domingo, 17 de mayo de 2020


Una versión moderna de “RIGOLETTO” en el Metropolitan de New York

LA VENGANZA Y LA TRAICIÓN SON ATEMPORALES
Martha CORA ELISEHT

            Dentro de las excelentes transmisiones por streaming que están ofreciendo los principales teatros líricos del mundo con motivo de la pandemia de COVID-19, el Metropolitan Opera House de New York ofreció en el día de la fecha una versión muy particular de “RIGOLETTO” de Giuseppe Verdi (1813-1901) con puesta en escena de Michael Mayer y Christine Jones ambientada en Las Vegas de la década del ‘60. Renée Flemming fue la presentadora de esta producción que data del 2013, con vestuario de Susan Hieferty e iluminación de Kevin Adams y con la participación de Michele Mariotti dirigiendo la Orquesta Estable de la institución, mientras que Donald Palumbo estuvo a cargo de la dirección del Coro.
            El elenco estuvo integrado por los siguientes cantantes: Zelijo Lucic (Rigoletto), Diana Damrau (Gilda), Piotr Beczala (El Duque de Mantua), Oksana Volkova (Maddalena), Stefan Kocán (Sparafucile), Robert Pomakov (Conde Monterone), Jeff Matsey (Marullo), Alexander Lewis (Borsa), María Zifchak (Giovanna), David Crawford (Conde Ceprano), Emalie Savoy (Condesa Ceprano) y Catherine Chot (Mensajera).
            En la régie actual, la corte del Duque de Mantua tiene lugar en un casino, con mesas de ruleta, máquinas tragamonedas y numerosas luces de neón –muy similares a las utilizadas en la puesta en escena de “LA PROHIBICIÓN DE AMAR” de Wagner en el Colón en 2017-  mientras que el Duque es el dueño del casino. Su séquito se compone de matones, bailarinas ataviadas como coristas de un teatro de revistas o conejitas de Play Boy más una bailarina egipcia, que se encarga de seducir al Conde Ceprano. La misma sale de un sarcófago que será utilizado con posterioridad para raptar a Gilda y ya se deja entrever desde el Prólogo que algo trágico va a suceder. Marullo observa que Rigoletto está acompañado por Gilda –cuyo rostro está oculto por un pañuelo en la cabeza- mientras toman un ascensor. Por ende, intuye que posee una mujer antes de que comience el 1° Acto.
            ¿Por qué se ambientó en Las Vegas de aquella época?.... Porque precisamente, representa la ciudad donde –al igual que en la corte del Duque- todo está permitido: el juego, el placer sin límites y el crimen organizado. Pero asimismo, también representa la decadencia moral de una sociedad. En vez de ser un bufón, el protagonista es un showman encargado de divertir a los asistentes al casino. Aparece vestido con un pantalón verde y en el primer acto, con un sweater rojo con rombos dorados, mientras que el Duque luce un clásico smoking con saco blanco. Los demás integrantes de la corte están vestidos con sacos de colores brillantes, mientras que tanto el Conde como la Condesa Ceprano lo hacen en color dorado. Ella aparece ataviada como Marilyn Monroe, mientras que Monterone está caracterizado como un jeque árabe dispuesto a vengar el deshonor de su hija. Cuando cambia la escena  luego de la maldición, las luces de neón se apagan y el encuentro entre Rigoletto y Sparafucile se produce en un bar. Este último personaje aparece vestido como un matón de la mafia,  mientras que Rigoletto se cubre con un simple impermeable antes de regresar a su casa. Gilda aparece ataviada con un vestido abotonado al frente con escote redondo, típico de aquella época, con  mangas largas para simbolizar y preservar su candidez –muy similar a los de las películas de Doris Day-, mientras que el Duque aparece antes de su encuentro con Gilda con una campera deportiva y un pantalón negro. Un vestuario simple para simular ser un estudiante y muy adecuado. Previamente a su encuentro, soborna a Giovanna dándole dinero. Antes del rapto, los secuaces del Duque, Marullo y Borsa  aparecen ataviados con máscaras antes de emboscar a Rigoletto, quien toma el ascensor equivocado, mientras Marullo y Borsa toman el adecuado. Sabiendo donde vive,  inmovilizan a Giovanna y meten a Gilda dentro del sarcófago. Cuando Rigoletto desciende, se da cuenta de que ya es demasiado tarde (“La Maledizione!”).
            El 2° Acto tiene lugar en el escenario del casino, donde hay numerosas mesas con veladores para que la gente pueda disfrutar del espectáculo, mientras canta “Ella me fu rapita” vestido con un impermeable. Aquí Rigoletto aparece con un sweater con escote en V rojo, el mismo pantalón verde y un impermeable, mientras que los secuaces del Duque usan el mismo atuendo. En vez del Paje, aparece una Mensajera avisándole al Duque que Gilda se encuentra en su cuarto. Cuando la muchacha aparece, lo hace con el vestido semiabotonado y descalza, con su cabello suelto. Una vez que le cuenta lo acontecido a su padre, los matones del Duque asesinan a Monterone de un tiro en la cabeza –a manera de ejecución mafiosa-. La escena se tiñe de rojo cuando Rigoletto canta el aria de la vendetta.
            En el 3° Acto, la escena se desarrolla en un burdel, donde Maddalena aparece ataviada con una enagua negra, enfundada en una larga bata roja típica de vedette de un teatro de revistas mientras seduce al Duque bailando el baile del caño. Mientras tanto, Rigoletto y Gilda contemplan la escena escondidos detrás de un auto. Ahí mismo será el lugar donde Rigoletto y Sparafucile cierran el trato para asesinar al Duque y colocar su cadáver en el baúl del auto antes de arrojarlo al río. La tempestad se recrea mediante múltiples luces de neón en color blanco y azul. Antes de sacrificarse, Gilda aparece vestida con pantalones, un sombrero donde oculta su cabello y un impermeable. Los efectos de iluminación en la última escena recrean la pérdida de sangre causada por la estocada mortal que Sparafucile propina sobre la muchacha.
            Las principales arias de esta celebérrima obra fueron interpretadas de manera magistral por la soberbia calidad de los intérpretes, al igual que el cuarteto del 3° Acto (“Bella figlia dell’amore”) y el trío donde se sella el fatal destino de Gilda. Diana Damrau demostró que es la mejor soprano de coloratura del momento y dio vida a una magistral versión de este personaje: cándida, inocente y profundamente enamorada de Gualtier Maldé (el falso nombre del Duque). Su interpretación de “Caro nome” fue excelsa desde todo punto de vista. Por su parte, Piotr Beczala ofreció una excelente versión del Duque, descollando en todas las arias principales y sorprendió con sus habilidades sobre el caño en “La Donna é mobile”, al igual que rodeado de coristas con abanicos de plumas en “Questa o quella”. Y el croata Zelijo Lucic fue un soberbio protagonista, que brilló en sus arias solistas (“Pari siamo”, “Corteggiani, vil razza dannata” y en la Vendetta) y demostró sus magníficas dotes histriónicas en escena para componer al bufón. Excelente desempeño del bajo Stefan Kocán como Sparafucile, al igual que la mezzosoprano rusa Oksana Volkova como Maddalena. Y dentro de los personajes secundarios, todos los intérpretes se han destacado por su línea de canto y actuación.
            Sea en la época del 1600 o en la década del ’60, ambientada en Mantua o Las Vegas, este gran clásico de Verdi es atemporal. La venganza y la traición siempre han perdurado con el correr del tiempo y por lo tanto, esta versión ambientada en Las Vegas resultó perfecta por ser, precisamente, la ciudad del vicio y del crimen organizado. Y al igual que los personajes de Verdi, los asesinos a sueldo, aquellos que seducen bajo engaño y un padre dispuesto a defender el honor de su hija a cualquier precio son caracteres que también persisten hasta el día de la fecha.

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