, con un nivel similar a muchas de las que percibiéramos el pasado año con programaciones que incluían obras poco frecuentadas y que por las restricciones de pandemia por fin retornaban a los atriles. Y para Mariano Chiacchiarini una magnífica labor que recibió hasta la aprobación de los propios músicos de la Filarmónica, los que lo aplaudieron junto al público. Todo dicho.

 

 

Donato Decina

jueves, 10 de marzo de 2022

 

LA JUSTA VALORACION PARA LA MUJER

 

Centro Cultural Kirchner, Temporada 2022. Dirección Nacional de Organismos Estables. Presentación de la Orquesta Nacional de Música Argentina “Juan de Dios Filiberto”, Directora: Mtra. Lucía Zicos. Solistas: Nora Sarmoria (Piano y Voz), Nuria Martínez (Aerófonos andinos y Flauta), Sonia Posetti (Piano), Eleonora Eubel (Canto), Ingrid Feniger (Saxo Tenor y Clarinete Bajo),María Laura Antonelli (Piano y Electrónica), Patricia Sosa (Canto). Auditorio Nacional, 09 de Marzo de 2022.

 

NUESTRA OPINIÓN: MUY BUENO.

 

  Puntualmente a la hora pactada para el inicio se rebajó la luz de la sala del Auditorio Nacional y se iluminó el escenario del mismo para que el Mtro. Sebastián Prussak (Delegado de la Orquesta por el Sindicato U.P.C.N.)  irrumpiera en escena para dar la bienvenida, en nombre de la agrupación que integra , al público y a las autoridades nacionales presentes encabezadas por el Ministro de Cultura de la Nación Tristán Bauer, destacando  que el ciclo que en minutos se iniciaba puede ser considerado el más ambicioso en la historia de la Orquesta. Valoró el hecho de la equidad de género que existe en la aagrupación y que sea la Directora Invitada Lucía Zicos la que tenga a su cargo la cuarta parte de la programación de conciertos a ofrecerse. Tras los muy respetuosos aplausos del público comenzó el concierto propiamente dicho.

 

  El programa ofrecido incluyó una combinación de música popular y clásica. Dado que Ntro. enfoque pertenece a esta última, mencionaré en primer lugar que dentro de lo popular intervinieron la Compositora, Pianista y Vocalista Nora Sarmoria, quien acompañada en aerófonos andinos y flauta traversa  por Nuria Martínez ofreció tres composiciones de su autoría: “Bolivian Buey” de interesante instrumentación y muy efectiva, en donde Martínez se lució como muy buena interprete de aerófonos, “Respirando Simple y Trunca” y cerrar con “Culebrón”  un tema muy pegadizo en tiempo de candombe rioplatense en donde el juego de palabras que interpretó Sarmoria me recordó al estilo cultivado por Rubén Rada.  Respecto a Eleonora Eubel, quien actuó  junto a la participación de  Ingrid Feniger en Saxo Tenor y Clarinete Bajo, desplegó tres temas propios “Orquidea Salvaje”, “Una Mujer y una Gallina” y “Oigame Mamasara”. Aquí encontré una imaginativa  fusión entre el folcklore y el canto en estilo del blues, algo en lo que la compositora trabajó muchísimo y que en un tema como “Oigame Mamasara”  lo subrayó con creces logrando un efecto muy interesante, reforzado por una muy buena instrumentación para que la Orquesta la acompañara con un sonido homogéneo. Y qué decir de Patricia Sosa. Innegable oficio, fuerza interpretativa, y sus impactantes notas bajas para cerrar la noche con tres temas, dos con música de Daniel Vilá y el restante con música de su pareja Oscar Mediavilla. Fueron “Bendigo”, “El Valor de Mis Sueños” y “Por un Mundo sín Violencia”, este último en estreno, compuesto en pandemia, lejos de imaginarse que esta primera versión además de esta  pandemia trajo la antítesis del título con la Guerra Rusia-Ucrania que tanto ha impactado en el mundo entero. Una letra muy pegadiza, hizo que el púbico reaccionara muy favorablemente, al punto que Sosa bisó la estrofa final “a cappella” y de modo muy emotivo, marcando el instante más alto de la velada.

 

  Yendo ya entonces a la parte clásica se presentó la compositora y pianista Sonia Posetti, la que interpretó cuatro composiciones de su autoría. Abreva en el folcklore urbano ahí en donde es innegable la influencia de Astor Piazzolla (ha marcado un rumbo tras el cual los compositores jóvenes se identifican y realizan su propia búsqueda). Las obras están compuestas en forma mayoritariamente tonal y los solos fueron reservados en su totalidad al guía de segundos violines. “Sepia” (muy contundente), “Desmonte”, “Papel PIcado” y el muy interesante candombe “Bullanguera” son los nombres de estas muy efectivas composiciones, con orquestaciones que aprovecharon todos los recursos instrumentales de la Filiberto y que obtuvieron la aprobación y el sostenido aplauso del público.

 

 Y finalmente hablo ahora de la presentación de María Laura Antonelli, la que compuso para esta velada y en calidad de estreno mundial “Gravitación de los Oceanos Internos”, un desafío en sí mismo para una composición compacta, con matices para mostrar y dificultades tanto para la Orquesta como para la solista, los que fueron resueltos de modo estupendo. Me detengo aquí para resaltar la espectacular labor de Lucía Zicos tanto en los trabajos de corte “popular” como para este repertorio clásico. Ofreció calidad sonora, la labor no decayó en ningún momento y el rendimiento de todos los sectores de la Filiberto fue óptimo. Retornando a María Laura Antonelli, es una exploradora de los sonidos urbanos en los que se sumerge para extraer toda la fuerza e impactar y realizar como solista una labor sin desmayos. Ha sido una inteligente decisión incluir dos números de la recordada “Infernadero” del año 2019, en este caso los Números 3 “Dejar Morir” y 4 “Esqueletos de Barcos y Gritos Olvidados” en donde en estos últimos encontramos, pregones, discursos públicos y sonido ambiente de calle. Antonelli logra captar al oyente con todo este dispositivo y  ¿por qué no?  tambien  con esa captación logra otra creación en sí misma.

 

Donato Decina

 

 

domingo, 6 de marzo de 2022

 

UN CORRECTO INICIO

 

Teatro Colón, temporada 2022. Primer Concierto de Abono a cargo de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, Director: Enrique Arturo Diemecke. Solistas. Linus Roth (Violín), Laura Pisani (Soprano), María Luisa Merino Ronda (Mezzosoprano), Coro de Niños del Teatro Colón, Director: Cesar Bustamante. Programa: Obras de Korngold y Mendelsohn. 04 de Marzo de 2022.

 

NUESTRA OPINION: BUENO.

 

  Haciendo un ejercicio de memoria, una temporada anual del Colón comprendía conciertos de verano de sus dos orquestas en los que en muchos de ellos intervenían algunos de sus instrumentistas como solistas al igual que intérpretes vocales nacionales  y sobre el final se sumaban el Coro Estable y el recordado Coro del Instituto Superior de Arte. Se reponía con elenco nacional algún título de opera ofrecido en la anterior temporada y se remataba con una función con algunos fragmentos de ballet, que marcaban el retorno de ese Cuerpo Estable. Luego se podía apreciar alguna opereta vienesa o alguna zarzuela, mientras que la Filarmónica ofrecía un ciclo de otoño (recuérdese por ejemplo la integral Beethoven con Moshe Atzmon). Con el tiempo comenzó a adelantarse la fecha de inicio de los abonos regulares con menos títulos líricos y reducción en la sala de los conciertos de la Filarmónica que comenzaron a trasladarse al igual que algunos de la Estable al Auditorio de Belgrano y tras su inauguración a la Usina del Arte. Los espacios estivales comenzaron a ser reemplazados por conciertos de artistas populares, sumados al tradicional arriendo a las entidades privadas de conciertos, lo que motiva que los ciclos regulares del Colón comiencen en fechas insólitas como fin de febrero o como ahora comienzos de Marzo y deban culminar durante el mes de Diciembre.  Enrique Arturo Diemecke, como le corresponde al titular de la Orquesta, tuvo a su cargo el concierto de apertura del ciclo en un programa un tanto fuera de lo común compuesto por el Concierto para Violín y Orquesta de Erich Korngold y en la segunda parte por la música incidental para “Sueño de una Noche de Verano” que Félix Mendelsohn compusiera para la ambientación de la obra de William Shakespeare. Apreciable cantidad de espectadores con preeminencia de público neófito, el que como siempre ocurre aparece tomándose fotografías sin cubre bocas aun cuando el personal de sala se cansa de solicitar la colocación de los mismos, aplausos fuera de lugar aun cuando previamente el Mtro. Diemecke fue suficientemente claro en la explicación previa de cuando debería hacerse y hasta conversaciones durante la interpretación de las obras. Esta es la realidad 2022 en las funciones del Colón tras diez años transcurridos desde su reapertura.  algo que se incrementa cada vez más en los últimos tiempos.

 

  Discípulo entre otros de los hermanos Ana y Nicolás Chumachenco, el violinista alemán Linus Roth fue el solista del concierto de Korngold. Obra escrita en forma absolutamente tonal dentro de los cánones del romanticismo tardío bien entrada la primera mitad del siglo veinte, tiene momentos sumamente interesantes que incluyen pasajes de apreciable belleza y necesita de un muy buen solista para su interpretación. Roth brindó pasajes de muy buen sonido con instantes de alto vuelo interpretativo, aunque en otros se apreciaron momentos de sonido un tanto “sucio”, mientras que Diemecke y la Filarmónica ofrecieron un correcto acompañamiento, no exentos de un sonido brillante. La versión fue recibida con entusiasmo por el público, lo que motivó que Roth ofreciera un bis, en este caso una balada de Eugene Ysaye en donde Roth ahí si ofreció todo lo mejor de sí, despejando toda duda y alcanzando el momento más alto de la noche.

 

  La parte final trajo para la música de Mendelsohn el concurso de la Soprano Laura Pisani y la Mezzosoprano María Luisa Merino Ronda junto a la participación del Coro de Niños del Teatro preparado como es habitual por Cesar Bustamante. Si bien se emplea en esta obra el coro de mayores, es sabido que en el Colón no se emplea al Coro Estable junto a la Filarmónica, debido a que se reclama desde hace un tiempo el cobro de un adicional por ese tipo de participaciones. El Coro de Niños tuvo una participación dignísima haciendo lo suyo con sumo entusiasmo. María Luisa Merino Ronda tuvo un correcto desempeño en su breve parte vocal y Laura Pisani mostró su acostumbrada solvencia en sus dos intervenciones vocales. En cuanto a la Orquesta, recae sobre ella todo el peso de la obra, en donde se aprecian pasajes de corte intimista que requieren suma sutileza y “canto orquestal”, junto a pasajes chispeantes y otros de altísimo brillo con la celebérrima “Marcha Nupcial” como punto culminante. Diemecke trazó una versión correcta en el balance general, pero carente en forma llamativa de sutilezas, algo en lo que siempre se ha distinguido. Sumado a ello algunas “pifias” que aparecen de modo incomprensible en metales de la orquesta. Detalles que deben seguirse con atención durante el transcurso del ciclo. No es habitual señalar esto a la que en reiteradas ocasiones se la ha distinguido como la mejor orquesta del País.    

 

 

Donato Decina

viernes, 18 de febrero de 2022

 

Brillante espectáculo de danza clásica y contemporánea por el Buenos Aires Ballet

 

LA LIBERTAD DE PODER SER UNO MISMO

Martha CORA ELISEHT

 

            A diferencia de las compañías estatales, las compañías privadas de ballet cuentan con menos recursos económicos y menor cantidad de bailarines. No obstante, no es impedimento para ofrecer espectáculos coreográficos de alta calidad como el brindado el jueves 17 del corriente en el Teatro Astral por el Buenos Aires Ballet -la compañía que dirige el primer bailarín del Teatro Colón Federico Fernández-, que tiene el mérito de haber sido la primera compañía de danza latinoamericana que no sólo ofreció streamings y funciones virtuales durante la pandemia de COVID 19 en 2020, sino también la primera en retornar a la presencialidad en Noviembre de dicho año. Esta función contó con el auspicio de la Fundación Julio Bocca y la Asociación Arte y Cultura -dirigida por Juan Lavanga- y participaron los siguientes bailarines: Camila Bocca, Jiva Velázquez, Rocío Agüero, Paulo Marcilio, Lola Mugica, Emanuel Abruzzo, Iara Fassi y Federico Fernández (Ballet Estable del Teatro Colón); Lucía Bargados y Adriel Ballatore Crosa (Ballet Contemporáneo del Teatro Gral. San Martín); Milagros Perella y Santiago Rojas (bailarines egresados del Instituto superior de Arte del Teatro Colón); Florencia Anca (bailarina independiente) y Julieta Zabalza (bailarina independiente y coreógrafa). Además, contó con la participación de María Laura Matienzo (jefa de Escenario del BA Ballet), Walter Centurión (técnico de escenario), Pablo Viola y Luis Casella (iluminación) y Sergio Gómez (sonido, edición de música y video). Se emplearon pistas de sonido dado el contexto de pandemia.

            El espectáculo duró aproximadamente una hora y media, donde se ofrecieron las siguientes obras:

-          Danza de las horas de “LA GIOCONDA” – Amilcare PONCHELLI (coreografía: Federico Fernández, sobre la original de Marius Petipa)

-          “La Marea” (estreno)- Olafur ARNALDS (coreografía: Julieta Zabalza)

-          “La Fille mal gardée”- Peter L. HERTEL (coreografía: Marius Petipa/ Lev Ivanov/ Alexander Gorsky, con participación de Karina Olmedo como ensayista invitada)

-          “El Corsario”- Riccardo DRIGO (coreografía: Marius Petipa)

-          “(In)Fiel” (estreno)- SPRINGINTGUT & FF S. BLUMM (coreografía: Julieta Zabalza)

-          “Cielo y Tierra” (estreno) – RIGPY (coreografía: Analía González)

-          “Parthenope” (estreno)- Luiz BONTÁ/ Marc BROWN/ Nina MIRANDA (coreografía: Fabrizio Coppo)

-          “El elogio de la sombra” (estreno)- Nicolas JAAR (coreografía: Jiva Velázquez)

-          “Wild Fire”- Juan TIZOL/ Duke ELLINGTON (coreografía: Emanuel Abruzzo)

-          “Raymonda” (pas de deux del 3º Acto)- Alexander GLAZUNOV (coreografía: Federico Fernández, sobre original de Marius Petipa)

Otra característica que tienen las compañías privadas de ballet es que permiten tanto la promoción de talentos jóvenes como de figuras importantes de la danza a nivel nacional que no pueden acceder a los grandes escenarios. En este caso, la pareja integrada por Milagros Perella y Santiago Rojas tuvieron a su cargo la celebérrima Danza de las Horas de LA GIOCONDA. Si bien él estuvo un tanto inseguro al principio, posteriormente fue tomando confianza y tuvo una destacada intervención, al igual que su partenaire -quien lamentablemente sufrió un traspié en el escenario al terminar la fouette-. Sin embargo, no le restó mérito y continuó bailando como si nada hubiera pasado, lo que le valió el aplauso del numeroso público que se dio cita en el Astral.

Julieta Zabalza fue la primera gran revelación de la noche. Apenas iluminada por una tenue luz, revoleó su espesa cabellera para comenzar su coreografía en LA MAREA y continuó brindando una asombrosa prodigalidad y plasticidad en sus movimientos. Una excelente exhibición de buen gusto, técnica y maestría en danza contemporánea que se vio coronada en la siguiente de sus coreografías – (IN)FIEL, acompañada por Emanuel Abruzzo-, donde ambos hicieron gala de su plasticidad y expresión corporal. Era la primera vez que esta cronista pudo apreciar a este gran bailarín no sólo fuera del escenario del Colón, sino también como coreógrafo y en danza contemporánea. Junto a Julieta Zabalza formó una pareja inolvidable, pero alcanzó su clímax junto a Florencia Anca en WILD FIRE al ritmo de la archiconocida Caravan. La música de Duke Ellington brindó el marco perfecto para una espectacular coreografía donde la pareja formada por Anca y Abruzzo dio cátedra de jazz, swing, jive y otros ritmos. Ella se lució en los molinos y derrochó sensualidad, mientras que él mostró una gracia y una plasticidad pocas veces vista en los escenarios locales -por momentos, similar a la del legendario Mischa Van Hoecke-. Naturalmente, el público aplaudió a rabiar tras su brillante interpretación.

Otro de los puntos fuertes de la función consistió en la presentación de CIELO Y TIERRA a cargo de la pareja formada por Lucía Bragados y Adriel Ballatore Costa -bailarines del Ballet Contemporáneo del Teatro General San Martín-, quienes también se lucieron mediante una coreografía que permitió el ejercicio de la expresión corporal en toda su magnitud. Y otro de los estrenos de danza contemporánea comprendidos en esta función fue PARTHENOPE, donde la talentosa Iara Fassi brindó una conjunción de danza contemporánea con elementos propios de la danza árabe, que le permitió lucirse sobre el escenario del Astral. Si bien es una bailarina de formación clásica, ha participado en roles solistas en las versiones contemporáneas de GISELLE y EL LAGO DE LOS CISNES con coreografía de Jorge Amarante y lo hizo a la perfección. También se retiró sumamente aplaudida, al igual que Rocío Agüero y Jiva Velázquez en EL ELOGIO DE LA SOMBRA, con coreografía de este último. La pareja comenzó con movimientos de danza hindú en espejo y continuó con un perfecto ejercicio de coordinación de movimientos de danza y acrobacia durante toda su participación.

Pero no todo ha sido danza contemporánea. Los clásicos también estuvieron perfectamente representados por la pareja conformada por Lola Mugica y Paulo Marcilio, quienes ofrecieron una excelente versión de LA FILLE MAL GARDÉE, ballet que contó con la participación de la ex primera bailarina del Colón -Karina Olmedo- como ensayista invitada. Ambos derrocharon la gracia, frescura y espontaneidad que dicho ballet exige, además de exhibir una perfecta técnica. Naturalmente, se necesita de un bailarín acróbata como Jiva Velázquez para brindar una estupenda versión de EL CORSARIO, donde el paraguayo brilló más que de costumbre en sus consabidas piruetas y en el solage del consabido pas de deux. Por su parte, Rocío Agüero fue otra de las grandes revelaciones de la noche: sus panchés y bourrées fueron perfectos, al igual que los developés y la espectacular fouette con la cual termina la mencionada pieza. La ovación fue total al finalizar su participación.

El broche de oro estuvo dado por la pareja constituida por Camila Bocca y Federico Fernández, quienes brindaron una adaptación del Grand pas de deux del 3º Acto de RAYMONDA realizada por el primer bailarín sobre la original de Marius Petipa. No sólo demostraron su condición de primeros bailarines del Cuerpo Estable del Colón, sino que además derrocharon brillo, gracia y perfección en la coordinación de sus movimientos. Ella se lució en los entrechats y en sus fouettes, mientras que él se destacó en sus intervenciones con su consabida maestría.

Al finalizar la función, los integrantes de la compañía salieron a saludar. Todos tuvieron oportunidad de mostrarse sobre el escenario en calidad de bailarines y coreógrafos, dando lo mejor de sí mismos para que el resultado fuera perfecto. Un programa variado, con muchos estrenos para poder apreciar el talento y el virtuosismo de sus integrantes. Una perfecta oportunidad para demostrar que cuando se cuenta con la libertad de poder elegir el repertorio y organizar una producción propia, se puede convocar a excelentes representantes de la danza nacional y brindar espectáculos de jerarquía. La libertad de ser uno mismo así lo permite.     

jueves, 17 de febrero de 2022

 

UNA RICA INVESTIGACIÓN, MUSICA, TESTIMONIOS Y UN LEGADO PARA EL FUTURO

 

 El pasado Miércoles 16 tuvo lugar en los jardines del Museo de Arte Hispanoamericano “Isaac Fernández Blanco” la presentación del libro “Lutería Italiana en Argentina” del Maestro Pablo Saraví (Concertino de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires) y junto a esta, el estreno del Documental “Lungo Mare” de Sol Capasso, el que refuerza las investigaciones que dan origen al libro previamente citado. Apreciable concurrencia a pesar de la tórrida tarde, expectativa y una presentación que contó con la moderación y la palabra del Sr. Jorge Cometti (Director del Museo), Donatella Cannova, titular del Instituto Italiano de Cultura y Agregada Cultural de la legación peninsular en Ntro. País, Walter D’Aloia (Presidente de la Asociación Amigos del Museo Fernández Blanco) y, por supuesto, del autor, quien comentó el origen de este trabajo a partir del rescate que el Museo realizó de una serie de 11 instrumentos de la colección personal de Don Isaac Fernández Blanco (No faltaron, entre otros, ni el Stradivari, ni el Guarmieri del Gesu) , los que se hallaban expuestos en vitrinas ubicadas en el Foyer del Teatro Colón (Cuantas veces estuvimos contemplándolos). Dichos violines fueron restaurados por quien acaso es hoy por hoy el mejor Luthier Argentino, Horacio Piñeiro, quien reside la mayor parte del año en New York  para regresar a la Argentina por breves períodos en los que imparte cursos en donde transmite sus amplísimos conocimientos. La inquietud de Saraví lo llevó también a investigar el origen del trabajo de los Lutier europeos entre Ntros., llegando al siglo diecinueve con los primeros artesanos llegados de Europa quienes asistían a los primeros integrantes de conjuntos del viejo continente que llegaban a estas latitudes tanto para integrar las primeras orquestas de compañías líricas como para brindar conciertos. Las crisis en Europa y mucho más aún el estallido de la Primera Guerra Mundial  obraron como disparadores para que muchos artesanos emigren hacia estas costas con el fin de establecerse por aquí. La Segunda Guerra aceleró mucho más el tema y es ahí donde cobra vital importancia el nombre de Alfredo del Lungo, el que culmina radicándose en San Miguel de Tucumán para trabajar como Luthier de la Orquesta Sinfónica local, pudiendo crear luego la Escuela de Luthiería, la que pasaría a depender de la Universidad Nacional de Tucumán. En este punto es en donde surge la idea del documental. La realizadora Sol Capasso (radicada hace algunos años en la misma Cremona junto a su pareja Lutier) toma contacto con Saraví y une estos mosaicos para la forma final, que es el origen de la “Liuteria Cremonese”, su maestros hasta la actualidad, los extranjeros que se han perfeccionado y hasta radicado allí y la continuidad en la Argentina con quienes desarrollan y aprenden a partir de lo aprendido de generación en generación con los maestros venidos de allí. Impactan y mucho los testimonios de los artesanos italianos y extranjeros que residen allí, como de quienes habiendo estudiado allí, volvieron a la Argentina para ejercer aquí la actividad, entre estos últimos conmueve la palabra y la imagen de la recientemente desaparecida Paula Godoy.  La sensación dominante es la de que se debe conocer el patrimonio cultural con el que Ntro. País cuenta, saber que hay un extraordinario futuro en quienes hoy están aprendiendo este oficio formidable y que se puede interpretar también con instrumentos construidos en el país por los artesanos venidos de Italia, los que suenan con la misma nobleza de los “ancestros” europeos y de allí entonces la participación del Cuarteto Petrus, liderado por Saraví, cuyos integrantes ofrecieron un brevísimo recital con Instrumentos construidos en Argentina entre 1912 y 1962. Por ellos escuchamos los “Tres Minués Argentinos” (Amancio Alcorta, Juan Pedro Esnaola y el célebre “Figarillo” de Juan Bautista Alberdi), para culminar con el primer movimiento del Cuarteto de Gioacchino Rossini (en transcripción para Violines, Viola y Violonchelo del Original que incluía contrabajo) e imaginariamente unir así las dos puntas de esta riquísima historia. En cuanto al producto final, es un libro con un diseño de arte verdaderamente espectacular y no dudo que su contenido alberga éstas sorpresas y muchas otras más.

 

Donato Decina