viernes, 7 de octubre de 2022

 

Magnífico concierto con obras inéditas de compositores argentinos en el CCK

 

AL RESCATE DEL NACIONALISMO MUSICAL ARGENTINO

Martha CORA ELISEHT

 

            Dentro de todas las particularidades que posee este año, una de las principales ha sido el rescate y la difusión del patrimonio cultural argentino. Merced a un grupo de investigadores del Instituto Nacional de Musicología “Carlos Vega” liderados por los maestros Lucio Bruno Videla y Tomás Ballicora, se han rescatado numerosas obras de compositores pertenecientes al denominado nacionalismo musical argentino, cuyos máximos exponentes han sido Alberto Williams (1862-1952), Julián Aguirre (1868-1924), Constantino Gaito (1878-1945), Luis Gianneo (1897-1968), Floro Ugarte (1884-1975) y Pascual De Rogatis (1880-1980), entre otros, que escribieron magníficas obras que lamentablemente, han quedado en el olvido o se representan en muy escasas ocasiones. Afortunadamente y gracias al trabajo de musicólogos, copistas, arregladores y otros, el pasado viernes 7 del corriente tuvo lugar en la Sala Sinfónica -Auditorio Nacional- del Centro Cultural Kirchner (CCK) un concierto a cargo de la Orquesta Municipal de Gral. San Martín (Provincia de Buenos Aires) dentro del ciclo ARGENTINA SINFÓNICA bajo la dirección de Javier Mas, con la participación de Benjamín Báez (violoncello) en calidad de solista invitado, en un programa comprendido por las siguientes obras:

-          “De mi Patria”- Luis SANMARTINO  

-          Rapsodia Argentina para violoncello y orquesta- Pascual DE ROGATIS (1880-1980) (estreno)

-          Sinfonía en La- Floro UGARTE (1864-1975)

-          Obertura Criolla, Op.20- Ernesto DRANGOSCH (1882-1925)

Ante la consabida ausencia de programas de mano, Javier Mas se encargó de anunciar las obras comprendidas en el programa y una breve referencia sobre las mismas previamente a su ejecución.  La suite De mi Patria de Sanmartino fue compuesta entre los años 1940 y 1950 y consta de tres números basados en ritmos folklóricos argentinos: Triste/ Milonga rioplatense/ Gato. Mientras que el Triste posee una bella línea melódica con las características de ese ritmo tan particular, la Milonga rioplatense es en tono mayor y de carácter dinámico, alegre y chispeante. En cuanto al Gato, la cadencia y la línea melódica recuerdan más a un huapango mexicano o a un corrido que al tradicional ritmo de dicha danza folklórica en 4/4, pero no por ello deja de ser una obra interesante -y en el caso particular de quien escribe, su primera audición- que ha sido rescatada de su prolongado ostracismo.

La Rapsodia argentina para violoncello y orquesta fue compuesta por Pascual De Rogatis en 1968 y según un articulo de Carmen García Muñoz -publicado en la revista del Instituto Nacional de Musicología “Carlos Vega” en 1986-, existe una dicotomía sobre su origen. Según el mismo De Rogatis, la obra se encontraba terminada para ese año, mientras que otros biógrafos del músico señalaron que la composición original fue para violín y orquesta y que se trataba de una transcripción para violoncello y orquesta. Nunca se representó, lo que le agrega valor a la presente versión. La obra comienza con un pizzicato en cellos y contrabajos más un stacatto en cuerdas previamente a la entrada del instrumento solista, donde Benjamín Báez demostró por qué es uno de los mejores cellistas del país. Su fraseo y sus cadencias fueron magistrales tanto en el Andante inicial como en el impetuoso Allegro in tempo di malambo hasta desembocar en un tercer tema, que conjuga ritmos típicos del norte argentino (baguala, taquirari) para cerrar con un monumental fraseo en el malambo final. Una bella obra en una excelente versión, que sonó muy justa y equilibrada.

La Sinfonía en La de Floro Ugarte fue compuesta en 1948 y estrenada en 1952. Se tocó por última vez en 1980 y tuvieron que pasar 42 años después de su última representación para que esta joya sinfónica volviera a los escenarios porteños. Consta de un solo movimiento, pero con dos secciones bien definidas: la primera en La mayor, luminosa, romántica y bucólica y la segunda, en La menor, que comienza luego de una primera fanfarria a cargo de los metales. Es una obra representativa de un compositor en su plenitud y madurez, caracterizada por un fluir continuo sobre el tema principal.  Su orquestación lleva un orgánico completo (cuerdas, maderas por 3, corno inglés, piccolo, clarinete bajo, contrafagot, 4 cornos, 3 trompetas, tres trombones, tuba y percusión). A diferencia de otras composiciones de Ugarte, suena más europea que autóctona, ya que posee reminiscencias impresionistas (que recuerdan a Debussy y en parte, a La péri de Paul Dukas y también remeda a ciertos pasajes de Los Planetas de Holst) y que por momentos, la cadencia final recuerda a Muerte y Transfiguración de Richard Strauss. La sinfonía culmina con un poderoso tutti orquestal que posteriormente, toma el tema bucólico del principio. La versión ofrecida por Javier Mas sonó muy compacta, equilibrada y por sobre todas las cosas, brillante.

Por último, la Obertura Criolla op.20 de Drangosch es, quizás, la más conocida de las piezas comprendidas en este repertorio. Data de 1910 y fue elaborada sobre ritmos rioplatenses tratados solos, superpuestos o fragmentados; entre ellos, la milonga “No me tires con la tapa de la olla”, que se hizo muy popular a fines del siglo XIX. Se estrenó en el Teatro Colón en 1920 bajo la dirección de Félix Weingartner. La orquestación es profusa y ricamente elaborada, con muy buen trémolo en violoncellos y contrabajos en contrapunto con la trompeta con sordina. Por su parte, las flautas y el clarinete ejecutan numerosos trinos -que posiblemente, hayan servido de inspiración a Mariano Mores para componer EL FIRULETE-, que fueron perfectamente interpretados.  Naturalmente, el público aplaudió calurosamente al finalizar el concierto.

Fue uno de los conciertos más lindos del año; no sólo por la calidad de los intérpretes, sino también por el rescate del repertorio nacional, injustamente olvidado y compuesto por obras bellísimas, absolutamente desconocidas para la mayoría de los asistentes. Ésa es una de las grandes virtudes de ARGENTINA SINFÓNICA: poner en vigencia el patrimonio cultural y el acerbo musical argentino.

 

Muy buen recital a cargo del Ensamble EUDOXIA en la Fundación Beethoven

 

EL REPERTORIO DE CÁMARA ALEMÁN LES QUEDA

PERFECTO

Martha CORA ELISEHT

 

            Tal como lo dijera en alguna oportunidad la querida “Pupi” Sebastiani, la Fundación Beethoven es la casa de los artistas en Buenos Aires y, por lo tanto, no sólo está abierta para los locales, sino también para los de todo el país. Dada su cercanía con Buenos Aires, no es extraño que muchas veces vengan solistas y grupos de La Plata. En este caso, el pasado jueves 6 del corriente le tocó el turno al Ensamble EUDOXIA, formado por los cantantes Santiago Martínez y Pablo Urban (tenores), Lucía Alonso Moser y Marisú Pavón (sopranos), Roxana Deviggiano (mezzosoprano) y Sebastián Sorroarain (barítono), bajo la dirección de los pianistas -y maestros internos- Eduviges Piccone y Juan Pablo Scalfidi.

            La mencionada agrupación de cámara se formó durante 2021 bajo la iniciativa de Eduviges Piccone -quien, a su vez, se desempeña como directora artística- y cuyo principal objetivo es la interpretación, investigación y difusión del cuarteto vocal, tanto con piano solista como a cuatro manos. Los cantantes no sólo residen en La Plata, sino  que forman parte de los cuerpos estables del Teatro Argentino de dicha localidad. Su repertorio incluye música de cámara de compositores variados, pero haciendo énfasis en el alemán, con el cual se presentaron en el Espacio Cultural BARGOGLIO a fines del año pasado y en el teatro de Cámara de City Bell. Asimismo, se encuentran preparando obras por encargo de compositores argentinos de la talla de Alberto Balzanelli y Mario Perusso.

            En esta oportunidad, el cuarteto de cantantes estuvo formado por Santiago Martínez, Marisú Pavón, Sebastián Sorroarain y Roxana Deviggiano, quienes interpretaron el siguiente repertorio:

-          Adelaide, Op.46- Ludwig van BEETHOVEN (1770-1827)

-          Tres canciones del Ciclo Zigeunerlieder, Op.103- Johannes BRAHMS

(1833-1897)

-          “He, Zigeuner”

-          “Hochgetürme Rimaflut”

-          “Wisst ihr, wann mein Kindschen an allerschöntest ist?”

-          Tres canciones- Richard STRAUSS (1864-1949)

-          “Morgen”

-          “Allerseelen”

-          Zueinung”

-          Duo In der Nacht, del Ciclo Spaniches Liederspil, Op.74- Robert SCHUMANN

(1810-1856)

-          Tres canciones del ciclo Italieniches Lieberbuch- Hugo WOLF (1860-1903)

-          “Auch kleine Dinge”

-          Und willst du deinen Liebsten?”

-          “Ein Ständchen Euch zu bringen”

-          Liebeslieder Walzer, Op.52- Johannes BRAHMS (1833-1897)

La función estuvo dividida en dos partes: mientras en la primera parte cada uno de los cantantes actuó como solista o en dúo, en la segunda, el cuarteto encaró los Valses de Amor (Liebeslieder Walzer) de Brahms acompañados en piano a cuatro manos. Santiago Martínez fue el encargado de abrir el recital de la mano de Juan Carlos Scalfidi para brindar una sutil y exquisita versión de Adelaide, uno de los pocos lieder de Beethoven con poema de Friedrich von Matthison, compuesto entre 1794 y 1795. Le siguió Roxana Deviggiano acompañada por Eduviges Piccone con tres de los once Zigeunerlieder (Cantos gitanos para voz y piano, op.103), cuya voz arrancó un tanto insegura en la primera de las tres (“He, Zigeuner” /¡Hola, gitano!) y que se fue afianzando en la segunda (“Hochgetürme Rimaflut”/Imponente inundación de Rima) y brindar una última en toda su plenitud (Wisst ihr, wann mein Kindschen an allerschöntest ist?”/ ¿Sabe Ud. cuándo mi niño está en su mejor momento?). A medida que el recital avanzaba, las interpretaciones de los lieder de Richard Strauss a cargo de Marisú Pavón iban creciendo en intensidad: una exquisita interpretación de la consabida Morgen (Mañana), siguiendo con una sutil Allerseelen (Todas las almas) y la ovación fue total al término de Zueinung (Compromiso). Y junto con Santiago Martínez protagonizaron una espléndida versión de In der Nacht (En la noche) de Schumann. Para culminar esta primera parte, Sebastián Sorroarain brindó una superlativa versión de los tres lieder del ciclo Italianischen Liederbuch de Hugo Wolf (Incluso las pequeñas cosas/ ¿Y quieres a tu amada? / Para brindarle una serenata). Una obra poco representada en los recitales y conciertos de cámara, donde el barítono se lució en toda su interpretación.

Los Liebeslieder Walzer (“Valses de Amor”), op.52 fueron compuestos en 1869 para piano a cuatro manos y cuarteto de voces. El ensamble los representó oportunamente el año pasado en el Espacio Cultural BARGOGLIO de Flores, pero la versión que se ofreció en el presente concierto fue muy superior. Quizás, el escenario de la Fundación Beethoven permitió explayarse a los cantantes por tener mucho mejor acústica que dentro de un ámbito reducido. El grupo mostró un crecimiento sumamente importante respecto de la última versión escuchada por quien escribe y le valió numerosos aplausos por parte del escaso público que se había dado cita esa noche. No obstante, el grupo anticipó parte de su próximo repertorio: una parte de los Neuer Walzer (“Nuevos valses de Amor”), op.65, de estructura mucho más compleja y que permite tanto el lucimiento del cuarteto como de cada uno de los solistas.

Pese a la enorme difusión que tuvo este recital por las redes sociales y los medios, hubo varios motivos por los cuales la anuencia de público fue- desgraciadamente- muy escasa. Tanto la enorme oferta de espectáculos en el ámbito del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) como el hecho que la función tuvo lugar en vísperas de un fin de semana extralargo -donde la mayoría del público aprovecha para tomarse unos días de descanso- son factores que jugaron en contra. No obstante, los cantantes y los músicos estuvieron sumamente agradecidos. El repertorio de cámara alemán le queda perfectamente bien a este talentoso grupo y le sienta de maravilla.

jueves, 6 de octubre de 2022

 

 

 

FORMIDABLE PROGRAMA

 

Orquesta Sinfónica Nacional, Temporada 2022. Concierto con la Dirección de Santiago Santero. Solista: Hugo Schuler (Piano). Programa: Obras de Ginastera, Santero, Tolosa, Stravinsky. Centro Cultural Kirchner, Auditorio Nacional, 05 de Octubre de 2022.

 

NUESTRA OPINION: EXCELENTE.

 

  No decae en sorpresas. Así podríamos caracterizar a esta temporada de la Orquesta Sinfónica Nacional, la que a partir de haber solucionado los conflictos derivados de las negociaciones por nuevas convenciones colectivas de trabajo pareciera haber tomado un fuerte envión para afrontar programaciones exigentes que venimos detallando en cada crónica de los conciertos que los integrantes de este equipo presencian. En esta oportunidad la Dirección recayó en Santiago Santero para abordar un estreno mundial de su autoría, otra obra en primera audición en Buenos Aires y en ambas puntas el rescate de una página compuesta por el más importante creador argentino y la audición de una obra del más grande creador del siglo XX, la que no se escuchaba en vivo desde hacía muchísimo tiempo.

 

  “Glosas sobre un tema de Pablo (Pau) Casals” es una página que Alberto Ginastera compuso por encargo en 1976. Tiene dos versiones, la primera (que es la que aquí se escuchó) lleva el Op.46 y es para la formación de Orquesta de Cuerdas y quinteto “ in lontano” y la segunda (estrenada por la Orquesta Nacional de Música Argentina “Juan de Dios Filiberto” dirigida por Luís Gorelik en 2016 [año del centenario de su natalicio]) es la Op. 47 orquestada para conjunto sinfónico. Aparentemente la versión original llevaba décadas sin interpretarse ya no solo en Buenos Aires, sino en Argentina toda.

 

  El arranque muestra al violonchelo solista iniciando la obra con un tema de neto corte “ibérico” y desde allí se proyecta al Quinteto “In Lontano” (conformado por los primeros atriles José Daniel Robuschi y Roberto Calomarde [Violines], Félix Peroni [Viola], Diego Sánchez [violonchelo] y Hernán Maysa [Contrabajo]), los que a lo largo de los cinco momentos que la obra contiene asumirán mayoritariamente las partes tonales, mientras que la Orquesta interpretara las variantes derivadas de esos temas principales. Hay momentos de suma enjundia, episodios más calmos, desarrollo instrumental de la idea musical. Todo ello conlleva un trabajo de absoluta precisión, al que el innegable oficio y la consustanciación que Santiago Santero tiene para con este repertorio le ha hecho honor al mismo, brindando una versión encomiable y digna del mayor aplauso. La labor del quinteto fue admirable en todo sentido y el resto de las cuerdas con Gustavo Mulé a la cabeza como Concertino en esta obra ha sido magnífico.

 

  El Concierto continuó con el estreno mundial de “Impetu” para Piano y Orquesta del propio Director en el que el Pianista Hugo Schuler fue el solista. Obra de largo aliento, a través de los diferentes episodios que la componen, tiene trabajo de sonoridades, acordes, notas, con un discurso muy homogéneo que alcanza momentos de alta intensidad en contraposición con otros más introspectivos. La labor de todos fue descollante, desde Hugo Schuler, con pleno dominio de este lenguaje musical  que tuvo desde el piano intervenciones decisivas de absoluta justeza y de todos los miembros de la orquesta que respondieron a pleno ante cada indicación de Santero, estableciéndose así una fuerte corriente y un ida y vuelta permanente  entre solista y orquesta. Ante los aplausos Schuler y  Santero interpretaron una breve pieza a cuatro manos que no se anunció, pero pareció ser de Eric Satie.

 

  Tras un muy breve intervalo, tuvo lugar la primera audición en Buenos Aires de “Dimmi Chi Fosti” (Dime Quién Fuiste) de Juan Carlos Tolosa, quien además como muchas veces hemos mencionado en este blog, es uno de los “nervio motor” del Laboratorio de Música de la Universidad Nacional de Córdoba de donde tanto El como muchos de sus integrantes nos sorprendieran muy gratamente en la intervención que realizaron para el ciclo de Música Contemporánea del Teatro Nacional Cervantes. La obra está estructurada en tres partes y toma el título de un pasaje en forma de pregunta de la “Divina Comedia” de Dante Alighieri. A través de su música, Tolosa se retrotrae hacia la imagen de sus Padres (Su origen) quienes son los dedicatarios de esta obra. Hay reminiscencias, acordes que hacen recordar a esa época de juventud de sus progenitores, para luego en los dos restantes episodios abordar reminiscencias, en este caso, de sus influencias musicales e ir llegando finalmente al músico que es hoy. Un trabajo muy inteligentemente elaborado, en donde la percusión tiene una muy importante participación y está finamente empleada y en donde la orquesta tiene pasajes decisivos por momentos en “tutti” muy explosivos. Intensa y sin concesiones, en verdad, muy impactante. Tuvo su estreno mundial en Córdoba, por la Orquesta Sinfónica Local (bienvenido sea que allí haya tenido su estreno) y una posterior audición en La Plata por la Orquesta Estable del Teatro Argentino.

 

  El cierre del concierto fue de la mano de la “Sinfonía en Tres Movimientos” de Igor Stravinsky (otra obra por largo tiempo inexplicablemente ausente). Aquí hubo una extraordinaria labor de concertación de Santero, con una formidable respuesta de la Sinfónica Nacional. Versión intensa, incisiva. Momentos de lucimiento como en el movimiento central con magnífica intervención de la sección de vientos y  un final de un remate estupendo. Fue el corolario de una noche impactante, ya sea por la revelación de dos obras de Maestros que conforman las corrientes actuales de creación de la música argentina y  por poder volver a escuchar trabajos de gigantes como Stravisnky y Ginastera. Y también elogiar nuevamente a la programación de la Sinfónica Nacional, que no ha descuidado flanco alguno para que todas las ramas de la creación musical argentina se hagan presentes en cada concierto. Un último detalle: sala llena, silencio absoluto en todo el concierto, escuchando  con avidez y como se debe las obras. No se puede pedir más.

 

Donato Decina

miércoles, 5 de octubre de 2022

 

Excelente concierto a cargo del Cuarteto Gianneo en el Palacio Paz

 

UNA PERFORMANCE DE ALTA CALIDAD

Martha CORA ELISEHT

 

            Además de ser la sede permanente del Círculo Militar, el Palacio Paz es uno de los más bellos exponentes de la arquitectura francesa en Buenos Aires. Hoy en día, en sus elegantes salones se organizan recepciones y todo tipo de eventos culturales. Precisamente el pasado martes 4 del corriente, el salón de cultura que alguna vez formó parte de los aposentos de Ezequiel Paz  -hijo de José C. Paz y fundador de la dinastía- brindó el marco para un concierto de cámara a cargo del Cuarteto Gianneo dentro del ciclo dirigido por María José Maito (GALA LÍRICA), en un programa integrado por las siguientes obras:

-          Tres piezas criollas- Luis GIANNEO (1897-1968)

-          Cuarteto para cuerdas n°4 en Do mayor, K.157- Wolfgang A. MOZART (1735-1791)

-          Cuarteto para cuerdas n°1 en Re mayor- Piotr. I. TCHAIKOVSKY (1840-1893)

 

El director de cultura del Círculo Militar -Coronel Castiglione- fue el encargado de presentar a esta prestigiosa agrupación de cámara, formada por los violinistas Luis Roggiero y Sebastián Masci, el violista Julio Domínguez y el violoncelista Diego Fainguersch. Sebastián Masci fue el encargado de anunciar y comentar las obras y aprovechó la oportunidad para brindar un excelente anuncio a la concurrencia: desde el día de hoy, los cuartetos de cuerdas de Luis Giannneo se encuentran disponibles en todas las plataformas digitales de música, con interpretación propia.

La mencionada obra de Gianneo que abrió el concierto data de 1923 y forma parte de la primera etapa de este gran compositor nacional, representante del nacionalismo musical argentino, que toma melodías y ritmos típicos del norte del país, representados en las tres piezas que constituyen la obra (Lamento quechua/ Triste/ Criolla). La primera de ellas abre con un pizzicato en cello, que deja paso a la cadencia de la viola hasta que la melodía es tomada por los violines. Tal como su nombre lo indica, el Triste es una melodía de carácter melancólico que posee reminiscencias europeas (Elegía de Fauré y la Sinfonía n°2 de Rachmaninov) pero que se conjuga luego con una melodía más nacionalista para desembocar en la consabida Criolla, que, a su vez, conjuga dos ritmos: uno, en tiempo de milonga campera y el otro, más lírico. La versión ofrecida por la agrupación fue sumamente compacta, equilibrada, con una soberbia interpretación. La labor de todos y cada uno de los instrumentistas fue excelente, destacándose las perfectas cadencias de Diego Fainguersch y Julio Domínguez. Estupendo el fraseo de la dupla Roggiero/ Masci a cargo de los violines.

Durante la estadía de Wolfgang A. Mozart en Milán entre los años 1772 y 1773 para el estreno de su ópera Lucio Silla, el genio de Salzburgo compuso una serie de cuartetos para cuerdas (del 2° al 7°), que pasaron a denominarse Milaneses. El Gianneo ofreció una espléndida versión del Cuarteto n°4 en Do mayor en sus tres movimientos (Allegro/ Andante/ Presto), caracterizada por su gran precisión y perfecto manejo de los tempi; sobre todo, en el último movimiento, lo que hizo que el numeroso púbico presente estallara en aplausos.

Dentro de su abundante producción de música de cámara, Tcahikovsky compuso tres cuartetos para cuerdas, de los cuales, el n°1 en Re mayor es el más famoso por su celebérrimo Andante cantábile -que posteriormente, fue orquestado aparte en versión para violoncello y orquesta de cuerdas y que despertara las lágrimas del escritor León Tolstoi durante su estreno en 1871-. Precisamente, Tchaikovsky se inspiró en una canción típica ucraniana para componer esta bellísima melodía, donde un campesino sueña con su enamorada y le declara su amor. Consta de 4 movimientos: Moderato e semplice (en Re mayor), Andante cantábile (Si mayor), Scherzo- allegro non tanto e con fuoco (re menor) y Allegro giusto- Allegro vivace (Re mayor). La versión ofrecida sonó muy compacta y a la vez, intensamente romántica desde los primeros compases del 1° movimiento, donde se destacaron las cadencias de los violines y el contrapunto en celo y viola, con una magnífica labor del ensamble en el crescendo. En lugar de la clásica versión del Andante cantábile para cello y orquesta de cuerdas, el primer violín es el solista y lleva la consabida melodía, con un excelente desempeño de Luis Roggiero y un soberbio contrapunto por parte de sus compañeros. El potente Scherzo- Allegro non tanto e con fuoco que abre el 3° movimiento sonó sumamente preciso y vibrante, con un magnífico fraseo por parte de todos y cada uno de los instrumentistas para culminar con una excelente performance del Allegro giusto- Allegro vivace que cierra el cuarteto, caracterizado por un tema en tiempo de drushba -danza típica ucraniana- con variaciones. El público estalló en aplausos, vítores y permaneció de pie en sus lugares al finalizar el concierto, lo que motivó a realizar un bis: el scherzo del Cuarteto para cuerdas de César Franck (1822-1890), con motivo de cumplirse el bicentenario de su nacimiento. El único Cuarteto para cuerdas de este gran músico belga se estrenó en 1890 y posee un estilo de composición muy complejo, con cierto atisbo de atonalidad por parte del primer violín, pero que permite el lucimiento de todos los solistas en fraseo y pizzicato. Otra gran interpretación de alto nivel, seguida de numerosos aplausos.

       En 20 años de trayectoria, el Cuarteto Gianneo no sólo ganó en varias oportunidades el Premio de la Asociación de Críticos Musicales de la Argentina, sino que también ha sido nominado al Premio Gardel en la categoría de música clásica. Además, el hecho de haber llevado al disco la obra integral de cuartetos de cámara de Luis Gianneo constituye el mayor de sus logros, como la perla que remata la corona.  Una excelente manera de cumplir 20 años con la música en forma ininterrumpida, con una performance de alta calidad.

 

 

 

 

 

 

domingo, 2 de octubre de 2022

 

UN FIN DE TEMPORADA CON MAYUSCULAS

 

Ciclo de Conciertos de la Fundación Rómulo Raggio (Vicente López/Buenos Aires), Concierto de cierre de la temporada 2022. Actuación del Clarinetista Mariano Rey junto al “Cuarteto de Amigos” (Haydee Seibert [Primer Violín], Gustavo Mulé [Segundo Violín], Carla Regio [viola], Benjamín Báez [Violonchelo]). Programa: Obras de Wolfang Amadeus Mozart. 01 de Octubre de 2022.

 

NUESTRA OPINION: EXCELENTE.

 

  Comienzan los cierres de ciclos musicales correspondientes a este 2022, el primero post-pandemia y a plena actividad. En este caso, le correspondió al Museo de la Fundación Rómulo Raggio presentar el final de su ciclo de este año, del que en la mayoría de las veces Uds. han seguido los comentarios que nos ha aportado Marta Lugo de Palacio,  con quién en esta ocasión he tenido el privilegio de presenciar esta velada tanto como que me acompañase durante la primera hora de Ntro .programa de Streaming en que salimos al aire como previa del extraordinario momento musical que nos tocó en suerte presenciar. Vaya  a Ella como a Ntros. anfitriones, Alejandra Kruseman y Mario Raggio, Ntro. reconocimiento por permitirnos salir al aire desde allí y haber tenido la posibilidad de efectuar los reportajes que se originaron durante la transmisión. Por supuesto que en la medida de Ntras. posibilidades, el año próximo cubriremos los conciertos de la temporada 2023.

 

  Dentro de la muy inteligente programación que Haydee Seibert efectuó para el ciclo de este año, el cierre le cupo a la agrupación que Ella lidera, el “Cuarteto de Amigos”, junto a un invitado de lujo como lo es el mejor clarinetista argentino de la actualidad, el Mtro. Mariano Rey (quién acaba de retornar al país luego de exitosas presentaciones en España, Francia y Bélgica). Programa “todo Mozart”.

 

  En la primera parte tuvimos la gran oportunidad de escuchar el Dúo Kv. 423 en Sol mayor para Violín y Viola en tres movimientos, afrontado por la propia Seibert junto a su compañera de Cuarteto Carla Regio. Fue una versión de fuste con una Seibert sumamente inspirada, exponiendo hasta los mínimos detalles, acompañada por Carla Regio quién mostró solidez interpretativa, atención en todo momento, la mirada “cómplice” a su compañera para el ataque de cada pasaje y una maravillosa frescura en la interpretación. Al impetuoso “allegro” inicial lo continuó una expresiva exposición del sentido “Adagio” central y un brillante final con el “Rondó-Allegro” que cierra esta estupenda composición El público todo valoró este trabajo de las 2 muy buenas interpretes saludando la interpretación con una sostenida ovación a la que con justicia se hicieron acreedoras.

 

  Tras el intervalo, en el que se ofreció un brindis al público a modo de agradecimiento por el constante apoyo al ciclo y por el consumado retorno “post-pandemia”, el “Cuarteto de Amigos” recibió como un integrante más a Mariano Rey   para ofrecer juntos una extraordinaria versión del Quinteto en La mayor Kv. 581 para Clarinete y Cuerdas. Aquí ya son 4 los movimientos y en muchas oportunidades le compete al clarinete el inicio de la exposición musical. El oficio e innegable jerarquía de los interpretes más experimentados, sumado al talentoso aporte de Regio y Benjamín Báez (los 2 instrumentistas mas jóvenes), dio por resultado una versión de fuste, sólida, equilibrada, con pasajes de suprema categoría interpretativa desde las sutilezas de Mariano Rey, la continuidad de las extraordinarias intervenciones de Haydee Seibert, el sostén brindado por Gustavo Mulé desde el segundo violín y lo dicho, la juventud y las ganas de aportar de Regio y Báez . En los movimientos centrales (“larghetto” y “minuetto”) desde Rey a todo el resto hubo una admirable entrega de todos los recursos interpretativos.  Fue justicia que haya sido largamente ovacionado este trabajo.

 

  Este brillante “broche de oro” es una invitación al regreso el año próximo para este ciclo que siempre brinda gratísimas sorpresas.

 

Donato Decina  

 

Espectacular presentación del director coreano Chungki Min junto a la Filarmónica

 

PRECISO, TENAZ Y TEMPERAMENTAL

Marta CORA ELISEHT

 

            Con motivo del 60° aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre la Argentina y la República Popular de Corea, el pasado sábado 1° del corriente tuvo lugar un concierto dentro del Ciclo de Abono de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires (OFBA) en el Teatro Colón, que contó con el auspicio de la Embajada de dicho país, el Centro Cultural Coreano y la Fundación Coreana para el Intercambio Cultual Internacional (KOFICE) y donde participaron dos artistas de dicha nacionalidad: el violinista Inmo Yang y el director Chungki Min -quien reemplazó en último momento a su colega Shi- Yeon Sung-, con un programa integrado por las siguientes obras:

-          Obertura Festiva, Op.96- Dmitri SHOSTAKOVICH (1906-1975)

-           Concierto en Re mayor para violín y orquesta, Op.35- Piotr I. TCHAIKOVSKY (1840-1893)

-          Obertura fantasía “ROMEO Y JULIETA”- Piotr. I. TCHAIKOVSKY

-          “La Valse”- Maurice RAVEL (1875-1937)

Desde la afinación de los instrumentos a cargo del concertino Xavier Inchausti, pudo apreciarse una orquesta muy bien afinada y afiatada – características que prevalecieron durante el desarrollo de todo el concierto-, donde pudo apreciarse una Filarmónica que sonó como pocas veces durante el transcurso del corriente año, logrando luminosidad y pureza en el sonido. Y lo demostró desde los primeros compases de la mencionada Obertura Festiva de Shostakovich, que marca un antes y un después en la vida del músico. Compuesta en 1954 a pedido del director general del Teatro Bolshoi (Vassily Nebolsin) un año después de la muerte de Stalin, es una obra de carácter brillante y chispeante. Prueba de ello es la poderosa fanfarria de bronces, que fue ejecutada por la Filarmónica con especial enjundia. Por su parte, Chungki Min es un director temperamental, que supo imprimir su sello contagiando su énfasis y entusiasmo a la orquesta. Ha sido su debut en el Colón y ofreció junto a su compatriota Inmo Yang una de las mejores versiones del celebérrimo concierto para violín de Tchiakovsky que una recuerde sobre el escenario del teatro. Este joven violinista de tan sólo 27 años es un auténtico virtuoso. Ganador del Concurso Internacional Jan Sibelius para dicho instrumento durante el transcurso del corriente año, se ha presentado en los escenarios más importantes del mundo y actualmente se perfecciona con Antje Weithaas en la prestigiosa Hochschüle für Musik Hanns Eisler en Berlín. No sólo tuvo el mérito de ejecutarlo de memoria, sino que posee una digitación prodigiosa, un fraseo impecable y brindó una interpretación memorable, brillante desde todo punto de vista. El acompañamiento orquestal también fue perfecto y el Colón estalló en vítores y aplausos luego de su interpretación, lo que motivó a Yang a realizar una transcripción para violín de Oblivion de Astor Piazzolla, que también ejecutó de memoria con absoluta precisión y maestría. El rugido del Colón volvió a sentirse después de la interpretación del mencionado bis.

La segunda parte del concierto abrió con otra de las obras más bellas de Tchaikovsky: la obertura fantasía Romeo y Julieta, compuesta en 1870 y dedicada a Balakirev, quien le propuso componer una obra basada en la tragedia de Shakespeare. A diferencia de otras obras, no lleva número de opus y se trata más de un poema sinfónico escrito en forma de sonata, donde existe una introducción, desarrollo y conclusión. El primero de los temas -escrito en Fa sostenido menor- representa a Fray Lorenzo, mientras que el segundo -en Re menor- es enérgico y muestra la rivalidad entre Capuletos y Montescos hasta desembocar en el tema romántico -escrito en Re bemol mayor-, donde los amantes se encuentran en el balcón. El corno inglés y la viola representan a Romeo y la flauta, a Julieta. Estos temas se van alternando para narrar la muerte de Tybaldo, el odio ancestral entre ambas familias, la consumación del matrimonio entre los jóvenes y su posterior suicidio. Hacia el final, los timbales y la tuba -en Si natural- marcan el desenlace, mientras el tema en maderas y cuerdas rinde homenaje al amor eterno. Una versión que permitió el lucimiento de todos los principales solistas de las diferentes secciones de instrumentos de la Filarmónica en una interpretación vibrante y electrizante, pero por sobre todas las cosas, romántica. Por último, Chingku Min brindó una exquisita y equilibrada versión de La Valse de Ravel, que volvió a permitir el lucimiento de la orquesta en toda su plenitud. Es una obra muy difícil de ejecutar por su poderosa orquestación -sobre todo, en metales y percusión- y, por lo tanto, es muy común caer en excesos. Afortunadamente, el director coreano demostró su maestría para evitar que ello ocurra, logrando una versión con un sonido envolvente, voluptuoso y brillante merced a su temperamento y precisión. El Colón volvió a rugir al finalizar la interpretación.

No sólo ha sido uno de los mejores conciertos de la Filarmónica durante el transcurso del corriente año, sino una auténtica noche de Colón, donde todo sonó a la perfección. Una perfecta amalgama entre director, orquesta y solistas que permanecerá por mucho tiempo en los oídos de los asistentes.

sábado, 1 de octubre de 2022

 

 

UN CONCIERTO CON MOMENTOS SUPERLATIVOS

 

Concierto de la Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación Argentina, ”Sonidos en la Noche” Director: Sebastiano de Filippi. Solista: Lucrecia Jancsa (Arpa). Programa: Obras de Becerra, Mahler, Debussy y Schönberg. Salón de los Pasos Perdidos del Palacio del Congreso de la Nación Argentina, 30 de Setiembre de 2022.

 

  NUESTRA OPINION: MUY BUENO

 

  Un muy exigente programa compuesto por obras de grandes compositores abordó la Orquesta de Cámara del Congreso de la Nación Argentina, bajo la dirección de su titular, Sebastiano de Filippi. Hablar de compositores de la talla de Mahler, Debussy y Schönberg, de quienes es muy poco probable que se los incluya juntos en un mismo programa, es sinónimo, cuantos menos, de un concierto interesante, exigente, como para poner a prueba la capacidad de un conjunto y verificar su rendimiento. La Orquesta del Congreso atravesó el desafío con creces. Se contó con el concurso de la arpista Lucrecia Jancsa para abordar las dos obras centrales del concierto. No pudo ser más acertada la elección.

  La primera de las obras en las que intervino la encontró como una instrumentista más del conjunto. El “Adagietto”, cuarto movimiento de la sinfonía nº 5 en Do sostenido menor de Gustav Mahler fue la página elegida para esta primera participación. Fue una interpretación extraordinaria. De Filippi presentó a un conjunto completamente ajustado, pleno de canto, nítido desde las sonoridades mas bajas con las que este fragmento se inicia hasta la intensa intervención de las cuerdas más graves. Jancsa desde los punteos del arpa fue estableciéndose como columna vertebral de la versión. El Director guió con suma pericia y plasmó una versión rica en color e intensidad.

 

  La segunda intervención de Jancsa fue plenamente solista, abordando las exquisitas “Danzas Sacra y Profana” de Claude Debussy, páginas ricas en sutilezas, en el manejo de las melodías, en el que la orquesta también debe ser en el acompañamiento tan virtuosa como la solista. Jancsa descolló en la interpretación, tanto como De Filippi y la Orquesta en el acompañamiento. El halo un tanto misterioso como otro tanto mágico que envuelve a estas danzas se plasmó plenamente en esta versión que rayó en la total excelencia.

 

  Y si fueron interesantes las páginas centrales, fue aún mayor la avidez por escuchar “Noche transfigurada” de Arnold Schönberg, la página elegida para el cierre. Aquí fue muy loable el esfuerzo del conjunto y del Director por lograr la mejor versión posible de una página que ante el menor desliz deja completamente al desnudo las imperfecciones que les puedan ocurrir a los intérpretes. El balance final de esta versión es harto satisfactorio, aun con algunas pequeñas imprecisiones. Hubo momentos de notable lucimiento tanto en los pasajes introspectivos como en los de mayor intensidad y eso se consigue solo con  trabajo y eso es lo que se ha podido percibir en este concierto, el hecho de que se va por  el sendero correcto y que el conjunto crece en cada presentación.

 

  En el comienzo como es habitual, se interpretó una obra de compositor Argentino. En este caso fue “Reminiscencias” (Tema con Variaciones) del Mtro. Gullermo Becerra, quién como se sabe es Director de Orquesta y ha conducido a este conjunto durante la presente temporada. La obra es para el compositor una reafirmación de su gusto por los períodos Romántico y Post-Romántico y claramente se la percibe así al escucharla. No hay una recapitulación final para la conclusión sino que la culminación llega al final de la última variación. Con el transcurrir de la versión la Orquesta se asentó y es ahí donde mejor fluyó el mensaje musical,  con buenas intervenciones de los solistas de violín, viola y violonchelo. Un comienzo muy interesante para abrir las puertas a todo lo imponente que vino después.

 

Donato Decina

 

 

MAGDALENA KOZENA – Mezzo

ORQUESTA BARROCA DE VENEZIA

Teatro Colon 29/09/2022

Un estupendo concierto dedicado al barroco se escuchó en el Teatro Colon para el ciclo Grandes Intérpretes.

Magnífico trabajo de la mezzosoprano Magdalena Kozena quien junto a la Orquesta Barroca de Venezia, han dado cátedra en la interpretación de este repertorio.

Kozena dedicó su intervención a las arias de Alcina, de Häendel: “Di cor mio, quanto t’amai”; “Ah, mio cor”; Ah Ruggiero crudel -  Ombre pallide”; “Ma quando tornerai” y “Restano le lagrime”;  las que abordó con una técnica estupenda, una expresión superlativa, una voz hermosa, y un cabal conocimiento del estilo.

En el mismo nivel de lucimiento, la Orquesta Barroca de Venezia, con dos destacados solistas, Giampiero Zanocco en violín e Irene Liebau, en violoncelo y flauta dulce, desplegando su virtuosismo, respectivamente, en el “Concierto en Re mayor para violín, cuerdas y bajo continuo “Per la Solennitá della S. Lingua di S. Antonio in Padua” y el “Concierto en Re mayor para flauta dulce, cuerdas y bajo continuo” ambos de Vivaldi.

La velada finalizó con dos magníficas arias para lucimiento de esta gran cantante: Solo quella guancia bella de Vivaldi y  Lascia ch’io pianga, de la ópera Rinaldo de Handel. 

En síntesis: otra gran función dentro del ciclo Grandes Intérpretes de esta temporada.

Roberto Falcone

 

LOS SIETE PECADOS CAPITALES (WEILL)

EL CASTILLO DE BARBAZUL (BARTOK)

Teatro Colon 28/09/2022

El Teatro Colon ha ofrecido un doble espectáculo, integrado por ”Los siete pecados capitales”, (ballet cantado satírico), de Kurt Weill y Bertolt Brecht, junto a la opera “El castillo de Barbazul”, del compositor húngaro Béla Bartok.

Los siete pecados capitales”, de Kurt Weill, estrenada en París, en 1933,  se presenta por primera vez en el Teatro Colon.

 La obra, ambientada en una versión imaginaria y fantástica de los Estados Unidos, el “ballet cantado”, cuenta la historia de Anna, una mujer enviada al mundo por su familia codiciosa y explotadora para ganar dinero. Durante su estancia, visita siete ciudades y descubre un pecado capital en cada una.

Anna tiene una doble personalidad, el papel se divide entre una cantante (el lado práctico de Anna , su Ego) y una bailarina (el lado más apasionado de Anna ).

La versión ofrecida fue muy correcta, aunque un tanto superficial en lo escénico, si tenemos como referencia el sobretitulado del texto de la obra.  Tanto la Directora escénica, Sophie Hunter, como la coreógrafa, Ann Yee, cumplieron con su labor sin mayor relevancia.

Musicalmente, la cantante Stephanie Wake-Edwards y la bailarina Hanna Rudd, llevaron dignamente adelante el rol de Anna. Muy buen trabajo el del cuarteto de parientes; interpretado por los cantantes Dominic Sedgeick y Egor Zhuravskii, (los hermanos); Adam Gilbert (el padre), el más destacado en este conjunto; y Blaise Malaba ( la madre).

El Castillo de Barbazul, estuvo en un nivel superior al de la obra de Weill. Basada en una puesta con proyecciones que recreaban el clima de la obra, obviando una escenografía corpórea. Fue muy efectiva y visualmente muy buena. Así entonces, la marcación de los movimientos actorales de los cantantes fue casi nula, ya que todo ocurría en un pequeño círculo donde lo fundamental era la atmósfera creada por la iluminación y los videos.

Muy buen trabajo de los protagonistas; Károly Szemerédy, como Barbazul y Rinat Saham como Judith, en notable interpretación de sus respectivos roles.

Excelente la dirección orquestal del Maestro Jan Lathan Koenig al frente de la Estable.

En definitiva, un buen espectáculo.

Roberto Falcone