viernes, 24 de mayo de 2024

 



La Soprano Verónica Dzhioeva (Turandot) y el Tenor Marcelo Puente (Calaf) en el gran dúo previo a la escena final de Turandot de Giacomo Puccini en el escenario del Teatro Colón. Créditos: Prensa Teatro Colón. Fotografía del Mtro.Arnaldo Colombaroli


Merecido homenaje a Giacomo Puccini en el Colón

Muy buena versión de Turandot


Teatro Colón

Martes 21 de mayo de 2024 

Escribe: Graciela Morgenstern


"Turandot”, de Giacomo Puccini

Libreto: Giuseppe Adami y Renato Simoni

Elenco: Veronika Dzhioeva, Marcelo Puente, Jaquelina Livieri, Lucas Debevec Mayer,

Omar Carrión, Darío Schmunck, Carlos Ullán, Gabriel Renaud, Luciano Garay, Duilio

Smiriglia y otros.

Coro de Niños del Teatro Colón. Director: César Bustamante

Directora Asistente: Helena Cánepa

Coro Estable del Teatro Colón.

Director: Miguel Martínez

Orquesta Estable del Teatro Colón

Iluminación: Rubén Conde

Vestuario: Aníbal Lápiz

Escenografía: Roberto Oswald, repuesta por Cristian Prego

Régie: Roberto Oswald, repuesta por Aníbal Lápiz

Director musical: Carlos Vieu

Como homenaje a Giacomo Puccini en el centenario de su fallecimiento, subió a escena

Turandot en el Teatro Colón, en muy buena versión. El compositor la dejó inconclusa,

ya que la muerte lo sorprendió cuando la estaba componiendo. Hasta ese momento,

Puccini había creado los dos primeros actos y el tercero hasta la muerte de Liú. Luego,

basándose en las anotaciones que había dejado, Franco Alfano completó la tarea, por

encargo de Arturo Toscanini.

Desde el punto de vista musical, la composición pucciniana se caracteriza por su

vanguardismo, incursionando en el pentatonismo y las disonancias. La obra cuenta con

una nutrida percusión y momentos orquestales de gran opulencia.

La tesitura para el papel protagónico es tan difícil y desgastante, que hay pocas cantantes

que lo pueden abordar con éxito. La mayor atención se concentraba entonces, en la

actuación de Veronika Dzhioeva, debutante en nuestro medio. Su material vocal es

importante, aunque no imponente. La zona aguda cumple con los requerimientos de su

parte, el centro no es muy voluminoso pero lo utilizó con inteligencia, con una gama de


matices que le permitieron transmitir el conflicto interno del rol. En suma, fue eficiente sin

deslumbrar.

Marcelo Puente como Calaf, poseedor de una voz de color interesante, cantó y actuó de

manera convincente. Aunque con algunas notas empujadas sorteó las dificultades de la

zona aguda y el pasaje en sus arias Non piangere, Liú yNessun dorma y en la

escena de los enigmas. En general, realizó una muy buena actuación.

Excelente desde todo punto de vista fue la Liú de Jaquelina Livieri. Su expresividad,

sentida y profunda, aunada a su timbre cálido y cristalino, con el que no escatimó

recursos vocales: matices, filados y agudos seguros, resultaron en una composición

conmovedora de su parte, que el público supo valorar, otorgándole la mayor ovación de la

noche.

Lucas Debevec se desempeñó con dignidad escénica y vocal como Timur. En tanto,

Omar Carrión, notable en su sólido y destacado trabajo, Darío Schmunck y Carlos Ullán,

dieron vivacidad y humanismo a los papeles de Ping, Pang y Pong, respectivamente. El

resto del elenco cumplió una buena labor.

El Coro y Coro de Niños desempeñan un papel de gran importancia en esta obra, al nivel

de un solista más, ya que constituyen la voz del pueblo y comentan o describen las

diferentes situaciones, por lo que hacen las veces de narrador. El Coro Estable realizó un

trabajo de excelencia, bajo las órdenes de su director Miguel Martínez, con rotundez

vocal en momentos de sonoridades plenas y canto delicado cuando la partitura así lo

requería. Lo mismo puede decirse del Coro de Niños, a cargo de Helena Cánepa.

La Orquesta Estable también cumplió de manera óptima, bajo la dirección de Carlos Vieu,

quien condujo con precisión, un cuidado equilibrio con los cantantes, con quienes parece

respirar, lo que lo convierte en uno de los mejores directores de ópera en nuestro medio.


Uno de los puntos más atractivos de la función fue sin duda, la magnífica creación del

recordado Maestro Roberto Oswald (1933-2013). Esta puesta, suntuosa e inmejorable, se

presentó en teatros de diferentes países. Sus dos colaboradores más entrañables

participaron en esta realización: Aníbal Lápiz, en una inteligente y respetuosa dirección de

escena, reposición y diseño de vestuario y Christian Prego, como escenógrafo repositor.

Una muestra más de la excelencia de la dupla Oswald - Lápiz que funcionó

maravillosamente durante décadas. El vestuario diseñado por Lápiz, rico en colores y

texturas, se complementó con las imágenes del Pekín antiguo, recreadas por Prego y

transportó a la audiencia a una China mágica. La iluminación de Rubén Conde jugó un

papel importante. La sensibilidad pictórica nunca decayó y fue una fiesta para la vista y la

imaginación en cada escena, transportando al público a un mundo mágico.

CALIFICACIÓN: MUY BUENO


martes, 21 de mayo de 2024

 


El Pianísta Stefan Stroissnig, la Maestra Simone Menezes y la Orquesta de Cámara de Viena interpretando el Concierto para Piano y Orquesta Nº 9 de Mozart en el Teatro Colón. Fotografía de la Sra. Liliana Morsia para el Mozarteum Argentino.


CALIDAD, SIEMPRE

 

Mozarteum Argentino, temporada 2024: Concierto a cargo de la Orquesta de Cámara de Viena, Directora: Simone Menezes. Solista: Stefan Stroissnig (Piano). Programa: Obras de Wolfang Amadeus Mozart. Teatro Colón, 20 de Mayo de 2024.

 

NUESTRA OPINION: EXCELENTE.

 

  Finalmente el Mozarteum Argentino dio el puntapié inicial a su temporada en el Teatro Colón, presentando a la Orquesta de Cámara de Viena, actuando como solista el pianista austríaco Stefan Stroissnig y la convocatoria a la joven directora de orquesta brasileña Simone Menezes para conducirla en este periplo por Sud-América, los que ofrecieron un programa monográfico Mozart.

 

  Una vez más debo recalcar la permanente presencia de solistas y organismos musicales de incuestionable calidad a lo largo de sus temporadas. Si tomamos en cuenta las dificultades por las que el país atraviesa, en donde se hace sumamente difícil programar con la suficiente antelación,  el hecho de que una entidad privada hoy  en Argentina no tenga posibilidades de traer organismos sinfónicos de primerísimo nivel, dados sus gastos de traslados, estadías y logística  y que deban garantizarse artistas  que sean sinónimo de jerarquía para sostener temporadas con la consecuente garantía de renovación de abonos, el Mozarteum otra vez  ha demostrado creatividad en el armado de su propuesta 2024 y todo hace presagiar que las presencias anunciadas en su programa de mano, con la sobresaliente intervención de Joyce Di Donato  para el próximo Agosto serán, sin dudas, las mayores atracciones de la presente temporada musical argentina.

 

  La velada comenzó con una interesante versión de la celebérrima Serenata Nº 13 en Sol mayor Kv. 525 “Una Pequeña Música Nocturna” en la que desde el primer compás sobresalieron enfoque, calidad interpretativa, sonido sumamente homogéneo y tempi aceptable por parte de la Maestra Menezes, haciendo brillar al conjunto especialmente en el allegro de cierre.

 

  Ya con la presencia de Stefan Stroissnig se ofreció una formidable versión del Concierto para Piano y Orquesta Nº 9 en Mi bemol mayor Kv.271 conocido como “Jenamy” dedicada a la pianista Victoire Noverre (hija además de uno de los bailarines más célebres de la época). Es uno de los conciertos más famosos de Mozart en donde hay un extenso desarrollo inicial, un intenso movimiento central en donde el piano es protagonista absoluto y un magnífico movimiento de cierre. Stroissnig ya es conocido del público argentino. No sorprendió en nada que la versión haya alcanzado alturas de excelencia de acuerdo a lo que ya se le conocía. Precisión en los ataques, gran expresividad, digitación segura y precisa y pleno entendimiento con la Directora y el conjunto, fueron las características que dominaron a la versión. La Orquesta muy bien conducida por Menezes ofreció pasajes de un sonido mate verdaderamente exquisito. Los aplausos sostenidos del público permitieron que Stroissnig ofreciera un bis con una de sus especialidades: Franz Schubert y su Impromptu Op.90  Nº 3, D.899 en donde hizo gala de refinamiento y de empleo de tempi preciso, alcanzando instantes de notable introspección, seguidos de pasajes plenos de energía.

 

  La parte final estuvo reservada a la Sinfonía Nº 29 en La mayor Kv.201, que fue objeto de una muy buena versión, dinámica, muy bien llevada con un ajuste estupendo y magnífico empaste. Menezes demostró ser una muy buena guía, siendo su mentor el maestro Claudio Cruz a quién conociéramos el pasado año en el Colón en el abono de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, mientras Paavo Jarvi fue su orientador en Europa. Tuvo pleno entendimiento con la agrupación y estuvo siempre a la altura del compromiso.

 

  Por supuesto que el entusiasmo del público hizo posible que hubieran dos bises y ambos, tratándose de vieneses, de Johann Strauss II: Un arreglo para una versión reducida, acorde al conjunto de cámara del Vals “Voces de Primavera”, Op. 401  y luego de la polka “Trisch-Trasch, Op.214 para un fin de fiesta inolvidable.

 

   

Donato Decina


 



El Pianísta Stefan Stroissnig brillando durante su interpretación del Impromptu Nº 3 Op.90 de Franz Peter Schubert en el Teatro Colón. Fotografía de la Sra. Liliana Morsia para el Mozarteum Argentino.



Subime actuación de la Orquesta de Cámara de Viena en la apertura del Mozarteum

 

CON TODA EL ALMA, ESPÍRITU Y LOZANÍA DEL GENIO DE SALZBURGO

Martha CORA ELISEHT

 

            Sería un cliché decir que la música de Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791) es cristalina e inmortal. La popularidad de su extensa obra sigue intacta hasta la actualidad y convoca a todos aquellos que la saben apreciar, sean tanto neófitos como expertos en la materia. Por dicho motivo, el Mozarteum Argentino decidió abrir su Ciclo de Abono 2024 con un concierto íntegramente formado por obras de dicho compositor, hecho que tuvo lugar en el Teatro Colón el pasado lunes 20 del corriente con la participación de la Orquesta de Cámara de Viena, bajo la dirección de Simone Menezes y del pianista Stefan Stroissnig como solista invitado para brindar el siguiente programa:

-          Serenata n°13 en Sol mayor, K.525 “Eine kleine Nachtmusik” (Pequeña música nocturna)

-          Concierto para piano y orquesta n°9 en Mi bemol mayor, K.271 “Jenamy”

-          Sinfonía n°29 en La mayor, K.201

Tanto la prestigiosa agrupación de cámara como el solista han visitado la Argentina en más de una ocasión. En el caso de la orquesta, lo hizo por primera vez bajo la dirección de Kurt Woss en 1981 y, posteriormente, entre 1987 y 1992 de la mano de Phillippe Entremont. Retornó en 1999 dirigida por Heinrich Schiff; en 2004, por Joji Hattori y por última vez, en 2018, con la participación de Stefan Valdar como pianista y director. Por su parte, es la segunda vez que Stefan Stroissnig se presenta en Buenos Aires para brindar un concierto que descolló por la finura, sutileza y lozanía en la interpretación de las obras comprendidas en el programa.

La celebérrima Serenata n°13 en Sol mayor para cuerdas -más conocida por su seudónimo Pequeña música nocturna- fue compuesta en 1787 y es contemporánea de DON GIOVANNI. Es la última de este género y se desconocen los motivos que llevaron a escribirla, ya que, en aquella época, eran obras que se componían por encargo para su interpretación en jardines o espacios abiertos de palacios con motivo de una visita ilustre. Sus cuatro movimientos (Allegro/ Romanza: andante/ Menuetto: Allegretto/ Finale: Allegro) remedan más la estructura de una sinfonía que la de una serenata propiamente dicha y fueron ejecutados con precisión, fuste, sutileza, finura y una marcación impecable, sin caer en excesos. Simone Menezes se reveló como una prestigiosa directora de un ensamble portador del espíritu vienés, que sonó auténticamente mozartiano.

En una entrevista radial realizada recientemente por Graciela Morgenstern, Stefan Stroissnig declaró que Mozart y Schubert eran sus compositores predilectos y que adoraba tocar sus obras. Su precisión matemática se notó desde la ejecución de los primeros compases del mencionado concierto para piano n°9 en Mi bemol mayor. Compuesto en 1777, representa una obra bisagra del catálogo mozartiano, ya que el instrumento solista entra desde los primeros compases. En aquel entonces, la orquesta exponía el tema, y, posteriormente, era tomado por el solista -cosa que sucede en la mayoría de los conciertos para piano de compositores clásicos y románticos-. Dedicado a la hija mayor del bailarín y coreógrafo Jean- Georges Noverre -cuyo apellido de casada era Jenamy, quien era también una gran pianista-, consta de tres movimientos: Allegro/ Andantino/ Rondó: presto, donde el solista debe enfrentar una sucesión de pasajes de gran dificultad técnica. Además de su maestría, Stroissnig le agregó un ingrediente fundamental a su interpretación: la emoción, ya que sonó perfecto en los trinos, arpegios, arabescos, tresillos y otros elementos técnicos, con una exactitud pocas veces escuchada sobre el escenario del Colón. La excelencia fue premiada con numerosos aplausos y vítores, que motivaron al solista a ofrecer como bis el Impromptu n°3 en Sol bemol mayor, Op.90 D.899 de Schubert. Nada mejor que un vienés interpretando a otro de los grandes compositores que Viena ha dado a la humanidad, ofreciendo una versión bellísima de esta consabida pieza.

La Sinfonía n°29 en La mayor es una obra que cada vez se toca más asiduamente y marca la madurez de Mozart como compositor de este género -pese a que sólo tenía 18 años cuando la escribió-. Sus cuatro movimientos (Allegro moderato/ Andante/ Menuetto- Allegretto- Trío/ Allegro con spirito) ofrecen una mayor amplitud al tratamiento de la orquesta, con texturas más complejas en las cuerdas y mayor presencia de los instrumentos de viento, entrelazando dos temas bien definidos en el 1° movimiento (Allegro moderato), mientras que el Andante se caracteriza por gran variedad de articulaciones. El Menuetto se distingue por su énfasis en ritmos y por el diálogo entre los instrumentos de cuerdas y vientos para desembocar en el poderoso Allegro con spirito final. Una vez más, la orquesta sonó perfecta, imbuida del espíritu mozartiano, con un sonido cristalino y diáfano. La ovación de aplausos fue total, lo que motivó a Simone Menezes a ofrecer dos bises de otro gran compositor austríaco: Johann Strauss (h), representado por una exquisita versión de Voces de Primavera y la chispeante polka Tritsch- Tratsch, que sonó auténticamente vienesa. El Colón estalló en aplausos y vítores tras su interpretación.

Una vez más, el Mozarteum Argentino marca la excelencia en la apertura de su temporada. La calidad superlativa de los intérpretes hace posible disfrutar de una auténtica noche de Colón, donde la magia, la lozanía y el espíritu del genio de Salzburgo se hicieron presentes en toda su magnitud.







lunes, 20 de mayo de 2024

 

SURGE UN NUEVO ESPACIO PARA LA MUSICA

 

 

  En la Parroquia Nuestra Señora de la Esperanza de Puerto Madero Sur (Aimé Painé esquina Av. Rosario Vera Peñaloza), se está desarrollando un ciclo de actividades musicales, las que al retomarse dentro de dos semanas,  proseguirán sin solución de continuidad hasta el 15 de Diciembre próximo. En esta oportunidad, fue presentado el espectáculo “Frenesi” tomando obras de Giacomo Puccini en el centenario de su fallecimiento y que fue presentado como un universo de música, poesía y drama. Tomaron parte del mismo el dúo de piano a cuatro manos “Dos a Cuatro” que integran Mariana Bollero y Cindy Wainz junto a quienes sumó su aporte la soprano Fiorella Spadone.

 

  Fue muy grato  escuchar a estas dos muy buenas intérpretes del teclado en el abordaje de piezas fundamentales en la producción del gran Maestro de Lucca, comenzando por la muy buena versión del “Intermezzo” del tercer acto de “Manon Lescaut”, interpretado de modo exquisito con impecable énfasis al igual que “Crisantemi” cuyos instantes más incisivos se replican justamente en la ópera anteriormente señalada. El clima sombrío y la tristeza de la despedida quedaron fielmente expresados en la versión efectuada por el dúo. También fue placentero escuchar los “Tre Minuetti”, en donde muchos pasajes se insertan en el segundo acto de “Manon Lescaut” en la escena de la clase de danza (recordar la exclamación de Geronte di Ravoir: “Menuetto Perfetto”). Y en la parte formal, el dúo completó su participación con cuatro pasajes de “Le Villi” a partir de tres fragmentos de orquesta en transcripción para piano  sumados a uno junto a la soprano: “Preludio”, “L’Abbandono” , “La Tregenda” y “Se Come Voi Piccina io Fossi”. Aquí las intérpretes del teclado fueron una verdadera orquesta y “La Tregenda” arrancó una verdadera ovación  por parte de la concurrencia.

  En cuanto a la participación de Spadone, valoro mucho el que haya incluido dos canciones de cámara como “Sole e Amore” y “Storiella D’Amore” (esta última muy poco frecuentada en los recitales de canto y aquí solo acompañada por Bollero). También incursionó en “Senza Mamma” de “Suor Angélica” (Solamente acompañada por Wainz). En los “Tre Minuetti”  junto a las intérpretes pianísticas intercalaron de manera inteligente la parte cantada en el final del Minuetto por parte de Manon a Geronte. Acometió luego con “Vissi D’Arte” de “Tosca” y cerró su participación con la antedicha “Se come Voi Piccina Io Fossi”. Sus intervenciones fueron correctas sorteando con oficio los escollos vocales que estas páginas presentan para la zona aguda de la voz.

 

  Sostenidos aplausos motivaron que se repitiera uno de los números de canto y piano, pero al repetirse los mismos y ante la solicitud del Párroco presente en el templo de que brindaran una pieza más, el dúo volvió a interpretar el Intermezzo de “Manon Lescaut”, cierre perfecto para un grato momento en un nuevo espacio ganado para la música

 

Donato Decina.  

sábado, 18 de mayo de 2024

 

 

 

YA NO ES MAS LA CENICIENTA

 

Orquesta Sinfónica Nacional, Temporada 2024. Concierto. Director: Pablo Boggiano. Solistas: Alejandro Carreño (Violín), Ismel Campos (Viola). Programa: Obras de Mílici, Mozart y Schiuma. Auditorio Nacional, 17 de Mayo de 2024.

 

NUESTRA OPINION: EXCELENTE

 

  Si observamos las programaciones de los últimos años de la Orquesta Sinfónica Nacional, podremos apreciar que con cada vez mayor preponderancia la música argentina fue asumiendo un protagonismo que pasó de encabezar el concierto, cumpliendo una cuota asignada a los creadores nacionales, hasta ser lo que hoy es, obra de fondo en los programas. De ahí que considero que dejo de ser la “cenicienta” del programa para pasar a cautivar al público seguidor de los conciertos al punto de que el Auditorio Nacional muchas veces rebalsó de público en dichas ocasiones. Una vez más la sala estuvo virtualmente cubierta para presenciar una velada en que las obras de “punta” fueron de compositores nacionales dejando en el centro a un compositor de fama universal:  Mozart. Pablo Boggiano, difusor de Ntra. Música en el viejo continente (sobre todo en el centro europeo) fue el encargado de llevar adelante el concierto.   

 

  La apertura estuvo reservada para la aparentemente primera interpretación en Buenos Aires del poema sinfónico “Anyay” de Don Luís Milici, compositor nacido en 1910 en Rosario y fallecido en 1999. Basado en historias Incas, describe la espera de una princesa de esa raza para  que se cumpla una profecía que le vaticinaba que un hombre blanco vendría a declararle su amor. Un guerrero de su tribu intentaba sin éxito conquistarla, los hechiceros sostenían que los hombres blancos solo traerían ruina y destrucción. Llegan los hombres blancos, triunfan en el combate y más allá de la devastación, el líder blanco queda prendado de la belleza de la joven y de manera efectiva toma a esta por su mujer. La música es muy descriptiva. Ritmos folckloricos, enlaces de tinte post-romántico se van entrelazando de manera tal que llegan a un enfático remate. Pablo Boggiano guió a la Orquesta de manera precisa, alcanzando instantes de notable belleza tal las respuestas que todos los sectores del conjunto brindaron a las indicaciones del Maestro.

 

 El núcleo central del concierto lo constituyó la siempre bienvenida Sinfonía Concertante para Violín y Viola Kv. 364 de Mozart.   Obra que en Ntro. Medio siempre ha sido objeto de versiones de alto fuste, una vez más se logró otra semejante gracias al concurso de dos estupendos valores oriundos de Venezuela: el Violinista Alejandro Carreño y el Violista Ismel Campos. Ambos con inicio en la Sinfónica Simón Bolivar del sistema venezolano y luego con trayectorias en Europa, Estados Unidos y Centroamérica. Bellísima, intensa, reconcentrada en su centro tomando como base una melodía, llega a un vivaz movimiento de cierre. Carreño es portador de un sonido bellísimo, dueño de una estupenda veta interpretativa, plenamente integrado con el conjunto y  con su compañero. Justamente Campos exhibió técnica muy sólida y logró que su instrumento estuviera a la par en toda la versión. Boggiano con un acompañamiento formidable llevó a la orquesta a tempi exacto, dinámico y sumamente vivo. Entre los tres, sumados al conjunto, construyeron una labor estupenda. Los generosos aplausos del público, provocaron que los dos intérpretes retribuyeran con un bis también de Mozart  en gratitud a  los Argentinos que recibieron a los Venezolanos llegados en busca de nuevos horizontes, provocando una cerrada ovación de la concurrencia.

 

  La obra de fondo elegida fue la Sinfonía Nº 3 “Incaica” de Alfredo Schiuma, página estrenada en la década del cuarenta del pasado siglo. Como se ve, el pueblo Inca fue fuente de inspiración de compositores nacionales y aquí se entremezclan temas de carácter folcklórico con una llamativa influencia de creadores rusos como Glazunov o Mussorgsky. Al igual que en la obra de Mílici, Schiuma alterna momentos de gran intensidad con pasajes de carácter introspectivo. Boggiano guió de manera maestra a la Sinfónica con pasajes brillantes de los bronces, maderas de intervención exquisita, percusión en absoluto equilibrio y cuerdas de noble tersura. Tres veces llamado a saludar al escenario por parte del público fue muestra elocuente de la categoría de su labor, y es también gratificante que no decaiga el rol de difusora de Ntra. Música de la Sinfónica Nacional, la que coloca a Ntro. Patrimonio musical en el sitial que por derecho propio le corresponde.

 

Donato Decina

viernes, 17 de mayo de 2024

 Salón Dorado del Colón


PARA ESCUCHAR MÁS DE UNA VEZ


Martha CORA ELISEHT


La programación del Ciclo de Cámara del Salón Dorado del Teatro Colón

prevista para este año se caracteriza no sólo por ser sumamente variada, sino también

por albergar artistas nacionales e internacionales de primer nivel. Y, con respecto a los

primeros, no sólo se trata de artistas pertenecientes a los elencos estables, sino a los

numerosos invitados previstos para el transcurso del corriente año. El pasado miércoles

17 del corriente se presentó uno de los mejores pianistas de su generación: Marcelo

Balat, quien ofreció un recital integrado por las siguientes obras:

- Davidsbündlertänze, Op.6- Robert SCHUMANN (1810-1856)

- Balada en Fa menor, Op.52- Frederic CHOPIN (1810-1849)

- Tres piezas para piano, Op.6- Alberto GINASTERA (1916-1983)


La primera de las obras (Danzas de la cofradía de David) es un ciclo de 18

piezas para piano compuesta por Schumann en 1837, dedicadas a Wolfgang von Goethe

y donde participan dos personajes: Florestan y Eusebio. El primero se define como “el

corredor de tormentas, rugiente y animado” y el segundo, como “el joven amable que

se mantiene siempre en un segundo plano”. Algunas de las piezas se refieren a uno de

los dos personajes y otras, a ambos. En la primera edición de 1838 figuraban los

nombres de cada uno de los protagonistas, pero se suprimieron en la edición definitiva

de 1850 -posteriormente a la muerte del músico-, al igual que el epígrafe denominado

Viejo Refrán (Alter Spruch), que mencionaba lo siguiente: “En todo tiempo y en cada

momento/ el placer y el dolor se combinan/Permanece piadoso en el deseo y prepárate

para enfrentar al dolor con valor”. A su vez, cada una de las piezas posee una marca

de tiempo: Lebhalt (vivace), Innig (Con íntimo sentimiento), Etwas hahnbüchen (Algo

impetuoso), Ungeduldig (Con impaciencia), Einfach (Sencillo), Sehr rasch (Molto vivo,

con intimo fervore), Nicht schnell (No muy rápido), Frisch (fresco), Lebhalt (Vivace),

Balladenmässig,sehr rasch (Al ritmo de balada, molto vivo), Einfach (Sencillo), Mit

Humor (Con humor), Wild und lustig (Salvaje y alegre), Zart und singend (Dulce y

cantando), Ftrisch (Con frescura), Mit gutem Humor (Con buen humor), Wie aus den

Ferne (Como el corno lejano) y Nicht schnell (No muy rápído). La interpretación de

Marcelo Balat fue sublime, con absoluto respeto de los tempi anteriormente

mencionados y resaltando las características de los personajes mediante su versatilidad

y maestría.

La Balada en Fa menor, Op.52 de Chopin es la más larga de las cuatro que

escribió y la más difícil, tanto desde un punto de vista técnico como musical. Fue

compuesta durante la estancia de Chopin en París en 1842 y está dedicada a la baronesa

de Rotschild, quien lo presentó formalmente en sociedad. Posee dos temas que se

entrelazan entre sí, combinando la forma sonata y la variación. Es una obra compleja


por su naturaleza contrapuntística, lo que la hace intrincada y difícil de interpretar. No

pareció problema alguno para un intérprete de los quilates de Balat, sino todo lo

contrario. Sonó sumamente sutil, poniendo énfasis en las partes más profundas y

melancólicas hasta desembocar en la exuberante coda final, donde el contrapunto se

explaya en su máxima expresión y permitió demostrar sus dotes de pianista virtuoso.

Naturalmente, el público estalló en aplausos luego de tan exquisita interpretación.

Las Tres piezas, Op.6 de Alberto Ginastera fueron compuestas en 1937 y forman

parte del repertorio de cualquier pianista de fama internacional. La última interpretación

data del pasado lunes 6 del corriente en el Colón, a cargo del portugués Artur Pizarro. Si

Pizarro fue un maestro en la sutileza, Marcelo Balat lo superó ampliamente por su

excelencia interpretativa en cada una de las tres: Cuyana (en ritmo de zamacueca),

Norteña (en ritmo de vidala) y Criolla (malambo) y por el dominio de su técnica en los

arpegios y glissandi. No hay nada mejor que una interpretación de música clásica

argentina por un compatriota y lo logró con creces, motivo por el cual se ofrecieron dos

bises: Reflejos en el agua de Debussy y un magistral e imponente versión de la Danza

del gaucho matrero de Ginastera, que sonó auténticamente criolla.

Así como Nelson Goerner es el mejor embajador del pianismo argentino a nivel

internacional, Marcelo Balat representa un magnífico exponente de una generación de

pianistas que actúan a nivel local, pero que poseen un alto nivel de jerarquía como para

triunfar en el exterior. En este caso, deslumbra al público con la calidad de sus

interpretaciones, que merecen escucharse más de una vez.

miércoles, 15 de mayo de 2024

 

FELICES TRES DECADAS

 

  Este año la Orquesta “Baires Sinfónica” celebra sus primeros treinta años de vida. Es todo un logro mantenerse, subsistir mayoritariamente sin ayudas oficiales y superar más de tres vaivenes económicos que de una manera u otra afectaron la vida en la Argentina. Nacida por iniciativa de Jorge Manfredini, quien siempre está al frente del conjunto, como Orquesta de Cámara del Plata, pasó a llamarse luego Camerata Baires para tomar su nombre definitivo de Baires Sinfónica. Así espectáculos musicales clásicos y de corte lírico le han hecho también un lugar a obras de esencia popular pero siempre respetando la raíz académica del conjunto.

 

   Salas como el Teatro Colón sumado a otras de la zona céntrica, instituciones barriales, profesionales y de colectividades, registran el paso del conjunto por sus instalaciones. También importantes músicos nutrieron sus filas, es así que maestros que prestigiaron a las Orquestas del Teatro Colón pueden hallarse en su composición actual y es interesante el aporte que muy buenos arregladores le hacen a la Orquesta para poder abordar páginas famosas. Algunos forman parte del conjunto y hasta asisten al Mtro. Manfredini en la preparación y  en la Dirección en parte de los conciertos. Para poder acceder a obras cantadas los arreglos están preparados para voces líricas, las que aportan buen nivel al espectáculo.

 

  Quiso la circunstancia que como parte de los festejos se sumara que dos de las presentaciones se llevaron a cabo en la semana del septuagésimo sexto aniversario de la proclamación del Estado de Israel, por lo que los conciertos se llevaron a cabo en instalaciones de instituciones de la colectividad judía.  En mi caso presencié el correspondiente al Sábado 11 en el Jardín y Escuela Marc Chagall del porteñísimo barrio de Monte Castro, en presencia de autoridades educativas de la Ciudad de Buenos Aires y dirigentes de organismos de la colectividad. Tras un inicio en donde una reconocida voz de la institución entonó las estrofas del Himno Nacional Israelí, la Orquesta con la participación de la Mezzosopano Isabel Mínguez hizo lo propio con el Himno Nacional Argentino en el exacto día de celebración del mismo con la unción y el respeto por parte de todos los presentes.

 

  A lo largo de la velada, el conjunto demostró versatilidad en el repertorio y su flexibilidad interpretativa con el mismo. Entre las páginas clásicas sorprendió el Mtro. Luís Cejas tanto en su faceta de Director como de  intérprete portador de un buen registro de tenor. En el primer caso, descubrimos una muy buena versión de “La Victoria del Conde Mazzuchelli” del Op.22 de Bela Keler muy bien llevada por el conductor, al igual que la obra de cierre, el tradicional “La Danza del Rabino” en arreglo de Nicolás Castillo, cuyo motivo central debió ser bisado ante la algarabía del público. Como cantante ofreció  muy sentidas versiones de “Casa Mía” y “Sole e Amore” de Giacomo Puccini en arreglos del Mtro. Manfredini. “Le Dor Vador” de Finkelstein arreglado por Facundo González Montes quien también arregló la Habanera de Yradier y Salaberry “El Arreglito” de donde Georges Bizet habría abrevado para componer “su” Habanera, lógicamente la de “Carmen”, en la que Cejas en este caso junto a Isabel Mínguez derrocharon simpatía en la interpretación. Yendo a la participación de Mínguez la encontramos en la faceta de muy buena intérprete de Tangos con una lucida versión de “El Ultimo café” de Castillo y Stamponi y descollar con una estupenda interpretación de “A Mi Manera” en la que previamente el Maestro Manfredini acertó al narrar la verdadera historia de cómo surgió esta canción a partir del original francés hasta llegar a la versión definitiva de Paul Anka en Inglés que inmortalizara Frank Sinatra. Hubo tiempo para conocer versiones de “Un Muchacho Natural” con arreglo y Dirección del Mtro. César de Miguel (Violista del conjunto y asistente principal de Dirección) en la que Daniel Rombolá participó como solista en trompeta.

 

  En lo que hace a la plena participación del Mtro. Manfredini se lo pudo apreciar en muy correctas versiones de “Shaster Chusidl” (tema tradicional Klezmer) en arreglo propio al igual que en el mencionado “El último Café” y en las canciones de Puccini. Mientras que en arreglos de Marcelo Cambiasso  además de “A mi Manera” se pudo apreciar el  Tema Central de “La Lista de Schindler” de John Williams con una acertada participación del violinista Lucas Bartolomé en el que fue el instante más tocante del concierto sumado a una interesante versión de “Café 1930” de Astor Piazzolla en donde el Violonchelista Pablo Sadlej llevó la parte solista, destacándose en la segunda parte de la obra.

 

  Como se puede apreciar, un programa variado en el que nunca decayó el interés del público. Hallazgos como “La Victoria del Conde Mazzuchelli” o la Habanera “El Arreglito”. Poder escuchar al Piazzolla de “La Historia del Tango” como así también temas populares que nunca pierden vigencia junto a obras de homenaje a la colectividad anfitriona. Todo esto dio por resultado el rescate de una tradición que es la de las presentaciones en instituciones de colectividades en los barrios, algo que al menos en la Ciudad de Buenos Aires se ha perdido mucho y que en algo el Gobierno de la Ciudad mitiga con las fiestas dominicales en Av. de Mayo (Buenos Aires Celebra).

 

  Y ya en el cierre, para que la fiesta fuera total, no podía faltar el celebérrimo “Hava Nagila” ante la desbordante alegría de la concurrencia. Felicidades al Director y a todos los intérpretes. Que el esfuerzo no decaiga y que asistamos a muchas celebraciones más.

 

Donato Decina

lunes, 13 de mayo de 2024

 

NUEVA ETAPA, OTRAS BUSQUEDAS

 

Ciclo de conciertos de la Basílica de San Carlos y María Auxiliadora, temporada 2024. Concierto Inaugural. Presentación de la Orquesta Estudiantil de Buenos Aires, Dirección: Maestro Lucio Bruno-Videla. Solista: Edua Zadory (Viollín). Programa: Obras de  Beethoven, Rosquellas, Gilardi, Josef Strauss, Brahms y Tchaikovsky. 12 de Mayo de 2024.

 

NUESTRA OPINION: MUY BUENO.

 

  La Orquesta Estudiantil de Buenos Aires se halla inmersa en  un proceso de cambios, los que comenzaron a partir del momento en que renunció a su titularidad su Director-Fundador: Guillermo Jorge Zalcman, luego desgraciadamente fallecido. Quien se desempeñaba como su asistente, el Mtro. Marcelo Toso se hizo cargo del organismo continuando con las actividades y presentaciones  tal como acostumbraba a hacer el Mtro. Zalcman. Las nuevas autoridades de cultura de la Ciudad y los Directivos de la Dirección General de Enseñanza Artística han resuelto en el comienzo de la nueva gestión de la Ciudad la designación como Director Titular del Mtro. Lucio Bruno-Videla (casualmente sucesor de Zalcman al frente de la Asociación Argentina de Compositores) manteniendo en la posición de asistente al Mtro. Toso, con lo cual se está estableciendo un nuevo plan de trabajo a partir de la base actual de integrantes, la evaluación de los mismos, el concurso para nuevos aspirantes y el desarrollo de las nuevas programaciones. Esta presentación, enmarcada en el concierto de apertura del ciclo 2024 que se desarrollará en la Basílica de San Carlos y María Auxliadora permitió apreciar el panorama actual del conjunto, el que fue reforzado en el rol de Concertino por la violinista húngara Edua Zadory, verdaderamente una guía para los jóvenes y la labor de ayuda de un compositor e interprete como Pablo Llamazares quien al igual que lo hace en la Orquesta Sinfónica Nacional se sumó como un músico más con su corno y apuntaló la sección de instrumentos de metal.

 

  El programa armado por el Mtro. Bruno-Videla para su debut tuvo todo su sello. Una obra clásica del repertorio Alemán, una partitura hallada, reconstruida y rescatada del olvido, otra de compositor Argentino, presencia Austro-Hungara (tal vez como un modo de no olvidar sus años de trabajo en Viena) y un cierre con un fragmento de un clásico universal. Hubo un plus y de lujo: la presencia de Fabián Persic (El querido “Capitán” del “Titanic” de Radio Nacional) como Maestro de Ceremonias.

 

 Tras la afinación, el concierto dio comienzo con una vibrante versión de la Obertura para la música incidental de “Egmont” de Beethoven la que lleva el op.84 de su producción catalogada. Bien conocida por todos, esta página resume lo que transcurrirá durante la obra de Goethe: la malograda vida de este conde, amigo y luego rival del Duque de Alba por obra y gracia del rey de España, ante la lucha del protagonista por acabar con la dominación española en sus tierras. Vencido en la lucha es condenado a muerte y cuando va hacia a ella intuye que pese a su partida se abre una esperanza y un brillante porvenir para su tierra, lo que luego efectivamente ocurriría. Intensa y muy bien llevada en los “tempi” por Bruno-Videla  para que los jóvenes intérpretes capitaneados por Zadory  se entregaran con total fervor a la interpretación.

 

  Dentro de los trabajos de rescate de música argentina, como así también de trabajos musicales de la etapa fundacional del país, una labor de investigación histórica de un músico notable como Norberto Broggini, y la asistencia del propio Maestro Bruno-Videla junto a otro maestro de la talla de Gerardo Delgado, se pudo reconstruir la partitura del Concierto para Violín y Orquesta Nº 1 de Mariano Pablo Rosquellas, de quien también el Director Titular rescatara la Sinfonía programática “La Batalla de Ayacucho” que el compositor dedicara al entonces Gobernador Bonaerense Juan Manuel de Rosas.  

 

  Pudo establecerse que la composición fue hecha por Rosquellas aun viviendo en España en la década del diez del siglo diecinueve, en donde el Padre de éste era un importante músico al servicio de la corte de Madrid. Tras un paso por Río de Janeiro, Rosquellas se establece en Buenos Aires en donde se destacó con Empresario, Director e Intérprete de Opera, logrando estrenar obras de Mozart y Rossini, ocupando el sitial que hasta ese momento solo había ocupado el recordado Obispo Piacasarri, mentor de varios estrenos Mozartianos y de dar a conocer las primeras partituras de Beethoven. Rosquellas fue el propio intérprete de este concierto en su estreno y no hubo rastro de alguna  otra ocasión en que aquí se la haya nuevamente interpretado.  Indudablemente no se puede dudar de la idoneidad del equipo de reconstrucción de la partitura, por lo que sorprende de manera llamativa su lenguaje musical, el que va más allá de la influencia “paganiniana” y registra algunos toques con esencia solo hallable en Mendelsohn quien por ese entonces aún era un niño en las puertas de entrar en la adolescencia. ¿Influyó en Rosquellas alguien más?. Lo cierto es que la obra se vio favorecida en esta circunstancia por el entusiasmo, entrega y contagio a los demás desplegado  por Edua Zadory  a lo largo de la página. Sumado a ello sus notables cualidades técnicas, la labor de conjunto con Bruno-Videla y los jóvenes  y los hallazgos de la partitura, bien resaltados por Ella, hicieron que la versión ofrecida fuera objeto de una notable recepción por parte del público. Sería bueno volver a contar en un futuro no muy lejano con una nueva concertación de este trabajo.

 

 

  El concierto continuó con una muy buena interpretación de la Danza Incaica de “La Leyenda del Urutau” de Gilardo Gilardi . Una exquisita versión de la Polka “Viaje de Verano” de Josef Strauss (aunque los jóvenes sientan la lógica timidez a la hora de las exclamaciones que deben efectuar como la partitura marca). Brahms estuvo presente con la archiconocida Danza Húngara Nº 1 y el cierre con las Czardas del Tercer acto de “El Lago de los Cisnes”.

 

  En el final, quiero resaltar la presencia del Sr. Embajador de Hungría y su Esposa acompañando a la Compatriota en el desafío solista. A esperar entonces las próximas noticias y apoyar a esta orquesta formativa cuyos jóvenes bien lo merecen. 

 

  Donato Decina

 

Muy buen concierto del Cuarteto BRÍOS junto a Miceal O’Rourke en la Usina del Arte

 

SE MERECEN UN MAYOR AUDITORIO

Martha CORA ELISEHT

 

            El Cuarteto BRÍOS es una de las mejores agrupaciones de cámara del país. Integrado por Alma Quiroga y Damián Noriega (violines), Julio Domínguez (viola) y María Teresa Fainstein- Day (violoncello), ha actuado en las salas de conciertos más importantes de Argentina (Salón Dorado del Teatro Colón, Centro Cultural Kirchner y otras). Esta vez, se presentó dentro del Ciclo de Cámara de la Usina del Arte junto al gran pianista irlandés Miceal O’Rourke el pasado domingo 12 del corriente, donde se interpretó el siguiente programa:

-          Larghetto del Concierto n°11 (Si bemol mayor) para piano y orquesta en Fa mayor, K.413 (versión para cuarteto de cuerdas)- Wolfgang A. MOZART (1756-1791)

-          Quinteto en La bemol mayor para piano y cuerdas- John FIELD (1782-1837)

-          Quinteto para piano y cuerdas en Mi bemol mayor, Op.44- Robert SCHUMANN (1810-1856)

No es la primera vez que el mencionado conjunto actúa con O’Rourke -de hecho, lo hicieron el año pasado en el Salón dorado del Colón, con gran éxito de público y crítica y el presente concierto es una repetición del ofrecido el pasado sábado 4 del corriente en la misma sala, con algunas variantes en el programa- y la simbiosis resultó perfecta desde los primeros compases de la versión para cuarteto de cuerdas del mencionado Larghetto del Concierto para piano en Si bemol mayor de Mozart. El denominado quinto elemento de un cuarteto de cuerdas es la amalgama sonora característica de la agrupación, donde ninguno de los integrantes sobresale del resto. Se logró perfectamente mediante un sonido compacto y equilibrado, con grandes actuaciones de Alma Quiroga y Damián Noriega en contrapunto con los graves -gran actuación de Fainstein- Day-. Miceal O’Rourke aportó su consabida maestría con un sonido cristalino y una impronta típicamente mozartiana al compás del 4/4. El genio de Salzburgo lo compuso en 1782 como el segundo de una serie de tres conciertos al poco tiempo después de establecerse en Viena. Su versión original está escrita para cuerdas, dos oboes, dos fagotes y dos trompas, pero los vientos no juegan un rol muy importante. Por lo tanto, Mozart escribió una versión “a Quattro” para uso doméstico y fue la que se representó en este concierto. Y, pese al mal tiempo imperante, acudió numerosa cantidad de público al auditorio principal de la Usina, que recibió a los artistas con un cálido aplauso.  

Tras el mismo, María Teresa Fainstein- Day agradeció al público y realizó una breve semblanza sobre el compositor irlandés John Field -prácticamente desconocido a nivel local-. No sólo fue muy prolífico, sino que fue el primer compositor de la historia de la música que escribió quintetos para piano y cuarteto de cuerdas, además de acuñar el término nocturno para referirse a una serie de composiciones breves para piano, ya que era un eximio intérprete de dicho instrumento. Provenía de una acomodada familia de músicos e hizo numerosas giras por Inglaterra, Francia, Viena y Moscú -donde finalmente, falleció tratando de buscar la cura contra un cáncer que puso fin a sus días- y escribió 7 conciertos para dicho instrumento, motivo por el cual se lo considera un compositor emblemático en su país natal. Precisamente, Miceal O’Rourke se encargó de difundir su obra mediante una serie de grabaciones que se encuentran disponibles en plataformas digitales. Es un Andante con espresione que dura tan sólo 11 minutos, pero de gran belleza cromática, donde inserta melodías típicas celtas como la giga. En este caso, el cuarteto se lució mediante una calidad de sonido compacto y muy bien ensamblado, mientras el pianista hizo gala de sus poderosas digitación y pulsación, logrando una bellísima interpretación. Una siempre insiste en el rescate de este tipo de obras prácticamente desconocidas y su acertada inclusión en los programas de conciertos.

Por último, la agrupación eligió una obra de fuste para dar cierre al concierto: el célebre Quinteto en Mi bemol mayor, Op.44 de Schumann, compuesto en 1842 y considerado obra clave de la música de cámara y el repertorio romántico. Se dice que Schumann encontró su fuente de inspiración en el Trío n°2 de Schubert, ya que ambas obras están escritas en la misma tonalidad, poseen una marcha fúnebre en el 2° movimiento y concluyen con finales que resucitan drásticamente el tema inicial. Considerado “de carácter exótico y exuberante”, el compositor resalta las múltiples capacidades técnicas del piano y la importancia cultural de las cuerdas en sus 4 movimientos (Allegro brillante/ In modo d’una marcia. Un poco largamento/ Scherzo. Molto vivace. Trío n°1 & 2/ Allegro ma non troppo) mediante una serie de pasajes concertantes donde las cuerdas se concentran contra el piano, alternando con pasajes donde todos y cada uno de los integrantes del cuarteto pueden lucirse en sus solos. Esto fue lo que sucedió y lo que una pudo apreciar durante todo el desarrollo de la obra, con magníficas actuaciones de Damián Noriega y Julio Domínguez-quienes se encuentran en una etapa de notable crecimiento profesional-. Por su parte, Alma Quiroga ejerció a la perfección su cargo de primer violín en la marcha fúnebre del 2° movimiento, mientras Teresa Fainstein- Day se lució en los contrapuntos. Unido a la magistral interpretación de O’Rourke, no hizo falta nada más para poner punto final a un concierto que fue brillante de cabo a rabo. Y, como bis, el conjunto ofreció otra de sus especialidades: el Scherzo: allegretto del Quinteto para piano y cuerdas en Sol mayor de Shostakovich, tras el cual, el público estalló en aplausos.

Cuando se cuenta con intérpretes de jerarquía excelsa, una considera que debieran actuar en el escenario del Colón. Hace ya tiempo que Miceal O’Rourke es asiduo visitante a la Argentina y, de hecho, actuó en el Auditorio Nacional del CCK junto a la Sinfónica Nacional. ¿No sería hora de incluirlo dentro del Ciclo de Abono de la Filarmónica u organizar un recital sobre el escenario del Colón?... Se lo merece por derecho propio y por su bien ganado prestigio.