miércoles, 6 de mayo de 2020


LYNN HARRELL
(1944-2020)
Martha CORA ELISEHT
            Pareciera ser que los años bisiestos son trágicos para la colonia artística, porque se producen una gran cantidad de decesos - tanto a nivel nacional como internacional-. Muchos grandes artistas han partido de gira durante el transcurso del corriente año –agravado por la pandemia de coronavirus COVID-19-. No es el caso del eminente violonchelista estadounidense Lynn Harrell, quien falleció el 1° de Mayo pasado en Santa Mónica (California), ciudad donde estableció su residencia y daba clases magistrales a sus discípulos.
            Nació en New York en 1944 y era hijo del barítono Mack Harrell, de destacada actuación en el viejo Metropolitan Opera House de su ciudad natal durante 1939 a 1958. Su madre – Marjorie Mc Allister Fulton- era una talentosa violinista y pedagoga del Colegio de Música de la Universidad del Norte de Texas en Fort Worth. Decidió aprender a tocar el cello a los 8 años y cuando tenía 12 años, su familia se mudó a Dallas, donde estudió con Lev Aronson. Posteriormente, completó sus estudios en la prestigiosa Julliard School of Music en New York bajo la tutela de Leonard Rose y siguió perfeccionándose en el Instituto de Música Curtis de Philadelphia con Orlando Cole. Su debut se produjo en el Carnegie Hall en 1961 con la Filarmónica de New York.
            Debido a la pérdida de sus padres a temprana edad –su padre falleció cuando el joven Lynn tenía 15 años y su madre se mató en un accidente automovilístico cuando tenía 18-, Georg Szell lo convocó para integrar la prestigiosa Orquesta de Cleveland, desempeñándose como solista instrumental entre 1964 y 1971. Cuando tenía 27 años decidió continuar su carrera como solista. Invitado por la Orquesta de Cámara del Lincoln Center, integró dicho organismo hasta  ganar el Avery Fisher Prize. A partir de allí, inició una carrera meteórica que durante  más de 50 años lo llevó a recorrer los principales escenarios del mundo en compañía de artistas de la talla de Leonard Bernstein, Zubin Mehta, Vladimir Ashkenazy e Itzhak Perlman- con quienes grabó el Trío para piano, violín y cello en La menor de Tchaikowsky y los Tríos completos de Beethoven, motivo por el cual ganó dos veces el Premio Grammy-. Junto a la Filarmónica de Hong Kong organizó el Festival de Cello que lleva su nombre.
            Dentro de sus numerosas grabaciones, además de las obras ya mencionadas figuran las Suites completas para cello de Bach, la primera grabación del Concierto para Cello y orquesta de Víctor Herbert junto a la Academy St. Martin in the Fields, bajo la dirección de Nelville Marriner; el Concierto para Cello y orquesta de William Walton con Simon Rattle y la Sinfónica de Birmingham; el Concierto para Cello y orquesta de Donald Erb con la Sinfónica de Saint Louis, bajo la dirección de Leonard Slatkin y una magnífica grabación del Concierto para violín y cello de Henri Dutilleux con la Orquesta Nacional de Francia, dirigida por Charles Dutoit. También grabó los Tríos de Brahms y de Schubert con Vladimir Ashkenazy y Pinchas Zuckerman, al igual que las Variaciones Rococó para cello y orquesta de Tchiakowsky, el Concierto para Cello de Dvorak, su homónimo n° 2 de Shostakovich y la Sinfonía Concertante de Prokofiev con la Royal Philarmonic de Liverpool, dirigido por Gerard Schwarz.
            Para festejar sus 50 años, en 1994 participó de la primera conmemoración del Holocausto en el Vaticano con la Royal Philharmonic Orchestra, con la presencia del Papa Juan Pablo II y el Rabino Mayor de Roma. También participó en vivo junto a Pinchas Zuckerman e Itzhak Perlman en el Grammy Awards durante el transcurso de ese mismo año.
            Asimismo, fue un gran pedagogo y organizó clases magistrales en Santa Mónica y en la Julliard School of Music hasta poco antes de su deceso. Fundó el conjunto de cámara ARS NOVA y protagonizó un cortometraje (“Cello”), dirigido por Angie Su y estrenado en 2017, donde interpretó a un cellista con una enfermedad degenerativa neurológica, que le impide tocar el instrumento que más ama. En ese film ofrece una interpretación memorable del Concierto para cello de Elgar, motivo por el cual la película ganó numerosos premios en los Festivales de Cine de New York, Vancouver, Milán, Londres y Roma.  
            Según un artículo publicado en el New York Times la noche de su debut,
”Lynn Harrell hizo su debut anoche en el Carnegie Hall y fue un suceso rotundo. Posee música en sus huesos, además de una técnica que muchos cellistas que lo duplican o triplican en edad envidiarían. Lo más asombroso es el grado de perfección que posee, la gran profundidad de su fraseo y la exquisitez en los detalles. Un músico muy fino en todos los aspectos y una exquisitez interpretativa, con personalidad sobre el escenario”.  Una estrella más cuya vida se ha apagado y que a partir de ahora brilla sobre el firmamento.

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