domingo, 7 de agosto de 2022

 





Concierto de la Orquesta Nacional de Música Argentina Juan de Dios Filiberto con Christian Baldini, Javier Weintraub y Víctor Lavallén quinteto

 

.Orquesta Nacional de Música Argentina “Juan de Dios Filiberto”

.Director: Christian Baldini

.Solista: Javier Weintraub, violín

.Artistas invitados: Víctor Lavallén, bandoneón; Diego Schissi, piano; Juan Pablo Navarro, contrabajo; Guillermo Rubino, violín; Alejandro Bruschini, bandoneón

.Sala La ballena Azul, Centro Cultural Kirchner, 5 de agosto, hora 20.

 

            La Orquesta Nacional de Música Argentina Juan de Dios Filiberto llevó a cabo en este concierto el estreno de dos obras de gran originalidad musical.

           

Criaturas del fuego, de María Laura Antonelli, fue la primera de ellas.

Se trata de un concierto para violín y orquesta especialmente comisionado por la ONMA, que incluye bandoneón, y elementos electroacústicos.

Desarrollada en una sola secuencia tiene, sin embargo, un esquema tritemático que podríamos caracterizar como momentos de intensidad/reposo/intensidad. Lleva al instrumento solista a una exigencia virtuosística: en los momentos rápidos, intensos y tajantes y en la expresiva serenidad de la sección central;  en ésta el violín dialoga con los timbales, se produce una suerte atmósfera de sereno misterio, hasta la progresiva introducción de las secciones de la orquesta.

Reconocida compositora y pianista, Laura Antonelli ha señalado que su idea compositiva fue la de construir un tejido de eventos sonoros en una línea temporal, en sus distintas texturas, un espacio acústico que contiene una suerte de sub texto que alude a la sorpresa y a la evocación de “recuerdos que no ocurrieron.”

Combina, en su textura –al decir de Javier Weintraub- las características más europeas de los conciertos para violín y el tango argentino.

Diálogo de tradiciones musicales, teoría acerca de espacio acústico y los elementos que en él conviven, el concierto tradicional –en la idea en sí de escribir un concierto para violín y orquesta- y una suerte de metamorfosis del tango, en una síntesis en que ambos elementos configuran un espacio nuevo.

Javier Weintraub, egresado del Conservatorio López Buchardo y ha integrado numerosos conjuntos de cámara y orquestas sinfónicas; violinista virtuoso, ha realizado giras por numerosos países, tales como Estados Unidos, Japón, Alemania, Suiza, Inglaterra, por citar algunos.

María Laura Antonelli es pianista, compositora, arregladora y docente del Conservatorio de Astor Piazzola, de la Ciudad de Buenos Aires y del Manuel de Falla; ha actuado tanto en nuestro país como en Europa y llevado a cabo una extensa carrera.

Tal como lo señaló el maestro Baldini antes de comenzar el concierto, el solo hecho de una mujer compositora escribiendo y estrenando un concierto para violín es algo de por sí muy positivo y  significativo.

 

Lavallén Sinfónico

Esta obra, que ocupó la segunda parte del concierto, es una suite integrada por el arreglo de once tangos compuesto por el maestro Lavallén y está conformada del siguiente modo: I Amanecer ciudadano/ Mostonguero/ A la sombra del fueye/ De menor a mayor (Víctor Lavallén y Pablo Estigarribia); II. Vigilia/ Amor de primavera/ De espaldas al relój. III. Atemporal /Buenosaireando/ De norte a sur/ Meridional.

Se trata de obras que Víctor Lavallén tocó con los más grandes maestros del tango, como Osvaldo Pugliese, en cuya orquesta Víctor Lavallén fue arreglador y bandoneonista.

El modo en que este material se despliega en el quinteto central y la orquesta es una prueba del enorme talento de Diego Schissi como arreglador, además de pianista. Dio a la obra un desarrollo en términos de rápido/lento/rápido, forma ternaria de muchas obras sinfónicas.

En este horizonte todas las combinaciones posibles están exploradas y explotadas: una flauta introduce un elemento melódico sencillo que discurre hasta la entrada del violín solista del quinteto, amplificado de manera que suena distinto a los de la orquesta, se produce un diálogo a partir de ese elemento que va pasando a la orquesta paulatinamente. En otros lugares es la orquesta la que introduce el motivo que siempre se expande y transforma en la amplia paleta: piano, quinteto, cuerdas, percusión, bandoneones.

Las intervenciones del primer bandoneón y el segundo  van desde la rítmica muy marcada a las melodías –en la sección lenta- que, en su dulzura y delicadeza, discurren como una improvisación que parece llevarnos a descubrir una solución siempre inesperada. El bandoneón es tratado desde lo más notorio e intenso a lo más suave y delicado en una gama muy amplia.

Si algo caracteriza la obra es ese sentido de permanente invención.

Atento siempre a las indicaciones del director, el quinteto se amalgama a la orquesta en una obra de gran exigencia: rítmica, melódica y en sus dinámicas en la cual la marcación es un aspecto central.

Un género popular aparece como un género intuitivo y los músicos capaces de abordarlo son también capaces de trabajar en una estructura formal, como lo es una orquesta sinfónica. A sus 86 años Víctor Lavallén es una parte de la historia y del presente, sus dotes de compositor e intérprete lo confirman.

Una de las cosas que señaló el maestro Baldini al comienzo del concierto es el alto nivel de la Orquesta Nacional de Música Argentina “Juan de Dios Filiberto”, lo cual quedó absolutamente demostrado en este exigente programa. También destacó que un programa de concierto no es algo menor: el modo en que las obras convergen constituye de por sí una experiencia musical, sensoria y espiritual.

Dos obras argentinas coetáneas, una propuesta original y una experiencia diferente: tal fue lo deparado este concierto.

 

 

 

 

 

 

Eduardo Balestena

   

 

           

           

           

 

           

           

           

   

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