lunes, 15 de agosto de 2022

  

 

EL ANSIADO REENCUENTRO CON EXCEPCIONALES ARTISTAS

 

Festival Argerich, Edición 2022. Segunda jornada: Actuación de Martha Argerich (Piano), Conjunto Instrumental, Director: Charles Dutoit. Actores: Anne Dutoit-Argerich (Narradora). Peter Lanzani (El Soldado), Joaquin Furriel (El Diablo), Cumelén Sanz (Princesa). Programa: Johann Sebastian Bach: Partita en Do menor, BWV 826. Igor Stravinsky: La Historia del Soldado KO299 (Con textos de Charles Ferdinand Ramuz, traducción: Gabriela Massuh), Coreografía: Marina Svartzman, Ambientación: Jorge Ferrari, Iluminación: Gonzalo Cordova, Dirección Escénica y Dramaturgia: Ruben Szuchmacher. Teatro Colón, 13 de Agosto de 2022.

 

NUESTRA OPINION: EXCELENTE

 

  En el marco de una propuesta atípica, Martha Argerich efectuó su segunda presentación en el marco del Festival que lleva su apellido. Atípica, porque fue la propia Martha la que inició la velada y tras ello, el montaje escénico de una obra fundamental de la producción de Igor Stravinsky: “La Historia del Soldado”. La satisfacción de volver a escuchar a Ntra. maxima interprete en el escenario del Colón y también el reencuentro con Charles Dutoit después de 14 años tras la fallida Tetralogía Wagneriana en el Colón de la que solo pudo apreciarse el prólogo y la primera jornada.

 

 Fue un deleite ver en el escenario del Colón a Martha Argerich abordando  la Partita Nº 2 en Do menor Nº 826 del catálogo BWV. La interpretó prácticamente sin solución de continuidad, con los mínimos espacios entra cada uno de los seis tiempos que la componen. Sonido formidable, por momentos cristalino y transparente, digitación perfecta, “tempi” acertadísimo, estilo “Bachiano”. No se podía pedir nada más. La gran ovación que tributó el público la hizo retornar tres veces al escenario y en la última de ellas ante el batir de palmas pidiéndole algo más, Argerich de pié ante el teclado con mucho humor improvisó unos compases sueltos como diciendo “ya está!” y el público en sonoras carcajadas comprendió y volvió a ovacionarla.

 

    En la segunda parte Stravinsky y “La Historia del Soldado”. Aquí encontramos una interesante propuesta en donde Rubén Szuchmacher propuso un escenario dividido en dos. El lado izquierdo ocupado por el conjunto instrumental y el derecho con otro escenario más pequeño donde se desarrolló la trama argumental de la obra. La visión del realizador no pudo ser más perfecta. Tuvo dinámica, actuaciones sumamente convincentes, perfiles estupendamente marcados, asistencias como la coreográfica en donde Marina Svartzman trazó danzas para los actores los que debieron exhibir soltura y plasticidad al ciento por ciento, apoyados por un excepcional marco tanto ambiental, realizado por Jorge Ferrari y el decisivo diseño lumínico aportado de manera extraordinaria por Gonzalo Córdova. Dicha iluminación permitió percibir hasta la sombra de los protagonistas proyectada sobre el blanco bastidor de fondo de ese segundo escenario. Los dos actores principales aportaron entrega absoluta. Desde la física en los movimientos corporales descriptos y la actoral desplegando todos los recursos posibles y declamando ambos de modo extraordinario . Por lo tanto las intervenciones de Peter Lanzani en el protagónico y Joaquín Furriel como el Diablo fueron ambas sobresalientes.,  Impecable tanto en dicción como en la narración y presencia  Anne Dutoit-Argerich  y, aunque más breve, fue no menos importante y lucido el aporte de Cumelén Sanchez como la Princesa .

 

  El otro deleite fue ver a Charles Dutoit al frente de un homogéneo conjunto integrado por: Elías Gurevich (Violín), Elián Ortíz Cárdenas (Contrabajo), Mariano Rey (Clarinete), Gabriel Larocca (Fagot), Fernando Ciancio (Trompeta), Matías Bisulca (Trombón) y Christian Frette (Percusión). Pudo escucharse a fondo la partitura de Stravisnky, excelentemente trabajada y ajustada, con detalles, estupenda sonoridad, justeza en los “tempi”, y plena de equilibrio en donde a pesar de ser una obra camarística, la hizo lucir en el ámbito de la sala del Colón. La respuesta de los músicos fue estupenda, haciéndome recordar este trabajo a los hechos por Gerardo Gandini en el espacio del CETC con músicos de idéntico nivel. Hubo perfecta cumplimentación entre lo actoral y lo musical y eso hizo a la versión 

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