jueves, 25 de junio de 2026

 


Nelson Goerner, Marc Albrecht y la Filarmónica. Sociedad perfecta para un Schumann inolvidable retratados impecablemente por Juanjo Bruzza para Prensa del Teatro Colón.



  • CRONICA DE UNA NOCHE INOLVIDABLE

  • Teatro Colón, temporada 2026. Concierto de Abono a cargo de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, Director: Marc Albrecht. Solista: Nelson Goerner (Piano). Programa: “Mundos Románticos II”: Obras de Schumann y Wagner. 13 de Junio de 2026.

  • NUESTRA OPINION: EXCELENTE

  •   Este concierto al que he de referirme, cuenta con la particularidad de que además de transcurrir dentro de la programación de abono correspondiente al octogésimo aniversario del conjunto, también ocurre con el cuadragésimo aniversario del debut del propio solista con la querida Filarmónica. Allí se encontraba este cronista, asombrado porque luego de que Martha Argerich hubiera interpretado el Concierto para Piano y Orquesta N° 1 de Liszt en su inolvidable concierto de regreso al Colón, un muy joven pianista oriundo de San Pedro (Pcia..de Buenos Aires) también lo haría apenas unos días después. Ese pianista se llama Nelson Goerner y ese concierto fue el punto de partida de una brillante carrera que hoy lo tiene residiendo en Europa, actuando en las principales salas de conciertos del mundo y también en algunas ocasiones hacer dúos de piano justamente con Martha Argerich o excelsa música de cámara junto a otra gran compatriota; Sol Gabetta.

  •   Tras esta necesaria introducción, les comento que este programa abordado llevó por título “Mundos Románticos II” y fue confiado a quien se reveló como un muy buen director: Marc Albrecht, discípulo de Claudio Abbado, quién en todo momento estuvo a la altura de la responsabilidad.

  •   Una de las obras capitales para la dupla piano/orquesta es el Concierto para Piano y Orquesta en La menor, Op. 54 de Robert Schumann. Obra plena de detalles, colorido y riqueza tímbrica, cuenta con una muy interesante orquestación y establece una necesaria comunicación solista-director-orquesta para construir una versión de fuste. A lo largo de sus tres movimientos encontramos un extenso discurso de inicio, un movimiento central de características plenamente románticas, el que se enlaza con un final brillante en donde entre todas las fuerzas intervinientes despliegan una música verdaderamente exquisita. Aquí el Maestro Goerner cumplió una labor descollante, desplegando una estupenda sonoridad y técnica formidable, teniendo por aliados al Maestro Albrecht y a toda la Filarmónica, quienes establecieron junto al solista un ida y vuelta memorable. Párrafo aparte para el Director, el que estableció una conexión inmediata con el gran intérprete argentino, gracias a lo cuál se pudieron resaltar pasajes, detalles  y momentos de plena enjundia.

  •   Era lógico que el público prorrumpiera en una gran ovación, por lo que a la tercera salida al escenario para agradecer aplausos, Goerner retribuyó con una de sus grandes especialidades: Brahms. Lo hizo con un “Intermezzi” de imponente factura.
  • Luego hubo lugar para otra especialidad: un brillante Rachmaninoff que electrizó al público y que, casualidad o no, sirvió para redondear una hilación perfecta con el contenido de este concierto (Schumann, Wagner, Brahms, Rachmaninoff).

  •   En la segunda parte pudimos apreciar a la Filarmónica en altísimo nivel acometiendo repertorio Wagneriano. Aquí el mérito es del Maestro Albrecht quien supo contagiar, guiar y extraer del conjunto todo lo mejor. Se fueron sucediendo entonces , el preludio al primer acto de “Los Maestros Cantores de Nüremberg”, título que lleva 46 años sin representarse integralmente en la sala, seguido por la Obertura y Bacanal de Tannhäuser (Versión de París- también registrando alrededor de 33-34 años de ausencia), páginas vertidas admirablemente por un conductor plenamente identificado con el repertorio, que sabe lo que busca y que obtiene lo que se propone. Para finalizar, se ofrecieron muy buenas versiones de los preludios a los actos 1° y 3° de “Lohengrin”, muy delicado, sutil  y de pasajes solemnes de fanfarrias el primero y pleno de enjundia el segundo, logrando que el público prorrumpiera nuevamente en otra gran ovación.  


  •   Corresponde finalmente señalar que al inicio y al final de la velada ocurrieron dos situaciones de importancia. La primera fue que se anunció que los Maestros dedicaban este concierto a la memoria de quien fuera integrante de la orquesta, Ana Tauriello, quien falleció en esos días, dejando en quienes la conocimos una gran mueca de tristeza y, ya en el final, la Concertino Titular Tatiana Glava, micrófono en mano anunció que la conclusión de esta velada marcaba la despedida del conjunto del Maestro Elías Gurevich quien lo integró por más de cuatro décadas. Con lágrimas en los ojos, este querido violinista agradeció el afecto que en todo el tiempo transcurrido recibió del público y sus compañeros. Será muy extrañado pero también serán bienvenidas las ocasiones en que podamos apreciarlo en nuevos proyectos.
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  • Donato Decina

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