lunes, 23 de diciembre de 2019




MUY BUEN TRABAJO

Manzana de las Luces, Patio de la Procuraduría: Concierto de Navidad a cargo de la Orquesta y Coro “Música Sacra Buenos Aires”, Directora: Sandra Pianigiani, y Coral “Fa”, Directora: Adriana López Furtade. Solistas: Laura Bjelis (Soprano), Isabel Mínguez (Mezzosoprano), Natalia Palacios (Contralto), Germán Polón (Tenor), Alejandro Tettamanzi (Barítono) , Luciano Straguzzi (bajo) y sectores de cuerdas, oboe y clarinete de la Orquesta. Programa: Obras de Vera, Telemann y Saint-Säens. 22 de Diciembre de 2019.

NUESTRA OPINION: MUY BUENO.

Ya Es tradicional que durante el período religioso cristiano de adviento se produzcan en Buenos Aires diversas manifestaciones artísticas con programaciones de obras que recrean el espíritu de la navidad. Las hay corales, vocales, orquestales y sinfónico-vocales-corales. Este último es el caso en donde la Orquesta y Coro “Música Sacra Buenos Aires” que dirige la Maestra Sandra Pianigiani desarrolla sus actividades en diferentes escenarios de la ciudad. En este año le cupo presentarse en el Anfiteatro “Parque Centenario”, en Templos y en su sede de la Manzana de las Luces, como ocurrió aquí  en el “Patio de la Procuraduría” de este histórico solar de Ntra. Ciudad Autónoma. También acompañó en esta oportunidad a estos conjuntos el Coral “Fa” que dirige la Mtra. Adriana López Courtade para desarrollar un interesante programa.

  El espacio físico en donde se realizó la velada es un magnífico entorno al aire libre. Pareciera que los antiguos ladrillos a la vista facilitan la proyección del sonido y es por ello que sín amplificación de ninguna índole se pudo escuchar perfectamente y, además,  soportar la fortísima sonoridad emanada de una festividad organizada por el Gobierno de la Ciudad frente a la Legislatura sobre Diagonal Sur . Ni la pirotecnia que se empleó en ese lugar al final de los festejos pudo superponerse al sonido natural del concierto.  En mi caso particular pude ratificar la inmejorable impresión que me dejó ese lugar durante el inolvidable “Don Quijote en las Bodas de Comacho” de Telemann con el que “Lírica Lado B” se presentó en sociedad hace ya una década atrás.

    Luego de ser formalmente recibidos por alguien que se identificó como uno de los trabajadores de la casa, quien dio la bienvenida a los presentes, cedió este luego la palabra al  Mtro. Vera, compositor y primera viola de la orquesta, quien comentó a la concurrencia que el concierto se iniciaría con dos composiciones de su autoría. La primera lleva por título “Misterioso” y está compuesta para oboe solista y cuerdas (Violín, Viola y Violonchelo), es del año 2017 y se trata de un andante totalmente tonal en donde el oboe desarrolla un amplio discurso sonoro apoyado por las cuerdas con una muy interesante resolución. Luego se escuchó una “Pieza para Clarinete” de 1990, en la que el solista de ese instrumento en el conjunto desarrolla un extenso tema un poco más atonal que en el caso de la primera composición, muy admirablemente expuesto por el solista. Tras esta sesión camarística inicial, quedó dispuesta la orquesta, la que cuenta con un muy interesante orgánico cuyos integrantes se reparten en partes iguales entre experimentados y jóvenes, muy amalgamada, con un sonido homogéneo que fue ganando en consistencia a medida que la sesión avanzó y , lógicamente, tras comprobar que el sonido exterior del mencionado festival que se desarrollaba a dos cuadras del lugar no era impedimento alguno para la interpretación de la música. Los coros lucieron en estupenda forma, muy bien preparados por ambas directoras y brindaron impecable marco a las versiones. En primer lugar se escuchó el “Magnificat” de Georg P. Telemann, tal vez una de sus obras menos frecuentadas que conforman su inmensa producción. Es un trabajo situado bajo la influencia Barroca, aun cuando el compositor luego fue gradualmente virando hacia las formas iniciales del clasicismo.  Si bien la orquesta está compuesta por instrumentos modernos,  los “tempi” adoptados por Pianigiani fueron más acordes con la tradición del revisionismo actual. Si tengo que trazar un paralelo, su enfoque es similar al que aplica para el género en Ntro. medio el Mtro. Mario Videla cuyos conjuntos musicales son similares al que en este caso emplea la Mtra. Pianigiani. Tras esta composición, pudimos apreciar una muy buena versión del “Oratorio de Navidad Op. 12” de Camille Saint-Säens, Obra de 1858 de un por entonces muy joven compositor, basada en los textos de la liturgia de las misas “de Gallo” y del “Alba” (días 24 y 25 de Diciembre) del rito católico y con influencias del Bach de la composición homónima y del Gounod y su “Misa a Santa Cecilia”, Saint-Säens desarrolla aquí un interesante trabajo para cuerdas, órgano, solistas y coro, en este caso solo el de “Música Sacra”. Además de ser llevado a pulso firme por Pianigiani, descollante labor le cupo a la arpista  de la orquesta, Natalia Olivera, la que con exquisita sonoridad dio marco en varios fragmentos de la obra a los solistas vocales y al coro y del mismo modo le cabe a Tomas Benitez, quien realizó desde el teclado las intervenciones de órgano. El resultado final aquí fue el de un producto muy bien vertido que deleitó por completo a la concurrencia, la que premió con sus sostenidos aplausos a todos los artistas intervinientes por igual.

  Después de haber analizado a la orquesta y los coros, voy a referirme a los intérpretes vocales. En ambas obras fueron muy dignos los aportes realizados por la contralto Natalia Palacios, el Tenor German Polón y el Barítono Alejandro Tettamanzi, cuyos rendimientos fueron creciendo hasta asentarse de manera plena en el Oratorio de Saint-Säens. Plenas de musicalidad, tanto Laura Bjelis, soprano de exquisito timbre y magnífico esmalte vocal como la Mezzosoprano Isabel Mínguez quien exhibió formidable centro muy buenas notas bajas y crecimiento en la extensión y proyección de las notas agudas para ambas obras en los dos casos, destacando también el muy buen desempeño del bajo Luciano Straguzzi con estupenda proyección de su profunda voz en el “Magnificat” de Telemann.

  Hubo lugar para varios “fuera de programa” navideños. A un tradicional cantico, siguió una formidable versión de “Navidad Blanca” de Irving Berlin cantada de modo exquisito por Straguzzi junto a ambos coros (cuyos integrantes portaban cirios encendidos) y la Orquesta. Continuó con “Noche de Paz” en donde se invitó al público a cantar junto a todos los artistas y culminó con el “Aleluya” del oratorio “El Mesias” de Georg F. Häendel, como magnífico broche de oro a un muy buen concierto en una noche que finalmente a esa altura ya era serena, lo que permitió disfrutar de esta magnífica música.

Donato Decina

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