martes, 18 de abril de 2023

 

Orquesta Clásica USACH en atractivo programa

    Por Jaime Torres Gómez

El segundo programa de temporada de la Orquesta Clásica de la Universidad de Santiago (USACH), desarrollado en la magnífica Aula Magna de dicha casa de estudios, estuvo a cargo de su maestro titular, David del Pino Klinge.

Es menester señalar, como se ha consignado antes, la importancia del espacio que ocupa esta agrupación en el medio nacional, amén de insistir en la necesidad de aumentar la cobertura territorial de sus presentaciones, para disponer así de una mayor repetición de sus programas, normalmente muy atractivos.

Con un ecléctico e inteligente criterio programático, esta presentación contempló obras de diversas épocas, origen y carácter, brindándose un buen sentido del contraste y debida organicidad. A la vez, del todo encomiable las solventes y entretenidas notas musicográficas de Gonzalo Cuadra, con buen valor agregado.   

En clave culinaria, este atractivo menú de obras -en su conjunto muy bien servidas-, se inició, como exquisito aperitivo, con el estreno (aparente) de “Ciranda das sete notas”, para fagot y orquesta de cuerdas de Heitor Villa-Lobos.

Esta “Ciranda de las siete notas” (traducida al castellano) es representativa de la literatura villalobina, de notable fusión entre la música vernácula (de atrapante exotismo) de su Brasil natal con las estructuras propias de la música de J.S. Bach. Y en este caso, existe cierta relación entre números y notas tratadas por Bach, denotando buen manejo armónico más un excelente tratamiento de timbres y colores. Por su parte, la “Ciranda” es una danza propia del nordeste brasileño cuya coreografía discurre en ronda y ritmo lento. Asimismo, las “siete notas” aluden al motivo melódico inicial, cuyos desarrollos engarzan con el trabajo de Bach a partir de elementos numerados alfabéticamente.

Notable desempeño de Alejandro Vera, joven solista en fagot de la orquesta universitaria, demostrando cabal compresión del carácter de la obra más completo dominio técnico. Grandes logros en sentidas exposiciones melódicas, matices y dinámicas.  Y a su vez, de gran factura el alado complemento de Del Pino Klinge, obteniendo de las cuerdas excelente ajuste y calidez de texturas.   

Con radical contraste, y de atípico orden, llegó la Obertura Coriolano de L.V. Beethoven. Con muy acertadas explicaciones previas del maestro titular, fue interesante advertir al público que esta obra, de alguna forma, sería precursora del género “poema sinfónico” -por más que sea una obertura per se-, razón que explica su inclusión luego de la pieza de Villa-Lobos. Excelente versión global y de completa visceralidad conforme el relato de Plutarco (autor del texto homónimo), pintando empáticamente las diversas escenas contrastantes, no obstante hiperbólico en algunos pasajes de fuerte dramatismo…

Y con la Sinfonía N° 101 “El Reloj” de F.J. Haydn finalizó esta inteligente “cocina musical”, siendo este “plato de fondo” ad hoc para una debida saciedad de la audiencia… De amable carácter, su título (no apodado por Haydn) obedece al ritmo pendular dominante en el segundo movimiento, asemejándose al tic-tac del reloj. De contrastado carácter, sus cuatro movimientos proveen una irrefrenable linealidad auditiva, elemento bien comprendido por Del Pino Klinge, proponiendo una imaginativa versión y casi de dimensiones teatrales, develando, en propiedad, la trama interna de cada elemento.

Excelente manejo de las dinámicas, matices y calidad de sonido, más una equilibrada adopción de tempi, no obstante algunos desajustes menores que de ninguna manera empañaron una entusiasta entrega…

 

Virtuosismo latino…

                                                                                               Por Jaime Torres Gómez

El segundo programa de la temporada internacional de la Sinfónica Nacional de Chile consultó un interesante repertorio de raíz latinoamericano, denotando una refrescante versatilidad programática.

No obstante la continuidad de actividades de la decana agrupación, aún no se anuncia la temporada completa. De hecho, como una forma de fomentar una debida fidelización de público, es necesario retomar la histórica venta de abonos ante la favorable coyuntura pandémica, adquiriendo completa pertinencia referirlo a este programa, ante la mermada cantidad de público respecto al anterior, siendo necesario disponer pronto de la programación en su conjunto, ayudando así a una mayor convocatoria.

Nuevamente dirigida por Rodolfo Saglimbeni, su magnífico titular (últimamente premiado por el Círculo de Críticos de Arte de Chile), además contó con la presencia del famoso trompetista venezolano Francisco (Pacho) Flores, hoy en día uno de los más virtuosos mundiales en su instrumento, dándole un plus de completa inserción internacional a la misma Sinfónica.

Con una batería de cuatro obras, dos de ellas estuvieron protagonizadas por el formidable solista en calidad de estrenos. Y congruente al perfil del programa, se contemplaron dos clásicos del repertorio latinoamericano para orquesta, como una bienvenida Obertura Cubana de George Gershwin (de escasa programación local) y los patrimoniales Tres Aires Chilenos de Enrique Soro.

Abrió con una magistral versión de la Obertura Cubana, obra de notable factura en el manejo de la orquestación y del desarrollo de sus ideas inspirativas, donde Gershwin explota en profundidad la raíz vernácula de lo rítmico y melódico basado en la rumba (originada en Cuba). Con idiomatismo a borbones, Saglimbeni redimió la profundidad (y “academicidad”) de la pieza ante desvirtuados enfoques de altas velocidades sin advertir pasajes esenciales, en especial en la primera sección. Un triunfo cabal de interpretación y excelencia de entrega de los sinfónicos (notable el solo del clarinete en la parte central).

Con menos logros llegaron los Aires Chilenos sorianos, acusando destemples sonoros (explosivos tutti) que restaron riqueza de colores, privilegiándose una extemporánea brillantez, más un desconcertante cometido del violín solista en el entrañable Segundo Aire…

En cuanto a la esperada presencia de Pacho Flores, debe destacarse que no se trató de un debut en Chile, recordándose vivamente su última visita junto a la Orquesta Clásica de la Universidad de Santiago ocho años atrás, en esa oportunidad con repertorio barroco y clásico.  Artista con una vasta colaboración para la Deutsche Gramophon, hoy en día su mayor aporte gravita en la difusión de todas las posibilidades expresivas e innovadoras de la trompeta, amén de un alto compromiso por expandir la música latinoamericana en su conjunto.

El debut ahora con la decana orquestal del país se dio en un contexto de dos obras con su directa participación creativa. Es el caso del “Concierto de Otoño” del destacado compositor mexicano Arturo Márquez, estrenado en el año 2018 por el propio Flores, a quien le fue dedicado.  Y parafraseando al mismo Márquez, quien mejor la describe, “la trompeta es reina en el alma de México… es el grito mexicano de alegría y de tristeza… y mi Concierto de Otoño es una recopilación de todos estos sentires, colores y quitapesares”. Sus tres movimientos -son, balada y conga- contienen atractiva enjundia armónica, colorística orquestación y atrapante expresividad, explotando, a través de 3 tipos de trompetas, una amplia gama de timbres y colores. Triunfal cometido de Flores y de los sinfónicos nacionales, deslumbrantemente comandados por su maestro titular.     

Y con “Albares”, compuesto por el mismo Pacho Flores, finalizó este nuevo programa sinfónico. De interesante exploración tímbrica y colorística liderada por 3 tipos de fliscorno -derivado de la trompeta-, y que también es usado en el segundo movimiento del “Concierto de Otoño” marqueziano, en “Albares” alcanza niveles superiores de explotación, amén de una buena factura de orquestación y del uso de los ritmos latinos inspirantes. Nuevo triunfo cabal del gran solista, del solvente director y los profesores sinfónicos, dando cuenta de un momento estelar de la decana Sinfónica Nacional de Chile…        

domingo, 16 de abril de 2023

 

UN DEBUT SOLIDO Y DE ALTISIMA CALIDAD

 

Usina del Arte, temporada 2023. Ciclo de Música de Cámara: Presentación de la Orquesta “Los Solistas de Buenos Aires”, Director: Gustavo Fontana, Solista: Alvaro Suarez Vázquez (Corno). Programa: Obras de Wolfang Amadeus Mozart. Sala Mayor, 16 de Abril de 2023.

 

NUESTRA OPINION: EXCELENTE.

 

  Este concierto marca el inicio de un proyecto de excelencia surgido de la idea de Gustavo Fontana, un Director de Orquesta cada vez más consolidado y de Carlos Céspedes, extraordinario clarinetista, los que lograron para ello el concurso de notables intérpretes de Ntro. medio capitaneados por Xavier Inchausti desde el puesto de Concertino. El programa presentación estuvo integrado por obras de Mozart de diferentes períodos de su creación, con lo que se tuvo la oportunidad de apreciar música de un genio precoz hasta la madurez como creador.

 

  Los primeros compases escuchados correspondieron al primer movimiento de “Una Pequeña Serenata Nocturna” Kv. 525  donde ya pudimos apreciar un sonido aterciopelado y cálido que se mantuvo inalterable a lo largo de todo el concierto.

 

Gratísima ha sido esta oportunidad para volver a escuchar luego de casi 15 años la Sinfonía Nº 1 en Mi bemol mayor, Kv. 16.,  compuesta a la edad de ¡8 años!, en donde ya este genio se muestra dominador de la orquestación y dúctil en el manejo de las tensiones como en el segundo de sus tres movimientos. Aquí Fontana se lució en el manejo de los tiempos, logrando el punto justo de la interpretación.

 

 Con el concurso de Alvaro Suarez Vázquez se escuchó una excelente versión del Concierto para Corno y Orquesta Nº 3 Kv. 447. Además del exquisito sonido de Suarez Vázquez, quedó en evidencia su categoría de  intérprete y su depurada técnica. El abordaje del célebre tercer movimiento fue sencillamente brillante. Sumado a ello el estupendo acompañamiento brindado por Los Solistas de Buenos Aires dio por resultado una versión formidable.

 

  La segunda parte se inició con una estupenda versión de la concisa y contundente Obertura de la Opera “La  Finta Giardinera”,  para luego concluir con una muy profunda versión de la Sinfonía Nº 40 Kv. 550 en Sol menor en donde Fontana logró extraer hasta el último detalle del clima sombrío y melancólico que domina toda la obra. La rotunda ovación que saludo a esta versión es la mayor prueba del resultado artístico logrado.

 

  Valió la pena el madrugón para apreciar a este nuevo conjunto al que le deseamos la mejor trayectoria y resaltar a un público estupendo que en profundo silencio siguió a cada obra. Fue un mediodía formidable.

 

Donato Decina

 

Concierto de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires en el Teatro Colón

 

.Orquesta Filarmónica de Buenos Aires

.Director: Alpesh Chauhan

.Solista: Eduardo Vasallo, violoncello

.Teatro Colón de Buenos Aires, 14 de abril, hora 20.

 

             

En su tercer concierto de abono del año la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires se presentó junto con el violoncellista Eduardo Vasallo.

En la primera parte del programa fue interpretada la obra Azul, para violonchelo, ensamble obligado y orquesta, de Osvaldo Golijov. La formulación general de dicha obra es la de una voz solista que aborda un motivo abierto, que discurre sin un desarrollo conclusivo definido y que, en ese discurso, van siendo sumados los timbres orquestales y ciertos efectos, más que nada como un enriquecimiento de la sencilla línea inicial. Percusión y acordeón intervienen,  al menos al comienzo, como timbres que se adicionan al paisaje sonoro que plantea la voz principal. Esta idea, con algunas variantes, se extiende a gran parte de la obra.

Sin embargo, en la tercera parte Transit, en lo que es el episodio quizás más original -el cello solista aborda un elemento que discurre con la repetición de un motivo que avanza y vuelve al punto de partida, estableciendo una suerte de continnum en el cual el acordeón obra como un soporte armónico de la sonoridad grave del cello y suena –en timbre bello e inusual- más como las cuerdas de un contrabajo que como un acordeón. Se establece allí un verdadero sincretismo entre esas voces y el delicado contorno sonoro de la orquesta, limitada a un papel de suave efecto. La resonancia del motivo alude al folklore centroeuropeo y produce toda la sensación de estar escrito en una escala diferente al resto.

La amplificación en el sonido del cello solista introduce un elemento artificial, hace más uniforme su timbre, de por sí profundo, dulce y melancólico, y lo ubica en un plano diferente al resto de los timbres de la orquesta.

Se trata, en suma, de una obra repetitiva en la exposición de la idea inicial, ya suficientemente expresada en la primera parte, y de un planteo interesante en Transit .

Eduardo Vasallo une su actividad docente a su virtuosismo en el instrumento, en el cual ha llevado una extensa carrera, a lo que debemos agregar su especial calidad personal.

 

 Sinfonía nro. 8 en do menor, de Anton Bruckner (1824-1896)

Mucho es lo que se ha escrito sobre el proceso compositivo de este opus –no enteramente comprendido en la época de que fue compuesto- para mencionar las circunstancias que hacen a su prolongada gestación y su progresiva consolidación hasta transformarla en lo que es: una sinfonía de sinfonías. Baste señalar que su grado de exigencia reside en la complejidad formal así como en la sutileza tímbrica y que –tal como sucedió en esta ocasión- no es fácil estar a la altura de esas demandas, aunque los aspectos externos hayan sido debidamente abordados.

La breve referencia del programa de mano no precisa la versión de la que se trata, que suponemos es la de Leopold Nowak.   

Mencionados de una manera muy superficial, algunos de los elementos centrales de este lenguaje son: las secciones de pregunta y respuesta; la presentación de motivos en sí breves y sencillos pero cuyo desarrollo implica múltiples expansiones, con nuevas secciones derivadas de esos motivos centrales y las respuestas a la primera parte de su desarrollo; la superposición de secciones de pregunta con las de respuesta, en distintos grupos orquestales; la inversión de motivos; el aumento –tomando en fragmentos más lentos una parte de un motivo-; la llegada a un elemento simple planteado en forma de interrogante –por ejemplo por el oboe- que conduce a una nueva variante del motivo inicial; la separación –sutil pero clara- entre dos secciones –le llamo la necesidad de la textura de respirar, incorporando breves momentos de silencio- antes de un nuevo desarrollo. Los requerimientos de fraseo de esta obra son muy específicos: una nota contiene la expectativa por un clima que sabemos que se presentará ignoramos de qué modo y bajo qué forma. Los crescendos articulados son otro recurso: comienzan en una sección, se detienen brevemente y prosiguen con la adición de nuevas voces –generalmente los metales- en una suerte de escalón del crescendo, que continúa hasta ser resuelto en una sección de respuesta. Las divisiones en la cuerda, confiriendo a cuerdas graves motivos introductorios.

Estas –apenas esbozadas- son probablemente las particularidades más notorias de un lenguaje que demanda otros elementos estilísticos: el permanente cambio dinámico y la delicadeza tímbrica.

De los muchos ejemplos posibles vamos a detenernos solamente en un par de lugares de esta interpretación: el segundo movimiento Scherzo: Feierlich, doch nicht schleppened en el cual la crucial elección del tempo marca la diferencia entre un concepto de detenimiento y otro “formulario”. No es una sinfonía que contenga pasajes rápidos por la rapidez en sí misma; no rige en ella un concepto de sonido compacto sino de gradaciones y requiere gran flexibilidad en el pasaje del motivo inicial al más lento que, luego de un desarrollo, lo sucede.   Hay versiones en las que este movimiento sugiere un simple trámite para pasar al adagio. Este fue el caso. Externamente las notas están, están los pasajes de un elemento a otro y la corrección formal, pero sin la idea de exploración que preside a toda la obra. Un ejemplo es la introducción de las arpas luego de la sección resolutiva de un motivo de respuesta, en la sección C del esquema A B A C A B A del movimiento, introcducción que pasó de manera poco notoria.

Otro lugar es en el tercer movimiento, el sublime Adagio: Feierlich, doch nicht schleppend  concebido domo un desarrollo dentro del esquema  A B A´B´A´´ que comienza con un sutil y expresivo pasaje de la cuerda que va siendo intensificado. En B, tras un muy breve crescendo se produce la entrada de las arpas y la modulación hacia una tonalidad lejana, que connota la sensación de un ascenso gradual que sugiere, como en un pasaje similar de una de las variaciones del último movimiento de la novena sinfonía de Beethoven, la aparición de una luz en lo alto. Es necesario el equilibrio sonoro entre una cuerda en pianissimo para que sean audibles las arpas y un rallentando en el tempo destinado a subrayar la importancia del momento y de la modulación en el fluir del discurso. En un tempo sin cambios, y con una cuerda en mezzo piano –es decir con un problema de equilibrio entre los planos sonoros-las arpas, una vez y otra, no fueron audibles en el grado de expresividad requerida y el pasaje discurrió simplemente como uno más.

Problemas similares hubo en el movimiento final: una sección de contrapunto –en el coral del final- demasiado rápida; una veloz coda, sin posibilidad de “respiración” en un todo que fue pensado más en su carácter compacto que en la suave fluidez que, en timbres más o menos intensos, demanda esta obra capital en la historia de la música.

Se trató de una versión formalmente correcta, con la plenitud de los acordes de metales, con sus reminiscencias organísticas, la bellísima combinación del sonido de las tubas wagnerianas con los cornos; las complejas secciones en la cuerda; el bello timbre de las maderas; con algunos problemas, como el tempo del segundo movimiento, que hacen ya a la concepción del maestro Chauham y otros, como ciertos equilibrios sonoros y articulaciones en el fraseo que probablemente hubieran podido beneficiarse con un trabajo de ensayo más sutil y  prolongado.

 

 

 

Eduardo Balestena

sábado, 15 de abril de 2023

 

CON LA ACOSTUMBRADA CALIDAD

 

Ciclo de Conciertos de la Fundación Rómulo Raggio, Temporada 2023. Concierto de apertura. Presentación de Eugenia Fuente (Mezzosoprano), acompañada por Javier Mas (Piano). Programa: Canciones de Cámara de García Morillo, Guridi, Mompou, Castro, Lavilla, Caamaño, Montsalvatge y de Falla. Museo de la Fundación, 15 de Abril de 2023.

 

NUESTRA OPINION: EXCELENTE.

 

 La Fundación Rómulo Raggio de Vicente López dio inicio a la 12ª temporada de conciertos de Cámara con un magnífico recital de canciones argentinas y españolas en donde la Mezzosoprano Eugenia Fuente hizo gala de una muy cuidada línea de canto, una refinadísima expresividad y una gran inteligencia en la administración de sus recursos vocales. Junto a Ella, Javier Más en el piano lució como un intérprete de fuste desde el saber crear el clima en cada canción, darle el justo estilo a las obras de cada compositor y lograr un ida y vuelta permanente con la solista vocal. Un repertorio inteligentemente elegido trazó una unión entre Argentina, América y España, que incluyó las tres canciones que componen los “Romances del Amor y de la Muerte” del Op. 28 de  Roberto García Morillo, en una faceta completamente distinta a la que más se le conoce, ser creador de “El Caso Maillard” o del Ballet “Usher”. Conocer “No quiero tus Avellanas” Cuarta de las “Seis Canciones Castellanas” de Jesús Guridi, el recordado compositor de “El Caserío”. Lucir ambos en las “Deux Mélodies” (“Pastoral” y “Llueve sobre el Río”) de Federico Mompou. Honrar a Juan José Castro con la Nº 2 de las “Seis Canciones de García Lorca” (A quién el compositor conoció y admiró al punto de convertir en dos de sus óperas a “La Zapatera Prodigiosa” y a “Bodas de Sangre”) y completar la visión de éste gran creador con la Cuarta de sus “Cuatro Canciones” (Arbolé, Arbolé). Se pudo escuchar en idioma Vasco original, excelentemente vertidas, a las “Cuatro Canciones” de Félix Lavilla (¡Ai Isabel, Isabel!, “Andeguereya”, “Loa-Loa” y “Aldapeko-mariya”).  Conocer de las “Baladas Amarillas” de Roberto Caamaño a la N 1 “En lo Alto de Aquel Monte”. Disfrutar de la primera de las “Cinco Canciones Negras” de Xavier Montsalvatge (“Cuba dentro de un Piano”), expresada con gracia y talento. Y cerrar con tres de las imprescindibles “Siete Canciones Populares Españolas” del también imprescindible Manuel de Falla (la Nº 1 “El Paño Moruño”. La Nº 5 “Nana” y la Nº 7 “Polo”), para efectuar si se quiere un enlace perfecto entre los finales de ambos bloques con Juan José Castro/Federico García Lorca por un lado y Manuel de Falla por el otro (fue gran amigo de Castro al punto de rogar que sea este último quien le estrenara Post-Mortem su ópera “La Atlántida” con libreto de Jacinto Verdaguer, que fuera completada por Cristobal Halffter).

 

  El entusiasmo del público motivó a los intérpretes a regalarles a los presentes una canción popular de Obradors como broche de oro a un maravilloso espectáculo en un ámbito formidable para un ciclo que mantiene intacta su reconocida calidad.

 

Donato Decina

 

LA FILARMONICA EN UN PROGRAMA SOBRECARGADO

 

Teatro Colón, temporada 2023. Tercer concierto de abono del ciclo de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires. Director: Alpesh Chauhan. Solista: Eduardo Vasallo (Violonchelo) Programa: Obras de Golijov y Bruckner. 14 de Abril de 2023.

 

NUESTRA OPINION: BUENO

 

  Un programa de extraña formulación, por momentos sobreexigido, debió afrontar la Filarmónica de Buenos Aires en su tercer concierto de abono de la presente temporada. Combinar una obra de Osvaldo Golijov con un verdadero “Pezzo Grosso” de la música como lo es la octava sinfonía de Anton Bruckner no es cosa habitual. Aquí sí ocurrió y el balance de lo escuchado da por conclusión que son obras que debieron transcurrir por andariveles distintos, esto es, que la Octava de Bruckner por su envergadura, esfuerzo de preparación y complejidad para la concertación debió haberse interpretado sola y como “Azul” para Violonchelo, ensamble obligado y orquesta es una obra que aunque tenga menor duración también contiene una gama de desafíos interpretativos, no cabe duda entonces que para preparar ambas se sacrificaron muchos detalles que pesaron en el resultado final, sobre todo en Bruckner.

 

  El programa fue confiado al joven director inglés de ascendencia hindú Alpesh Chauhan, también violonchelista formado en este caso por quien fuera el solista en esta velada: Eduardo Vasallo. Estudió dirección de orquesta cor el gran Stanislav Skrowaczewski , fue promovido por directores de la talla de Andris Nelsons y Edward Gardner en la Sinfónica de Birmingham en la que su Maestro de instrumento es el solista de Violonchelo. Cuenta actualmente con un interesante currículum que lo señala en la posición de Director Musical de la Opera de Birmingham y presentaciones como invitado al frente de agrupaciones de la magnitud de la Filarmónica de Londres   

 

  Comencemos por la parte final. La Octava de Bruckner es una composición de largo aliento dedicada al Emperador Francisco José en momentos en que soplaban aires de guerra entra el Imperio Austro-Hungaro y Rusia que dieron lugar a una entrevista entre el Emperador y el Zar Alejandro III en Olomuc (también conocida como Olmutz), la que culminaría en un acuerdo que permitió la distensión entre ambas partes. El marco de tensión que se palpita desde el comienzo de este trabajo que promedia según los criterios de los Directores de 75 a 80 minutos de duración, va dando paso  a acordes de fanfarrias, desarrollo discursivo y una pesante recapitulación que deja entrever la angustia que en Bruckner provocaba ese estado de cosas.  Ya entrado de lleno en el segundo movimiento, el compositor describe en música a un simpático personaje de la campiña austríaca: Miguel. La imagen que los compases sugieren es la de que Miguel actúa como un correo. Va hacia Olomuc para saber del resultado de esa entrevista y volver a su terruño para comunicar lo que sucede a los demás. El tercer movimiento nos trae la que acaso sea la más perfecta composición Bruckneriana: un gran Adagio en donde  el creador de Sankt Florian logra plasmar en el pentagrama sus dudas, temores y acaso dejando lugar a una luz de esperanza. El cuarto hace retornar el clima de tensión del primer movimiento con algunas recapitulaciones hasta llegar a una inmensa y apoteótica coda final que describe la felicidad por el resultado final de la entrevista y la imagen de que Miguel correrá de regreso para dar la buena nueva a los suyos. Todo este programa y la música que emana requiere concentración, preparación, inclusión de instrumentos poco usados en una sinfonía como las tubas wagnerianas (justamente es Bruckner quien más las ha empleado) y , fundamentalmente, los tempi elegidos por el conductor de orquesta para que el mensaje musical llegue de la mejor manera posible. Momentos como en el primero de los movimientos que deben a mi entender transmitirse en lento, otros como en el segundo que exigen “canto” pleno o en el tercero en donde las arpas juegan un pasaje de inusitada belleza y un cierre que debe contener suma enjundia. La versión de Chauhan a mi entender tuvo logros parciales. Ignoro si los tiempos de preparación del programa influyeron para que el resultado haya sido ese. Hubo tensión en el primero de los tiempos, aun cuando hubo pasajes de tempi muy rápido. Muy lograda resultó la sección central del segundo movimiento, mientras que en el tercero fue donde se plasmaron los mayores logros. El cuarto con su imponente coda final no alcanzó en esta versión a describir de modo imponente el triunfo de la paz como resultante de la célebre entrevista. Hay al menos tres versiones de la obra, Bruckner era muy inseguro y proclive a aceptar opiniones acerca de reelaboraciones incluso en demasía, por lo que a la inicial de 1887 le siguieron más ajustes en 1890 y la definitiva de 1892. Si bien la información del programa de mano no incluyó cual fue la versión empleada, entiendo que se trató de la definitiva,  editada por la casa Leopold Nowak que es la que  la Sociedad Internacional Bruckner acepta.

  “Azul” es una densa partitura de Osvaldo Golijov que lleva un violonchelista solista, un conjunto “obligado” en donde resaltan abundante percusión, un acordeón (aquí llamado “Hiper Acordeón) y efectos electroacústicos. Posee cuatro movimientos, los dos primeros “Paz sulfúrica” y “silencio” de carácter profundamente reflexivo, con momentos de corte minimalista en donde el Violonchelo interpreta de manera reiterada una breve melodía que es sostenida por el acordeón. Esta melodía es amplificada por el dispositivo electroacústico mientras que la percusión aporta elementos que resaltan la música. La orquesta surge con momentos de potentes intervenciones. El tercer movimiento “Transit” muestra una evolución desde lo minimalista hacia momentos más agiles y plenamente discursivos, que se ven plenamente expuestos en el cuarto: “Yrushalem” en donde aquí sí se destaca la percusión con elementos de raigambre popular empleados en el folcklore de medio oriente como el “Derbake”  (tambor muy popular en las melodías danzadas). Acaso sea este último tiempo el que muestre el rostro musical más conocido de Golijov, el de las danzas y ritmos israelíes y el que mejor graficó en música a la región del Levante. Aquí hubo un perfecto entendimiento de todos desde la gran labor solista de Eduardo Vasallo, pleno de musicalidad, quien al concluir la obra y tras sostenidos aplausos le ofrendo al público un Bach de exquisita factura, un solvente desempeño de percusionistas capitaneados por Christian Frette, junto al trabajo electroacúsitico y del acordeón, puntales fundamentales para el sostenimiento de la interpretación. Junto a ellos, la Filarmónica guiada por Chauhan con solvencia (evidentemente se siente cómodo en este repertorio) lució sumamente ajustada con ataques muy precisos y en ningún momento registro excesos.

 

  A la hora de planificar se debe recordar que el esfuerzo debe ser dosificado. Aquí lo hubo en exceso y se notó.

 

Donato Decina

martes, 11 de abril de 2023

 Inauguración con magnífico Réquiem

                                                                                  Por Jaime Torres Gómez

Por segundo año desde el retorno a los espectáculos presenciales, la Universidad Técnica Federico Santa María inauguró recientemente el ciclo 2023 de su emblemática Temporada Artística en el Teatro Aula Magna de dicha casa de estudios en Valparaíso, de privilegiada acústica.

Cabe señalar que este hito nuevamente pone en evidencia la dramática poca actividad en las principales salas para conciertos de la Región, en buena parte debido a la no disponibilidad del Teatro Municipal de Viña del Mar, siendo el tradicional espacio de la USM casi el único que ha provisto de actividades de relevancia ante la exigua presencia musical clásica local… Sin perjuicio de ello, es menester reconocer el aporte de los conjuntos estables de otras universidades de la zona como la Católica, Playa Ancha y Universidad de Valparaíso.

El inaugurado ciclo 2023 contempla felizmente una parrilla programática alineada a la octogenaria tradición de esta gravitante temporada artística, con un celebrado ecléctico criterio de incluir una amplia presencia de orquestas, ensembles y solistas nacionales e internacionales, imprimiéndole completa organicidad.       

Y como ha sido tradicional, la primera presentación de temporada estuvo a cargo de la decana orquestal del país, la Sinfónica Nacional de Chile, dirigida por su titular, el destacado maestro Rodolfo Saglimbeni, a quien se le ha visto en numerosas y exitosas presentaciones en la USM.

Con un programa ad-hoc ante la vecindad de Semana Santa, consideró un binomio de importantes obras de W.A. Mozart, como el Adagio y Fuga en do menor KV 546 y el Réquiem en re menor KV 626, traducido en una masiva concurrencia.

El Adagio y Fuga, conocido también como Preludio y Fuga… , es una pieza para cuerdas cuya sección fugada está basada en una transcripción hecha por el mismo Mozart de la Fuga para dos pianos KV 426, compuesta cinco años antes y en plena madurez. De arcano carácter, se plasma un completo oficio del manejo contrapuntístico en la más genuina tradición bachiana.  

Notable versión de Saglimbeni en carácter y discurso global, con diáfana claridad de voces y completo ajuste de las cuerdas sinfónicas nacionales.   

Luego de una larga ausencia en Valparaíso, llega la Misa de Réquiem mozartiana, obra capital del repertorio sacro y de toda la música occidental. Basada en la estructura de la misa de difuntos católica, Mozart la compuso estando pronto a morir, no alcanzando a terminarla y habiéndolo hecho su alumno Franz Xaver Süssmayr, quien compuso partes como el Lacrimosa (salvo los primeros 8 compases esbozados por Mozart), Sanctus, Benedictus y Agnus Dei, además de haber retocado las demás partes a excepción del Introitus: Requiem Aeternam, íntegramente escrito por el genio de Salzburgo, cuya impronta de completo idiomatismo teológico más un acabado dominio del contrapunto y de la armonía, provee alta riqueza expresiva para los contrastantes caracteres insertos. Así, tanto en el Introitus como en el extraordinario Kyrie Eleison se distinguen una variada gama de sentimientos y estados anímicos, desde una melancólica desolación hasta una jubilosa alegría esperanzadora. 

La versión firmada por Rodolfo Saglimbeni hizo gala de profundo conocimiento de la obra, optando por tempi más bien animados y en perfecta congruencia a cada parte, brindando una visión privilegiada en lo amable (luminoso) sobre lo solemne (de errónea exterioridad ritual), alejándose, en consecuencia, de cierta prosopopeya tentadora en secciones como el Dies Irae, Lacrimosa o el Sanctus. Excelente respuesta global de los sinfónicos (salvo accidentes no menores de los trombones en el Tuba Mirum). El Coro Sinfónico de la Universidad de Chile, con un deslumbrante resultado y quizás de los más logrados en los últimos años, con un esmalte sonoro, transparencia y amalgama excepcionales. Y descollante labor solística de Andrea Aguilar (soprano), Evelyn Ramírez (contralto), Sergio Gallardo (bajo) y especialmente Francisco Espinoza, todo un descubrimiento como tenor lírico.

En suma, una importante inauguración de la Temporada Artística USM en Valparaíso, constituyendo un buen referente para el desarrollo de la misma y máximo precedente para la alicaída escena musical regional

sábado, 8 de abril de 2023

 

DIANA LOPSZYC EN UNA ACTUACION CONSAGRATORIA

 

Centro Cultural Kirchner, Temporada 2023. Concierto del ciclo “Huellas Argentinas”. Actuación de la Pianista Diana Lopszyc. Programa: Obras de Guerreño, Montero, Gomez, Aretz, Lopszyc, Urteaga y Terzian. Salón de Honor, 08 de Abril de 2023.

 

NUESTRA OPINION: EXCELENTE

 

  En una estupenda demostración de talento y categoría interpretativa, se presentó la pianista Diana Lopszyc en un concierto que integró el ciclo “Huellas Argentinas” ante un Salón de Honor del Centro Cultural Kirchner absolutamente completo y con público impedido de seguir ingresando. El programa estuvo compuesto por obras de compositoras nacionales y abarcó un espectro que fue desde la década del 30 del pasado siglo hasta prácticamente nuestros días.

 

  El concierto dio comienzo con “Angelus” (Anunciación) de Amanda Guerreño, compuesta en 2017. Dedicada a la interprete y estrenada por Ella, en su inicio  se percibe una tendencia impresionista en un extenso e interesante discurso inicial el que da paso a una sección central de atmosfera más distendida para retomar luego el tema del inicio hasta llegar al final del trabajo. Lopszyc hizo aquí gala de una estupenda técnica con ataques muy seguros y momentos sutiles en la sección central.

 

   El programa continuó con “Incensum” de Claudia Montero compuesta en el año 2009 y que constituyó un sentido homenaje a esta notable creadora lamentablemente fallecida de manera muy prematura en el año 2021. Aquí también hay un discurso inicial extenso de gran línea melódica que da paso en su centro a un vals emotivo para retomar el tema que cerrará la obra. Aquí la solista dio en el punto justo de interpretación recibiendo los primeros aplausos sostenidos a los que retribuyó alzando la partitura a modo de homenaje a la compositora.

  En la continuidad pudo escucharse una muy intensa versión de “Homenajes I ( a los 30000 y sobrevivientes)” de Nelly Beatriz Gómez en la que Lopszyc efectuó un impresionante despliegue de medios para una composición caracterizada por su extrema energía expresiva, con fuerte densidad en la escritura y desafíos técnicos para quien la interprete, lo que en el caso de Lopszyc fue logrado con absoluta holgura .

“ De mi Infancia”, obra de 1935 de la extraordinaria compositora y musicóloga Isabel Aretz siguió en la continuidad del concierto. Tres números la conforman: “Cajita de Música” en donde Lopszyc extrajo del piano un sonido transparente, cálido y exquisito. “El Arrorró de la Muñeca” en donde la tradicional canción de cuna es objeto de un sentido tratamiento por parte de la compositora y aquí la interprete logró una increíble faena, cerrando finalmente con “Michifuz” un simpático motivo con el que Lopszyc culminó otra estupenda demostración de calidad,

 

  Eva Lopszyc compuso para la interprete “Victoria de Samotracia” tomando como referencia la escultura atribuida a Pythokritos de Rodas en el año 190 A.C. y hoy expuesta en el Museo del Louvre, en donde se hace honor a una batalla breve pero intensa en la que el jefe del bando ganador expreso que si se volviese a ganar de esa manera igualmente estarían perdidos. Eva Lopszyc plasmó una composición intensa y llena de dificultades  a resolver. Dedicada a Diana, ésta hizo gala de todas sus cualidades para llevar a muy buen puerto esta versión. Otro de los puntos más notables del atardecer y llamado aquí también a la compositora para compartir los aplausos.

 

 “Escalenicas: Tres piezas para Piano” de Irma Urteaga fue la siguiente composición abordada cuyas partes son: “Luminoso”, tiempo intenso y descriptivo, “Esotérico” en donde un halo misteroso atraviesa toda esta página y “Compulsivo”, enérgico y de un final seco y muy directo. Un muy interesante  trabajo de la etapa final de la producción de Urteaga que fue muy respetuosamente aplaudido por el público.

 

  En el final, Lopszyc hizo gala de su extraordinaria capacidad interpretativa al abordar la estupenda Toccata Op. 4 de Alicia Terzian. Compuesta en 1954 es una página intensa, de suma contundencia, que le exige a solista una entrega total y aquí Diana Lopszyc volvió a hacer gala de todas las cualidades que he anteriormente he resaltado para dar al cierre un final vibrante y brillante, resaltado por la presencia de la compositora quien brindo unas palabras para resaltar la labor de la solista y que era Ella quien le estaba agradecida por la difusión que al más alto nivel´, Lopszyc hacía de su música.

     

 La intérprete retribuyó los aplausos con un pequeño preludio de Alberto Ginastera, que en manos de Diana Lopszyc sonó transparente, como brillante final para una labor extraordinaria.

 

Donato Decina

viernes, 7 de abril de 2023

 

Cuidado!!! Todavía podemos enmendar el error…..

 

Sabado 1 de abril Aula Magna de Facultad de Derecho. Ciclo de Grandes Conciertos. Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil Jose de San martín. Dirección Mario Benzecry. OPINION: EXCELENTE.

 

Usted se preguntará el por qué del título de esta reseña....lo verá en el final y espero nos acompañen en este pedido.

 

Como desde hace treinta años, todos los sábados, el Aula Magna de la Facultad de Derecho se transforma en una de las salas de conciertos en donde se ofrece de manera libre y gratuita ejecuciones del más alto nivel. Vaya entonces en este primer párrafo el reconocimiento a la labor de la Alta Casa de Estudios en la persona del coordinador del ciclo Juan Carlos Figueiras, alma pater de este esfuerzo.

 

El marco de este sábado fue extraordinario. Varios caracoles de fila de ávidos oyentes en el hall de acceso para ser testigos y destinatarios de la interpretación de la Sexta Sinfonía de Gustav Mahler. Resultado....sala llena.

 

La orquesta sinfónica nacional juvenil da inicio a su temporada 2023, en la cual celebra 10 años de estar bajo la órbita gubernamental para continuar su tarea de educación y difusión.

 

Con un silencio de respeto sacramental se recibió al enorme plantel de músicos, Caras nuevas debido al saludable reemplazo de integrantes ( catorce!!!!) que han ganado concursos y hoy ocupan sitiales en varias orquestas profesionales del país. 

 

El mismo espíritu reflexivo se mantuvo durante la ejecución completa de la obra, en sus casi 120 minutos, sin aplausos entre movimientos permitiendo la máxima concentración de los ejecutantes y permitiendo el máximo disfrute del auditorio.

 

El análisis técnico del concierto lo voy a dejar en manos de profesionales presentes en la sala que seguramente la publicarán en estos días, aunque anticipo que estamos frente a artistas excepcionales que en cada encuentro con su público asombran y emocionan por la calidad de sus interpretaciones.

 

Quiero dejar en claro algunos aspectos, a mi juicio, fundacionales de lo que hoy gozamos.

 

Esta Orquesta juvenil es el sueño, el trabajo y el enorme esfuerzo de un gigante de la música y de la pedagogía: Mario Benzecry.

 

Desde la era de la orquesta privada....privada de sponsor , de subsidios, de todo...hace más de un cuarto de siglo que viene construyendo un organismo que hoy aparte de satisfacción es motivo de orgullo.

 

He tenido la alegría de ver la evolución desde aquellos primeros pasos en la década del 90 hasta llegar a la orquesta que hoy arremete con obras de altísima dificultad dando acabada muestra de un trabajo de fina orfebrería.

 

Junto al enorme juvenil octogenario maestro Mario lo acompaña un grupo de los más destacados profesionales de nuestras orquestas mayores quienes trabajan con cada línea de instrumentos como ángeles tutelares y custodios de la tradición. Son años de siembra y hoy se ven los frutos de tantos desvelos y sacrificios.

 

Sin embargo, con mucho dolor, tengo que compartir que hasta el momento la Orquesta Sinfónica Juvenil Nacional no tiene fechas asignadas para presentarse en el CCK en el Auditorio Nacional.

 

Cuidado!!!! Estos profesionales músicos no sólo merecen estar en dicho escenario para poder ofrecer lo mejor de ellos....se han ganado el derecho en buena ley con muchísimo trabajo.

 

Ver la alegría de cada uno de ellos luego del acorde final, cuando como público retribuimos con el merecido aplauso ( y ovaciones), me deja un sabor agridulce si es sólo para una única ejecución.

 

En un principio eran los primeros domingos al mediodía ( tocaban en Derecho el día anterior), luego fueron en días de semana ( post pandemia)......no tenemos alternativas? 

NO hay un dia al mes que este organismo pueda pisar el escenario que tiene ganado por derecho propio?

 

Todavía estamos a tiempo.....

 

Señores del Centro Cultural....no podemos permitir esta omisión o descuido!

Esta orquesta debe tener su día para que en el Auditorio Nacional podamos escucharla en su máxima plenitud.

 

El maestro Benzecry, deja su vida en la titánica tarea de mantener y perfeccionar esta orquesta, verdadero semillero de nuestras orquestas mayores. No debemos ser injustos con un alma tan generosa.....

El ya tiene pergaminos suficientes como para estar retirado y tranquilo. Sin embargo sigue conduciendo al organismo con una vitalidad que envidia. Seamos consecuentes...somos los beneficiarios de semejante quijotada.

 

Todavía el error u omisión pueden ser enmendados.

 

Ellos se lo han ganado en buena ley....y se lo merecen

 

Andrés Berretta