domingo, 21 de agosto de 2022

 

Sobresaliente cierre del Festival Argerich junto a la Orquesta Estable en el Colón

 

FINAL DE FIESTA A TODO TRAPO Y A SALA LLENA

Martha CORA ELISEHT

 

            Este año, el Festival Argerich estuvo formado por una auténtica constelación de primeras figuras: además de Martha Argerich, los pianistas Sergei Babayan y Dong Hyek Lim, un ensamble de músicos pertenecientes a las Orquestas del Teatro Colón (Filarmónica de Buenos Aires y Estable); los actores Cumelén Sanz, Peter Lanzani, Joaquín Furriel y Annie Dutoit Argerich -que ofrecieron una versión sublime de La Historia del Soldado, de Stravisnky- y los directores de orquesta Enrique Arturo Diemecke y Luis Gorelik, quienes junto a Charles Dutoit dirigieron a las orquestas del Colón durante el transcurso del festival. Y como todo lo bueno llega a su fin, el pasado sábado 20 del corriente se produjo el cierre del mencionado Festival con la participación de Martha Argerich y Dong Hyek Lim junto a la Orquesta Estable del Teatro Colón bajo la dirección de Luis Gorelik, con participación de Annie Dutoit Argerich como narradora, en un programa integrado por las siguientes obras:

-          Concierto n°3 en Do mayor ´para piano y orquesta, Op.26- Sergei PROKOFIEV (1891-1953)

-          Obertura “Carnaval”, Op.92- Antonin DVOŘAK (1841-1904)

-          “El Carnaval de los Animales”- Camille SAINT- SAËNS (1835-1921)

Ante un Colón atiborrado de gente y con localidades agotadas, el concertino Oleg Pishenin fue quien recibió los primeros aplausos ni bien apareció en el escenario para dar la tradicional afinación de instrumentos. Acto seguido, Martha Argerich y Luis Gorelik fueron recibidos con una ovación de aplausos y vítores antes de tomar sus puestos para interpretar uno de los “caballitos de batalla” de la gran pianista: el Concierto n°3 en Do mayor Op.26 de Prokofiev, del cual Martha Argerich es una consabida y prestigiosísima intérprete. Lo ha tocado en numerosas oportunidades sobre el escenario del Colón -la primera vez que una la escuchó, en 1986- y lo sigue interpretando con el mismo ímpetu, garra, pulsación y digitación que en aquella oportunidad en sus tres movimientos (Andante- Allegro/ Tema con variazioni/ Allegro ma non troppo). Tras el Andante inicial a cargo del clarinete en una melodía lírica, la introducción del Allegro a cargo del piano rompe ese lirismo para dar paso a una melodía apabullante y exorbitante, muy fluida desde el punto de vista melódico. Tras un diálogo entre el piano y la orquesta, el movimiento culmina con un Allegro donde el solista despliega todo su virtuosismo. Una de las especialidades de Martha Argerich y lo volvió a demostrar, al igual que en las variaciones del 2° movimiento, donde hizo gala de sus trinos, arpegios y glissandi. En el Allegro ma non troppo final, Luis Gorelik dirigió a la Estable con absoluta precisión, mientras la orquesta y el piano se “baten a duelo” (según descripción original del compositor), ya que el piano entra de manera conflictiva en relación a la orquesta mediante una serie de escalas y disonancias -famosas por ser pasajes de gran dificultad-. Pan comido para Martha Argerich, quien hizo gala de su maestría una vez más y fue ovacionada. El rugido del Colón volvió a surgir para que la gran panista brindara un bis con otro de sus “caballitos de batalla”: una versión sutil y exquisita de Escenas Infantiles, de Robert Schumann. Nada más apropiado en vísperas del día del Niño y otra vez más, se sintieron los vítores y aplausos al finalizar la pieza.

La Obertura Carnaval, Op.92 de Dvořak fue compuesta en 1891 como obertura de concierto y forma parte de una trilogía (“Nature, Life and Love”). Escrita en La mayor, dura solamente 11 minutos y posee una profusa orquestación, donde la Estable del Colón contó con su orgánico prácticamente completo. Comienza con un furiant intenso y sumamente expresivo, para luego dar paso a un tema más lírico, caracterizado por un bello solo de corno inglés -muy buena labor de Raquel Dottori-. La Estable brindó una gran interpretación, que permitió el lucimiento de sus principales solistas bajo la eximia batuta de Luis Gorelik. Al finalizar la misma, numerosos instrumentistas se retiraron para dar paso al reducido conjunto de cámara que -en forma conjunta con los dos pianos- se congregó para brindar una exquisita versión de El Carnaval de los Animales de Saint- Saëns, donde Annie Dutoit Argerich actuó como narradora en francés, con traducción simultánea al castellano. Se produjo otra ovación cuando Martha Argerich y Dong Hyek Lim hicieron su presentación sobre el escenario.

La mencionada obra de Camille Saint- Saëns es una suite de 14 movimientos y la compuso en 1886 como una “humorada sinfónica” para un día de carnaval. Sólo podía ser ejecutada en funciones privadas con amigos, pero el compositor dispuso en su testamento que podía interpretarse en público luego de su muerte. Se transformó en una de sus obras más populares y estaba compuesta originariamente para una flauta, clarinete, dos pianos, dos violines, viola, violoncello, contrabajo, xilofón y armónica de cristal. Debido a que este último instrumento es sumamente difícil de encontrar, se reemplazó la versión original por la actual, que incluye orquesta de cuerdas, corno, xilofón y glockenspiel o marimba -que se utilizó en la presente versión-. Martha Argerich y Dong Hyek Lim formaron un dúo pianístico formidable. El coreano tuvo una destacadísima actuación días atrás sobre el escenario del Colón y demostró ser un virtuoso del instrumento, mientras que la Estable ofreció un excelente acompañamiento y diálogo desde los primeros compases de la Introducción y Marchal real del león, siguiendo con Gallinas y gallos, Hermiones (asnos salvajes), Tortugas -en una magistral versión lenta del can-can-y Canguros. El contrabajista Mariano Slaby se lució en el solo de su instrumento en el Elefante, mientras que los percusionistas Gustavo Alfieri y Federico Taboada brindaron una versión exquisita y sutil en xilofón de Fondo marino junto a los dos pianos y en marimba, de la Danza macabra del mismo compositor en el número Fósiles. Por su parte, Carlos Céspedes se lució brindando el solo del Cucú en clarinete, al igual que los flautistas Jorge de la Vega y Martín Auza en Pájaros. La ovación y la entrega por parte del dúo Argerich- Lim en el número Pianistas fue total, al igual que el bellísimo solo de violoncello en El Cisne por parte de Jorge Bergero. Por su parte, Annie Dutoit Argerich cautivó al público con la sensualidad de su voz y sus gestos en un francés impecable. Y mientras Luis Gorelik brindaba junto al conjunto instrumental una fantástica interpretación del Final, tanto Annie Dutoit Argerich como un lacayo aparecieron sobre el escenario provistos de brillantina para arrojarla sobre los músicos en los compases finales. Posteriormente, una se dio cuenta que no era el lacayo que ofrece los tradicionales ramos de flores a los artistas, sino que era nada más ni nada menos que Sergei Babayan disfrazado como tal para rendir homenaje a sus colegas. La ovación fue total cuando los cinco salieron a saludar tras haber finalizado el concierto, donde una vez más, el Colón volvió a rugir. Una vez que Babayan se retiró, aparecieron los lacayos con los ramos de flores, que fueron repartidas entre los músicos. Y en el saludo final, al ver que Babayan no aparecía, Annie Dutoit Argerich no tuvo mejor idea que invitar a Oleg Pishenin a recibir los aplausos junto a los pianistas y el director de orquesta. Un hermoso gesto para imitar.

Nadie se quería ir. El público quería más y por dicho motivo, los artistas volvieron a bisar el número final de la obra. Otra ovación de aplausos coronó el cierre de un festival que fue sobresaliente en todos los aspectos: la variedad de la programación, la calidad de los intérpretes y la oportunidad de apreciar a estos inmensos artistas en otra auténtica noche de Colón, digna de su prestigio.  

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