sábado, 16 de mayo de 2020


Reposición por streaming de “PETER GRIMES” en el Metropolitan de New York

SOLO CONTRA TODO Y CONTRA TODOS
Martha CORA ELISEHT

            Durante la pandemia de coronavirus COVID-19,  las transmisiones por  streaming hacen las delicias de los melómanos, operómanos y periodistas especializados para disfrutar de un buen espectáculo cómodamente sentados en casa. En el día de la fecha, el Metropolitan Opera House de New York ha ofrecido “PETER GRIMES”, el clásico de Benjamin Britten (1913-1976) en una producción de 2008, que contó con una presentadora de lujo: la soprano francesa Nathalie Dessay y un elenco compuesto por los siguientes intérpretes: Anthony Dean Griffey (Peter Grimes), Patricia Racette (Ellen Orford), Anthony Michaels Moore (Balstrode), Jill Grove (Auntie), Felicity Palmer (Mrs. Sedley), Teddy Tahu Rhoddes (Ned Keene), John Del Carlo (Swallow), Greg Fedderly (Bob Boles), Erin Morley/ Leah Parridge (las sobrinas de Auntie), Dean Peterson (Hobson), Bernard Fitch (Reverendo Horace Adams), y Logan William Ericson (John).  La dirección orquestal estuvo a cargo de Donald Runnicles y participó el Coro Estable de la institución, dirigido por Donald Palumbo.
            Esta producción contó con la régie de John Doyle, quien realizó una puesta en escena extremadamente simple: una pared con ventanas que se abren y se cierran, donde tienen lugar todas las escenas que se representan durante los tres Actos que componen esta ópera (la sala del juicio, el Bourough, la taberna de Auntie, la salida de la iglesia, la habitación de Grimes y la escena final frente a la costa). Los tonos son lúgubres –lo que crea un clima perfecto para la tragedia del pescador acusado de la muerte de un aprendiz, que si bien es absuelto, todos lo creen culpable y lo desprecian, salvo  la maestra Ellen Orford y el Capitán Balstrode - con excepción de la última escena, donde despunta un nuevo día, luminoso y cargado de esperanza. La tenue iluminación de Peter Mumford crea el clima perfecto para la representación de esta tragedia, dando un aire de misterio y suspenso a la vez. Sólo se centra la luz en los principales protagonistas y cambia en la última escena, con el comienzo de un nuevo día. Por su parte, Ann Houldward creó un vestuario en tonos oscuros y sobrios (con predominancia de negros, azules, grises y marrones), correspondiente a la vestimenta de una aldea de pescadores en 1830. Las únicas personas vestidas en colores claros son la tabernera Auntie y Ellen Orford en el segundo acto, luciendo un traje de iglesia típico de aquella época.
            Britten compuso esta ópera en 1945 con libreto de Montagu Slater basada en el poema The Bourough de George Crabbe. Es un pueblo imaginario basado en la aldea pesquera de Aldeburg en Inglaterra, donde tiene lugar la dramática historia del pescador que es acusado y vituperado por todo el pueblo. Representa el sufrimiento y la discriminación hacia un hombre solo contra todo y contra todos, pero que en vez de probar fortuna en otra parte luego de la muerte de su aprendiz, decide quedarse en su lugar de origen, hacerse rico para tapar los rumores y las habladurías en contra de su persona y casarse con Ellen. Al no lograrlo y abrumado por la muerte de su aprendiz John, cae en la locura. Como Britten era nativo de Suffolk, se sintió muy identificado con el personaje. Según palabras del propio compositor –conocido por su homosexualidad- “…Es un tema muy próximo a mi corazón: la lucha del individuo contra las masas. Cuanto más despiadada es la sociedad, más despiadado es el individuo”. Luego de su estreno en Londres, la primera ópera de Britten (Opus 33) se transformó en un suceso rotundo y se representó en los principales escenarios del mundo. Posteriormente, el compositor escribió una orquestación en 1948 de los célebres Interludios Marinos que lleva el Opus 33a del catálogo de sus obras y que se representan habitualmente en las principales salas de conciertos. La Passacaglia del 3° Acto lleva el Opus 33b y se representa sola o conjuntamente con los mencionados Interludios.
            El coro juega un rol fundamental en esta ópera, ya que se erige como juez, jurado y verdugo en contra de Grimes. En este caso, actúa como un personaje más y sonó muy compacto merced a la magistral preparación de Donald Palumbo –director del Coro Estable del Met-, quien durante el reportaje realizado por Nathalie Dessay mencionó que hubo prácticamente 26 horas de ensayo para lograr una preparación adecuada. La dirección orquestal del británico  Donald Runnicles fue estupenda, destacándose en la mencionada Passacaglia y los Interludios Marinos. Por otra parte, sonó muy bien el solo de redoblante correspondiente al 2° Acto. Una también pudo apreciar ciertas reminiscencias de índole minimalista al estilo de la Sinfonía n°5 de Carl Nielsen en los pasajes orquestales del  2° Acto. Con respecto de los principales intérpretes, el tenor Anthony Dean Griffey brindó una magistral interpretación del rol protagónico, dando vida al torturado e infortunado pescador. Posee una muy buena voz, potente y caudalosa, que le permite sobrellevar las notas agudas con total comodidad. Y encarnó a Grimes con gran versatilidad –magistral en el diálogo con Ellen Orford en el 2° Acto y cuando le pega una bofetada en el rostro-, siendo muy rudo y a la vez, mostrándose consternado por la muerte de John. Por su parte, Anthony Michaels Moore dio lugar a un muy buen Balstrode, destacándose en sus diálogos con el protagonista y junto a Ellen en el 3° Acto, quienes son los únicos que lo amparan. Patricia Racette es una soprano lírica que se destaca por la dulzura y los matices de su voz y supo brindar una muy buena Ellen Orford, mientras que la mezzosoprano Jill Grove encarnó una estupenda Auntie. La contralto Felicity Palmer interpretó una intrigante e inquisidora Mrs. Sedley y lo hizo con gran maestría vocal. Y en cuanto a los roles secundarios, todos tuvieron destacadísimas actuaciones y sobresalió el bajo Dean Peterson dando vida al intrigante e impío cochero Hobson. Por su parte, el bajo John Del Carlo también hizo un muy buen papel como el abogado Swallow. Mientras que el barítono Teddy Tahu Rhoddes se lució como el boticario Ned Keene.
            Ha sido un placer poder volver a apreciar esta obra, que se encuentra fuera de los escenarios porteños desde hace bastante tiempo. Y que si bien está ambientada en la época victoriana, posee una tremenda actualidad por el tema que trata: la discriminación y la lucha de un hombre solo en un ambiente que le es adverso y hostil.

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