domingo, 16 de octubre de 2022

 

"Carmen" por Juventus Lyrica

 

La alegría del regreso

 

Viernes 14 de octubre de 2022

Teatro Avenida

 

Escribe: Graciela Morgenstern

 

 

“Carmen”, de Georges Bizet

Libreto: Henri Meilhac y Ludovic Halévy,

Elenco: Rocío Arbizu, Marcelo Gómez, Carolina Gómez, Juán Salvador Trupia, Virginia Lucero Guevara, Estefanía Cap, Walter Schwarz, Gabriel Vacas, Lautaro Chaparro, Marcelo Reynes, Manuel Brener, Giorgio Zamboni y Vico Zapata

Coro de Juventus Lyrica

Coro de Niños, preparado por Rosana Bravo

Dirección escénica: Ana D'Anna y María Jaunarena

Escenografía e Iluminación: Gonzalo Córdova

Vestuario: María Jaunarena

Dirección musical: Hernán Sáchez Arteaga

 


      Con Carmen, uno de los pilares de la producción operística francesa, retornó la tan esperada actividad de Juventus Lyrica al escenario del Teatro Avenida, hecho que causó una alegría inmensa.

A pesar de que muchos identifican la obra con la música española, ésta es netamente de estilo francés, por el refinamiento y la sensualidad de su música.

Esta versión, que incluyó los diálogos originales que muchas veces se suprimen,  se destacó por la muy buena conducción orquestal de Hernán Sánchez Arteaga que imprimió brillo y lirismo al mismo tiempo, en su concepción de la genial partitura, a la que los músicos respondieron con eficacia.

En el plano vocal, Rocío Arbizu cantó el rol protagónico con musicalidad, voz pareja en toda la extensión de su registro cálido y bello y canto nunca forzado. Evidentemente poseedora de la physique du role, su actuación comenzó con un poco de frialdad - seguramente los nervios del estreno - pero fue creciendo a partir del segundo acto y luego se desempeñó con desenvoltura, confiriendo la sensualidad y desenfado que la gitana requiere.

A su lado, Marcelo Gómez fue un Don José apasionado, con buen fraseo e infatigable. Sus agudos fueron brillantes, aunque debería trabajar para lograr una emisión más pareja. Su interpretación del rol fue altamente emotiva, dejando expuesto el predicamento del personaje, con el cual dio la impresión de estar completamente compenetrado.

Muy buen rendimiento aportó Juán Salvador Trupia al personaje del torero Escamillo, al que confirió elegancia e hidalguía, a la vez que condiciones vocales. .

Carolina Gómez cumplió con las exigencias vocales y dramáticas del rol de Micaela. Poseedora de un buen material vocal, puso empeño a su actuación y confirió el espíritu diáfano que el personaje requiere

En tanto, se lucieron, tanto por su canto como por su desenvolvimiento escénico,  Estefanía Cap y Virginia Lucero Guevara, ambas participantes del Programa de Preparación de Artistas Jóvenes de Juventus Lyrica, como Mercedes y Frasquita, respectivamente,. Habrá que prestar especial atención y seguir la carrera de Virginia Lucero Guevara, ya que se reveló como una voz que puede llegar a ser importante, con una técnica muy depurada.

De la misma manera, Lautaro Chaparro, también participante del mencionado programa, y Gabriel Vaca, resultaron eficaces como Remendado y Dancairo, respectivamente. Tanto la protagonista como los intérpretes de estos últimos personajes mencionados, cantaron impecablemente el difícil quinteto del segundo acto, sorteando las dificultades que el mismo presenta.

El resto del elenco cumplió con su cometido de manera satisfactoria.

El Coro de Niños, preparado por Rosana Bravo, aportó frescura y una intervención entusiasta, mientras que el Coro de Juventus Lyrica, dirigido por Hernán Sánchez Arteaga, realizó una labor de gran personalidad y vitalidad, captando el pulso y la energía de la obra.

Fue interesante la actuación del bailaor Vico Zapata.

En el aspecto visual, la producción escénica de Ana D’Anna y María Jaunarena, se caracterizó por la buena utilización del espacio y buen movimiento de solistas y masa coral. La escenografía e iluminación, diseñadas  por Gonzalo Córdova  fueron adecuadamente ajustadas  al espacio escénico disponible, mientras que el vestuario de María Jaunarena fue sencillo, tal vez falto de colorido en la escena final, pero aportó una visión diferente de la que siempre se ve en escena. Algo más original.

Cabe destacar el esfuerzo realizado por Juventus Lyrica para mantener su muy buen nivel artístico de siempre. En esta oportunidad, volvieron con una "Carmen"  que vale la pena escuchar y disfrutar, lo que unido a la alegría de la vuelta de  una institución tan querida y de tanta trascendencia para artistas y público, dio lugar a muy merecidas ovaciones.

CALIFICACIÓN: MUY BUENO

miércoles, 12 de octubre de 2022

 

Cierre del Ciclo “COLÓN CONTEMPORÁNEO” con música y proyección de películas

 

HERMANADOS A TRAVÉS DE LA IMAGEN

Martha CORA ELISEHT

 

            Desde los comienzos del cine, la música siempre ha sido la compañera inseparable de la imagen, ya sea tanto para ilustrar un film como para transformarse en el sello indiscutible de la película mediante su banda sonora. Precisamente, el concierto de cierre del Ciclo “COLÓN CONTEMPORÁNEO” que tuvo lugar el pasado martes 11 del corriente ha tenido una particularidad: casi todas las obras comprendidas en el programa estuvieron asociadas a películas de cineastas de la talla de René Clair (1898-1981), Fernand Léger (1881-1955), Hans Richter (1888-1976) y Alexis Moreano Banda (1971). Contó con la dirección de Rut Schereiner y un conjunto instrumental conformado por Lucas Urdampilleta y Silvia Dabul (pianos), Werner Mengel (trompeta), Pablo Fenoglio (trombón) y el ensamble TAMBOR FANTASMA, integrado por los percusionistas Bruno Lo Bianco, Oscar Albrieu, Gonzalo Pérez Terranova, Frank Kumor, Gabriel Rodríguez, Daniela Cervetto, Pedro Montes de Oca, Lucas Castelli y Lucas Udrisard, con diseño de sonido de Mauro Zannoli.

            El programa estuvo integrado por las siguientes obras:

-          Cinéma (entreacto del ballet RÊLACHE, con película de René Clair) (arreglo para piano a cuatro manos de Darius Milhaud)- Erik SATIE (1866-1925)

-          Fantaisie Mécanique- Unsuk CHIN (1961) (estreno argentino)

-          “Ghosts before Breakfast” (con video de Alexis Moreano Banda sobre el film de Hans Richter)- Sebastián RIVAS (1971) (estreno mundial)  

-          Ballet Mécanique (con película homónima de Fernand Léger)- George ANTHEIL (1900- 1959)

De todos los compositores de la década del ’20, Erik Satie fue el primero que escribió música sincronizada para un intermezzo fílmico de René Clair, que separa los dos actos de su ballet RÊLACHE (Día de Asueto) en 1924. No sólo se trata de una música muy apropiada e ilustrativa que acompaña las diferentes escenas del film (Chimeneas, globos que explotan/ Guantes de box y fósforos/ Snorkels, juegos de ajedrez y botes sobre los techos/ La bailarina y figuras sobre el agua/ Cazador y comienzo del entierro/ Marcha fúnebre/ Procesión en cámara lenta/ La persecución/ Caída del ataúd y salida de Borlin/ final: pantalla perforada y final), sino que en este caso, los golpes de música coinciden perfectamente con las escenas -mucho más evidente, en el caso de la bailarina y la carrera desenfrenada-. Para ello, Satie utiliza un tema como hilo conductor -que recuerda la Promenade de Cuadros de una Exposición de Mussorgsky- con módulos de uno a dos compases como máximo en ritmo binario o ternario, que se repiten sin tregua. En este caso, el arreglo para piano a 4 manos realizado por Milhaud no pudo ser más perfecto para esta ocasión, que permitió el lucimiento de Lucas Urdampilleta y Silvia Dabul. Un muy buen desempeño de los pianistas, que se vio coronado por numerosos aplausos.

Unsuk Chin ha sido discípula de György Ligeti y se aprecia en su música la influencia de este gran compositor húngaro en cuanto al modernismo y la microtonalidad. Su Fantaisie Mécanique fue compuesta en 1994 y posteriormente, revisada en 1997 y se presentó en calidad de estreno local. Consta de 8 números (Entrada: variación con las notas graves: La- Si bemol- Do/ Variación I. Presto con brio/ Variación II. Prestissimo/ Variación III. Flieβend/ Aria con intervalo de cuartas: Andante- Scherzo con delicatessa- Precipitoso/ Pequeño estudio para teclados: Allegro con leggierezza- Allegro con moto/ Episodio con elementos metálicos: Andante sussurando/ Improvisación sobre 7 métricas) interpretados por un conjunto de 5 instrumentistas (trombón, trompeta, dos pianos y dos percusionistas). Dentro de las obras comprendidas en el programa, fue la única que no se acompañó de una proyección de film. Es una pieza breve -no dura más de 15 minutos-, interesante y dramática desde su inicio, que permite el lucimiento de todos y cada uno de los instrumentistas con numerosos contrapuntos entre el trombón, la trompeta y el piano -magistral labor al respecto de Pablo Fenoglio, Lucas Urdampilleta y Werner Mengel-. Por su parte, las variaciones en torno a los numerosos instrumentos de percusión sonaron perfectamente bien -especialmente, el juego de platillos, placas, vibrafón y marimba- en contrapunto con el trombón con sordina y piano. Rut Schereiner es una directora experta en música contemporánea y supo conducir perfectamente una obra tan compleja, lo que le valió el reconocimiento y el aplauso por parte del público.

Dentro de la presente función tuvo lugar el estreno mundial de Ghosts before breakfast (“Fantasmas antes del desayuno”) del compositor argentino Sebastián Rivas, quien junto al cineasta ecuatoriano Alexis Moreano Banda revisaron el film homónimo dadaísta de Hans Richter (1928) sobre la amenaza del nazismo en Alemania. La música original del film para piano mecánico pertenece a Paul Hindemith, pero lamentablemente, se perdió y tuvieron que pasar casi 100 años para que la dupla Rivas/ Moreano Banda revisara el film e hiciera una puesta atemporal. Mientras el cineasta refleja sobre la pupila de un niño un reloj marcando una fatídica hora, la música es sombría y trágica desde su inicio, a modo de presagio del horror de lo que vendrá. Se compuso durante el transcurso del corriente año para dos pianos y percusión y el reflejo del reloj sobre la pupila coincide con los golpes de tambor, bombo y el glissandi de los dos pianos en una perfecta compaginación. La música va in crescendo mientras un conjunto de revólveres en la proyección van multiplicándose, formando la svástica nazi. Los golpes en marimba y vibrafón coincidieron con la proyección y en forma conjunta con los trinos en la parte más aguda de ambos pianos. Al finalizar, tanto Schereiner como el compositor -quien se encontraba presente- recibieron numerosos aplausos por su labor.

Durante la segunda parte del concierto se interpretó Ballet Mécanique, del compositor estadounidense George Antheil. Data de 1924 y 1925 y se divide en tres partes, que aluden a los rollos de una pianola. Posee una orquestación sumamente profusa (16 pianolas, hélices, sirena con sordina, dos pianos y numerosos instrumentos de percusión) y está basada en dos obras de Stravinsky: La Consagración de la Primavera y Las Bodas (esta última, precisamente, escrita para pianola). Su estreno en París en 1926 fue un éxito, pero al año siguiente en New York, un fracaso. Si bien se compuso para el film homónimo de Fernand Léger, la complejidad de la música hizo que recién en 1935 se pudiera compaginar. Posteriormente, Antheil revisó la obra en 1953 y la abrevió. En la presente versión, la labor de los dos pianistas en trinos, cadencias, arpegios y glissandi fue muy buena, al igual que el desempeño del conjunto de percusionistas -una muy buena coordinación entre los que tocaron las hélices, la sirena con sordina, los xilofones y las placas-. Posee numerosos ribetes de jazz y algunos insert de La consagración de la Primavera, mientras que las placas y xilofones al unísono remedan al rollo y los peines de la pianola. Durante la tercera parte de la obra se proyectó el film de Léger, pero a diferencia del resto de las composiciones presentadas durante el presente concierto, los golpes de música no coincidieron con la proyección de las imágenes. Si bien los clusters (repetición de notas contiguas) a cargo de los dos pianos y los xilofones estuvieron muy bien compaginados, los numerosos silencios alternando con solos de bombos y tambores durante la última parte de la obra sonaron bastante densos y pesados para el gusto personal de quien escribe. La directora volvió a lucirse merced a un perfecto conocimiento de una obra tan compleja y difícil y al finalizar, el público aplaudió intensamente la labor de los intérpretes.

El final del ciclo ha sido una experiencia sumamente rica e interesante, donde la música y el cine han quedado hermanados mediante la imagen. Siempre es bueno innovar el repertorio y rescatar -en este caso- tanto música como películas que han caído en el olvido, pero que -a modo de prolegómenos- se asemejan a la candente realidad que se vive actualmente en todo el mundo.     

lunes, 10 de octubre de 2022

 Muy buena versión original del Réquiem de Fauré a cargo de la Estable del Colón

 

APTA PARA INTERPRETAR TODO TIPO DE GÉNEROS

Martha CORA ELISEHT

 

            Próxima a cumplir sus primeros 100 años de vida, la Orquesta Estable del Teatro Colón no solamente interpreta ópera y ballet (este último, en algunas ocasiones), sino que también ha dado numerosos conciertos sinfónicos en las salas más importantes del país. Además, cuenta con una Asociación de Profesores que interpreta numerosos conciertos de cámara en otras instituciones (Ejemplo: Fundación Beethoven) y muchos de sus integrantes se desempeñan como prestigiosos intérpretes de este género. Precisamente, dentro de su Ciclo de Abono, el pasado domingo 9 del corriente la orquesta se presentó en el escenario de nuestro mayor coliseo bajo la dirección de Martín Jorge en un concierto donde participó el Coro de Niños de la institución, dirigido por César Bustamante junto a los cantantes Marisú Pavón (soprano), Hernán Iturralde (bajo- barítono) y el organista Felipe Delsart en un programa formado íntegramente por obras de cámara, que se detalla a continuación:

-          Concierto en Mi bemol “Dumbarton Oaks”, 8.v.38- Igor STRAVINSKY

(1882-1971)

-          Dos canciones de Paul Verlaine, Op.9- Igor STRAVINSKY

-          Réquiem en Re menor, Op.48 (reconstrucción de la versión original de 1888)- Gabriel FAURÉ (1845-1924)

Antes de que comenzara el concierto, se pudieron apreciar dos cosas: una notable ausencia de público en las localidades más caras (platea y palcos), que contrastaba con la inmensa cantidad de asistentes en las localidades más económicas (Tertulia, Galería y Paraíso, donde las gradas estaban prácticamente completas) y un orgánico reducido sobre el escenario -típico de la formación de cámara- con el agregado de timbales y arpa. Tras la aparición en escena del concertino Oleg Pishenin, el director uruguayo Martín Jorge se refirió brevemente a las obras comprendidas en el repertorio. La primera de ellas fue compuesta por encargo a Stravinsky en 1937 con motivo del 30° aniversario de matrimonio del magnate estadounidense Robert Woods Bliss y Mildred Barnes. Se trata de un concierto de cámara en tres movimientos (Tempo giusto/ Allegretto/ Con moto) inspirado en los Conciertos Brandemburgueses de Johann S. Bach y posee características típicas de la música barroca, pero con atisbos típicos de este gran compositor ruso y un ensamble formado sólo por 15 instrumentos (cuatro violines, dos violas, dos cellos, dos contrabajos, dos cornos, flauta, clarinete y fagot). Como condición, Stravinsky explicitó claramente que la obra sólo podía ser interpretada en un ambiente íntimo. El estreno se produjo en 1938 en la fastuosa residencia que poseía el matrimonio y que dio su nombre a la obra (Dumbarton Oaks) bajo la dirección de Nadia Boulanger, ya que Stravinsky estaba internado por tuberculosis. Posteriormente, el propio compositor se encargó de estrenarla en público en París un mes después. La versión ofrecida en esta ocasión fue muy buena, con un sonido sumamente equilibrado, respetando la concepción original de la obra.   

      Las Dos canciones sobre temas de Paul Verlaine fueron escritas originalmente para barítono y piano en 1910 y dedicadas al hermano del compositor -Gury Stravinsky, fallecido a temprana edad durante el transcurso de ese mismo año- y posteriormente, orquestadas para formación de cámara en 1951, durante la estancia del compositor en California. Mientras que la primera (“Un gran sueño negro”, perteneciente a la colección Sagesse (sabiduría)) es oscura y alude a la desesperanza -coincidente con la prisión de Verlaine-, la segunda es luminosa (“La luna blanca”) y contrasta completamente con la anterior. En este caso, Stravinsky respeta el timbre y la cadencia de cada una de las palabras de los versos de Verlaine, logrando una bellísima melodía con características propias del impresionismo francés. La interpretación de Hernán Iturralde fue muy buena, haciendo énfasis en la dicción mediante cadencias musicales e inflexiones vocales, acompañado por la Estable de manera sutil.

            Durante la segunda parte del concierto se interpretó la versión original del Réquiem en Re menor, op.48 (“Petit réquiem) de Gabriel Fauré, que fue compuesta cuando el músico se desempeñaba como organista de la Iglesia de La Madéleine en París en 1887 y estrenada en dicho templo en 1888. Posteriormente, la obra sufrió una evolución que duró 13 años y se publicó su última revisión en 1900 con las siete partes que lo componen (Introit et Kyrie/ Offertoire/ Sanctus/ Pie Jesu/ Agnus Dei/ Libera me/ In Paradisum) para una orquesta más amplia. En 1980, el compositor John Rutter realiza una revisión sobre la obra y una edición propia, que remonta la concepción original de Fauré para orquesta de cámara y es la que se representó sobre el escenario del Colón. La formación estuvo compuesta por 2 fagots, 4 cornos, arpa, timbal, orquesta de cuerdas y órgano fuera de escena. Además del coro de niños, se contrató a 5 tenores y 4 bajos que fueron ex integrantes del Coro de Niños del Colón entre 2011 y 2019. En este caso, se dispuso colocar a ambos lados del podio a los cantantes, y al concertino Oleg Pishenin, en el medio -en vez de su puesto tradicional a la izquierda del director- para ejecutar los solos de violín del Sanctus y Libera Me. Se trató de una versión exquisita, íntima, donde el Coro de Niños y los cantantes contratados para esta ocasión estuvieron muy bien preparados bajo la dirección de César Bustamante. Por su parte, Marisú Pavón brindó una angelical versión del Pie Jesu, mientras que Hernán Iturralde puso su voz al servicio de la melodía en el Offertoire y Libera Me. Los solos de violín sonaron maravillosamente bien, al igual que los cornos en el Hossana in excelsis. Lamentablemente, hubo algo que jugó muy en contra: los aplausos entre cada uno de los movimientos del Réquiem. Pese a que hubo algunas voces de protesta justo cuando se producía un silencio, el público siguió en la misma tesitura. No obstante, no opacó el magnífico desempeño de los intérpretes y las magistrales intervenciones del órgano fuera de escena a cargo de Felipe Delsart, quien se retiró sumamente aplaudido.

            Ha sido una de las pocas ocasiones donde la Estable del Colón demostró no sólo su abultado prestigio como agrupación sinfónica, sino también en el repertorio de cámara. Dicho de otra manera y en vísperas del próximo Campeonato Mundial de fútbol: capaz de interpretar todos los géneros y jugar en todas las canchas

viernes, 7 de octubre de 2022

 

Magnífico concierto con obras inéditas de compositores argentinos en el CCK

 

AL RESCATE DEL NACIONALISMO MUSICAL ARGENTINO

Martha CORA ELISEHT

 

            Dentro de todas las particularidades que posee este año, una de las principales ha sido el rescate y la difusión del patrimonio cultural argentino. Merced a un grupo de investigadores del Instituto Nacional de Musicología “Carlos Vega” liderados por los maestros Lucio Bruno Videla y Tomás Ballicora, se han rescatado numerosas obras de compositores pertenecientes al denominado nacionalismo musical argentino, cuyos máximos exponentes han sido Alberto Williams (1862-1952), Julián Aguirre (1868-1924), Constantino Gaito (1878-1945), Luis Gianneo (1897-1968), Floro Ugarte (1884-1975) y Pascual De Rogatis (1880-1980), entre otros, que escribieron magníficas obras que lamentablemente, han quedado en el olvido o se representan en muy escasas ocasiones. Afortunadamente y gracias al trabajo de musicólogos, copistas, arregladores y otros, el pasado viernes 7 del corriente tuvo lugar en la Sala Sinfónica -Auditorio Nacional- del Centro Cultural Kirchner (CCK) un concierto a cargo de la Orquesta Municipal de Gral. San Martín (Provincia de Buenos Aires) dentro del ciclo ARGENTINA SINFÓNICA bajo la dirección de Javier Mas, con la participación de Benjamín Báez (violoncello) en calidad de solista invitado, en un programa comprendido por las siguientes obras:

-          “De mi Patria”- Luis SANMARTINO  

-          Rapsodia Argentina para violoncello y orquesta- Pascual DE ROGATIS (1880-1980) (estreno)

-          Sinfonía en La- Floro UGARTE (1864-1975)

-          Obertura Criolla, Op.20- Ernesto DRANGOSCH (1882-1925)

Ante la consabida ausencia de programas de mano, Javier Mas se encargó de anunciar las obras comprendidas en el programa y una breve referencia sobre las mismas previamente a su ejecución.  La suite De mi Patria de Sanmartino fue compuesta entre los años 1940 y 1950 y consta de tres números basados en ritmos folklóricos argentinos: Triste/ Milonga rioplatense/ Gato. Mientras que el Triste posee una bella línea melódica con las características de ese ritmo tan particular, la Milonga rioplatense es en tono mayor y de carácter dinámico, alegre y chispeante. En cuanto al Gato, la cadencia y la línea melódica recuerdan más a un huapango mexicano o a un corrido que al tradicional ritmo de dicha danza folklórica en 4/4, pero no por ello deja de ser una obra interesante -y en el caso particular de quien escribe, su primera audición- que ha sido rescatada de su prolongado ostracismo.

La Rapsodia argentina para violoncello y orquesta fue compuesta por Pascual De Rogatis en 1968 y según un articulo de Carmen García Muñoz -publicado en la revista del Instituto Nacional de Musicología “Carlos Vega” en 1986-, existe una dicotomía sobre su origen. Según el mismo De Rogatis, la obra se encontraba terminada para ese año, mientras que otros biógrafos del músico señalaron que la composición original fue para violín y orquesta y que se trataba de una transcripción para violoncello y orquesta. Nunca se representó, lo que le agrega valor a la presente versión. La obra comienza con un pizzicato en cellos y contrabajos más un stacatto en cuerdas previamente a la entrada del instrumento solista, donde Benjamín Báez demostró por qué es uno de los mejores cellistas del país. Su fraseo y sus cadencias fueron magistrales tanto en el Andante inicial como en el impetuoso Allegro in tempo di malambo hasta desembocar en un tercer tema, que conjuga ritmos típicos del norte argentino (baguala, taquirari) para cerrar con un monumental fraseo en el malambo final. Una bella obra en una excelente versión, que sonó muy justa y equilibrada.

La Sinfonía en La de Floro Ugarte fue compuesta en 1948 y estrenada en 1952. Se tocó por última vez en 1980 y tuvieron que pasar 42 años después de su última representación para que esta joya sinfónica volviera a los escenarios porteños. Consta de un solo movimiento, pero con dos secciones bien definidas: la primera en La mayor, luminosa, romántica y bucólica y la segunda, en La menor, que comienza luego de una primera fanfarria a cargo de los metales. Es una obra representativa de un compositor en su plenitud y madurez, caracterizada por un fluir continuo sobre el tema principal.  Su orquestación lleva un orgánico completo (cuerdas, maderas por 3, corno inglés, piccolo, clarinete bajo, contrafagot, 4 cornos, 3 trompetas, tres trombones, tuba y percusión). A diferencia de otras composiciones de Ugarte, suena más europea que autóctona, ya que posee reminiscencias impresionistas (que recuerdan a Debussy y en parte, a La péri de Paul Dukas y también remeda a ciertos pasajes de Los Planetas de Holst) y que por momentos, la cadencia final recuerda a Muerte y Transfiguración de Richard Strauss. La sinfonía culmina con un poderoso tutti orquestal que posteriormente, toma el tema bucólico del principio. La versión ofrecida por Javier Mas sonó muy compacta, equilibrada y por sobre todas las cosas, brillante.

Por último, la Obertura Criolla op.20 de Drangosch es, quizás, la más conocida de las piezas comprendidas en este repertorio. Data de 1910 y fue elaborada sobre ritmos rioplatenses tratados solos, superpuestos o fragmentados; entre ellos, la milonga “No me tires con la tapa de la olla”, que se hizo muy popular a fines del siglo XIX. Se estrenó en el Teatro Colón en 1920 bajo la dirección de Félix Weingartner. La orquestación es profusa y ricamente elaborada, con muy buen trémolo en violoncellos y contrabajos en contrapunto con la trompeta con sordina. Por su parte, las flautas y el clarinete ejecutan numerosos trinos -que posiblemente, hayan servido de inspiración a Mariano Mores para componer EL FIRULETE-, que fueron perfectamente interpretados.  Naturalmente, el público aplaudió calurosamente al finalizar el concierto.

Fue uno de los conciertos más lindos del año; no sólo por la calidad de los intérpretes, sino también por el rescate del repertorio nacional, injustamente olvidado y compuesto por obras bellísimas, absolutamente desconocidas para la mayoría de los asistentes. Ésa es una de las grandes virtudes de ARGENTINA SINFÓNICA: poner en vigencia el patrimonio cultural y el acerbo musical argentino.

 

Muy buen recital a cargo del Ensamble EUDOXIA en la Fundación Beethoven

 

EL REPERTORIO DE CÁMARA ALEMÁN LES QUEDA

PERFECTO

Martha CORA ELISEHT

 

            Tal como lo dijera en alguna oportunidad la querida “Pupi” Sebastiani, la Fundación Beethoven es la casa de los artistas en Buenos Aires y, por lo tanto, no sólo está abierta para los locales, sino también para los de todo el país. Dada su cercanía con Buenos Aires, no es extraño que muchas veces vengan solistas y grupos de La Plata. En este caso, el pasado jueves 6 del corriente le tocó el turno al Ensamble EUDOXIA, formado por los cantantes Santiago Martínez y Pablo Urban (tenores), Lucía Alonso Moser y Marisú Pavón (sopranos), Roxana Deviggiano (mezzosoprano) y Sebastián Sorroarain (barítono), bajo la dirección de los pianistas -y maestros internos- Eduviges Piccone y Juan Pablo Scalfidi.

            La mencionada agrupación de cámara se formó durante 2021 bajo la iniciativa de Eduviges Piccone -quien, a su vez, se desempeña como directora artística- y cuyo principal objetivo es la interpretación, investigación y difusión del cuarteto vocal, tanto con piano solista como a cuatro manos. Los cantantes no sólo residen en La Plata, sino  que forman parte de los cuerpos estables del Teatro Argentino de dicha localidad. Su repertorio incluye música de cámara de compositores variados, pero haciendo énfasis en el alemán, con el cual se presentaron en el Espacio Cultural BARGOGLIO a fines del año pasado y en el teatro de Cámara de City Bell. Asimismo, se encuentran preparando obras por encargo de compositores argentinos de la talla de Alberto Balzanelli y Mario Perusso.

            En esta oportunidad, el cuarteto de cantantes estuvo formado por Santiago Martínez, Marisú Pavón, Sebastián Sorroarain y Roxana Deviggiano, quienes interpretaron el siguiente repertorio:

-          Adelaide, Op.46- Ludwig van BEETHOVEN (1770-1827)

-          Tres canciones del Ciclo Zigeunerlieder, Op.103- Johannes BRAHMS

(1833-1897)

-          “He, Zigeuner”

-          “Hochgetürme Rimaflut”

-          “Wisst ihr, wann mein Kindschen an allerschöntest ist?”

-          Tres canciones- Richard STRAUSS (1864-1949)

-          “Morgen”

-          “Allerseelen”

-          Zueinung”

-          Duo In der Nacht, del Ciclo Spaniches Liederspil, Op.74- Robert SCHUMANN

(1810-1856)

-          Tres canciones del ciclo Italieniches Lieberbuch- Hugo WOLF (1860-1903)

-          “Auch kleine Dinge”

-          Und willst du deinen Liebsten?”

-          “Ein Ständchen Euch zu bringen”

-          Liebeslieder Walzer, Op.52- Johannes BRAHMS (1833-1897)

La función estuvo dividida en dos partes: mientras en la primera parte cada uno de los cantantes actuó como solista o en dúo, en la segunda, el cuarteto encaró los Valses de Amor (Liebeslieder Walzer) de Brahms acompañados en piano a cuatro manos. Santiago Martínez fue el encargado de abrir el recital de la mano de Juan Carlos Scalfidi para brindar una sutil y exquisita versión de Adelaide, uno de los pocos lieder de Beethoven con poema de Friedrich von Matthison, compuesto entre 1794 y 1795. Le siguió Roxana Deviggiano acompañada por Eduviges Piccone con tres de los once Zigeunerlieder (Cantos gitanos para voz y piano, op.103), cuya voz arrancó un tanto insegura en la primera de las tres (“He, Zigeuner” /¡Hola, gitano!) y que se fue afianzando en la segunda (“Hochgetürme Rimaflut”/Imponente inundación de Rima) y brindar una última en toda su plenitud (Wisst ihr, wann mein Kindschen an allerschöntest ist?”/ ¿Sabe Ud. cuándo mi niño está en su mejor momento?). A medida que el recital avanzaba, las interpretaciones de los lieder de Richard Strauss a cargo de Marisú Pavón iban creciendo en intensidad: una exquisita interpretación de la consabida Morgen (Mañana), siguiendo con una sutil Allerseelen (Todas las almas) y la ovación fue total al término de Zueinung (Compromiso). Y junto con Santiago Martínez protagonizaron una espléndida versión de In der Nacht (En la noche) de Schumann. Para culminar esta primera parte, Sebastián Sorroarain brindó una superlativa versión de los tres lieder del ciclo Italianischen Liederbuch de Hugo Wolf (Incluso las pequeñas cosas/ ¿Y quieres a tu amada? / Para brindarle una serenata). Una obra poco representada en los recitales y conciertos de cámara, donde el barítono se lució en toda su interpretación.

Los Liebeslieder Walzer (“Valses de Amor”), op.52 fueron compuestos en 1869 para piano a cuatro manos y cuarteto de voces. El ensamble los representó oportunamente el año pasado en el Espacio Cultural BARGOGLIO de Flores, pero la versión que se ofreció en el presente concierto fue muy superior. Quizás, el escenario de la Fundación Beethoven permitió explayarse a los cantantes por tener mucho mejor acústica que dentro de un ámbito reducido. El grupo mostró un crecimiento sumamente importante respecto de la última versión escuchada por quien escribe y le valió numerosos aplausos por parte del escaso público que se había dado cita esa noche. No obstante, el grupo anticipó parte de su próximo repertorio: una parte de los Neuer Walzer (“Nuevos valses de Amor”), op.65, de estructura mucho más compleja y que permite tanto el lucimiento del cuarteto como de cada uno de los solistas.

Pese a la enorme difusión que tuvo este recital por las redes sociales y los medios, hubo varios motivos por los cuales la anuencia de público fue- desgraciadamente- muy escasa. Tanto la enorme oferta de espectáculos en el ámbito del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) como el hecho que la función tuvo lugar en vísperas de un fin de semana extralargo -donde la mayoría del público aprovecha para tomarse unos días de descanso- son factores que jugaron en contra. No obstante, los cantantes y los músicos estuvieron sumamente agradecidos. El repertorio de cámara alemán le queda perfectamente bien a este talentoso grupo y le sienta de maravilla.

jueves, 6 de octubre de 2022

 

 

 

FORMIDABLE PROGRAMA

 

Orquesta Sinfónica Nacional, Temporada 2022. Concierto con la Dirección de Santiago Santero. Solista: Hugo Schuler (Piano). Programa: Obras de Ginastera, Santero, Tolosa, Stravinsky. Centro Cultural Kirchner, Auditorio Nacional, 05 de Octubre de 2022.

 

NUESTRA OPINION: EXCELENTE.

 

  No decae en sorpresas. Así podríamos caracterizar a esta temporada de la Orquesta Sinfónica Nacional, la que a partir de haber solucionado los conflictos derivados de las negociaciones por nuevas convenciones colectivas de trabajo pareciera haber tomado un fuerte envión para afrontar programaciones exigentes que venimos detallando en cada crónica de los conciertos que los integrantes de este equipo presencian. En esta oportunidad la Dirección recayó en Santiago Santero para abordar un estreno mundial de su autoría, otra obra en primera audición en Buenos Aires y en ambas puntas el rescate de una página compuesta por el más importante creador argentino y la audición de una obra del más grande creador del siglo XX, la que no se escuchaba en vivo desde hacía muchísimo tiempo.

 

  “Glosas sobre un tema de Pablo (Pau) Casals” es una página que Alberto Ginastera compuso por encargo en 1976. Tiene dos versiones, la primera (que es la que aquí se escuchó) lleva el Op.46 y es para la formación de Orquesta de Cuerdas y quinteto “ in lontano” y la segunda (estrenada por la Orquesta Nacional de Música Argentina “Juan de Dios Filiberto” dirigida por Luís Gorelik en 2016 [año del centenario de su natalicio]) es la Op. 47 orquestada para conjunto sinfónico. Aparentemente la versión original llevaba décadas sin interpretarse ya no solo en Buenos Aires, sino en Argentina toda.

 

  El arranque muestra al violonchelo solista iniciando la obra con un tema de neto corte “ibérico” y desde allí se proyecta al Quinteto “In Lontano” (conformado por los primeros atriles José Daniel Robuschi y Roberto Calomarde [Violines], Félix Peroni [Viola], Diego Sánchez [violonchelo] y Hernán Maysa [Contrabajo]), los que a lo largo de los cinco momentos que la obra contiene asumirán mayoritariamente las partes tonales, mientras que la Orquesta interpretara las variantes derivadas de esos temas principales. Hay momentos de suma enjundia, episodios más calmos, desarrollo instrumental de la idea musical. Todo ello conlleva un trabajo de absoluta precisión, al que el innegable oficio y la consustanciación que Santiago Santero tiene para con este repertorio le ha hecho honor al mismo, brindando una versión encomiable y digna del mayor aplauso. La labor del quinteto fue admirable en todo sentido y el resto de las cuerdas con Gustavo Mulé a la cabeza como Concertino en esta obra ha sido magnífico.

 

  El Concierto continuó con el estreno mundial de “Impetu” para Piano y Orquesta del propio Director en el que el Pianista Hugo Schuler fue el solista. Obra de largo aliento, a través de los diferentes episodios que la componen, tiene trabajo de sonoridades, acordes, notas, con un discurso muy homogéneo que alcanza momentos de alta intensidad en contraposición con otros más introspectivos. La labor de todos fue descollante, desde Hugo Schuler, con pleno dominio de este lenguaje musical  que tuvo desde el piano intervenciones decisivas de absoluta justeza y de todos los miembros de la orquesta que respondieron a pleno ante cada indicación de Santero, estableciéndose así una fuerte corriente y un ida y vuelta permanente  entre solista y orquesta. Ante los aplausos Schuler y  Santero interpretaron una breve pieza a cuatro manos que no se anunció, pero pareció ser de Eric Satie.

 

  Tras un muy breve intervalo, tuvo lugar la primera audición en Buenos Aires de “Dimmi Chi Fosti” (Dime Quién Fuiste) de Juan Carlos Tolosa, quien además como muchas veces hemos mencionado en este blog, es uno de los “nervio motor” del Laboratorio de Música de la Universidad Nacional de Córdoba de donde tanto El como muchos de sus integrantes nos sorprendieran muy gratamente en la intervención que realizaron para el ciclo de Música Contemporánea del Teatro Nacional Cervantes. La obra está estructurada en tres partes y toma el título de un pasaje en forma de pregunta de la “Divina Comedia” de Dante Alighieri. A través de su música, Tolosa se retrotrae hacia la imagen de sus Padres (Su origen) quienes son los dedicatarios de esta obra. Hay reminiscencias, acordes que hacen recordar a esa época de juventud de sus progenitores, para luego en los dos restantes episodios abordar reminiscencias, en este caso, de sus influencias musicales e ir llegando finalmente al músico que es hoy. Un trabajo muy inteligentemente elaborado, en donde la percusión tiene una muy importante participación y está finamente empleada y en donde la orquesta tiene pasajes decisivos por momentos en “tutti” muy explosivos. Intensa y sin concesiones, en verdad, muy impactante. Tuvo su estreno mundial en Córdoba, por la Orquesta Sinfónica Local (bienvenido sea que allí haya tenido su estreno) y una posterior audición en La Plata por la Orquesta Estable del Teatro Argentino.

 

  El cierre del concierto fue de la mano de la “Sinfonía en Tres Movimientos” de Igor Stravinsky (otra obra por largo tiempo inexplicablemente ausente). Aquí hubo una extraordinaria labor de concertación de Santero, con una formidable respuesta de la Sinfónica Nacional. Versión intensa, incisiva. Momentos de lucimiento como en el movimiento central con magnífica intervención de la sección de vientos y  un final de un remate estupendo. Fue el corolario de una noche impactante, ya sea por la revelación de dos obras de Maestros que conforman las corrientes actuales de creación de la música argentina y  por poder volver a escuchar trabajos de gigantes como Stravisnky y Ginastera. Y también elogiar nuevamente a la programación de la Sinfónica Nacional, que no ha descuidado flanco alguno para que todas las ramas de la creación musical argentina se hagan presentes en cada concierto. Un último detalle: sala llena, silencio absoluto en todo el concierto, escuchando  con avidez y como se debe las obras. No se puede pedir más.

 

Donato Decina

miércoles, 5 de octubre de 2022

 

Excelente concierto a cargo del Cuarteto Gianneo en el Palacio Paz

 

UNA PERFORMANCE DE ALTA CALIDAD

Martha CORA ELISEHT

 

            Además de ser la sede permanente del Círculo Militar, el Palacio Paz es uno de los más bellos exponentes de la arquitectura francesa en Buenos Aires. Hoy en día, en sus elegantes salones se organizan recepciones y todo tipo de eventos culturales. Precisamente el pasado martes 4 del corriente, el salón de cultura que alguna vez formó parte de los aposentos de Ezequiel Paz  -hijo de José C. Paz y fundador de la dinastía- brindó el marco para un concierto de cámara a cargo del Cuarteto Gianneo dentro del ciclo dirigido por María José Maito (GALA LÍRICA), en un programa integrado por las siguientes obras:

-          Tres piezas criollas- Luis GIANNEO (1897-1968)

-          Cuarteto para cuerdas n°4 en Do mayor, K.157- Wolfgang A. MOZART (1735-1791)

-          Cuarteto para cuerdas n°1 en Re mayor- Piotr. I. TCHAIKOVSKY (1840-1893)

 

El director de cultura del Círculo Militar -Coronel Castiglione- fue el encargado de presentar a esta prestigiosa agrupación de cámara, formada por los violinistas Luis Roggiero y Sebastián Masci, el violista Julio Domínguez y el violoncelista Diego Fainguersch. Sebastián Masci fue el encargado de anunciar y comentar las obras y aprovechó la oportunidad para brindar un excelente anuncio a la concurrencia: desde el día de hoy, los cuartetos de cuerdas de Luis Giannneo se encuentran disponibles en todas las plataformas digitales de música, con interpretación propia.

La mencionada obra de Gianneo que abrió el concierto data de 1923 y forma parte de la primera etapa de este gran compositor nacional, representante del nacionalismo musical argentino, que toma melodías y ritmos típicos del norte del país, representados en las tres piezas que constituyen la obra (Lamento quechua/ Triste/ Criolla). La primera de ellas abre con un pizzicato en cello, que deja paso a la cadencia de la viola hasta que la melodía es tomada por los violines. Tal como su nombre lo indica, el Triste es una melodía de carácter melancólico que posee reminiscencias europeas (Elegía de Fauré y la Sinfonía n°2 de Rachmaninov) pero que se conjuga luego con una melodía más nacionalista para desembocar en la consabida Criolla, que, a su vez, conjuga dos ritmos: uno, en tiempo de milonga campera y el otro, más lírico. La versión ofrecida por la agrupación fue sumamente compacta, equilibrada, con una soberbia interpretación. La labor de todos y cada uno de los instrumentistas fue excelente, destacándose las perfectas cadencias de Diego Fainguersch y Julio Domínguez. Estupendo el fraseo de la dupla Roggiero/ Masci a cargo de los violines.

Durante la estadía de Wolfgang A. Mozart en Milán entre los años 1772 y 1773 para el estreno de su ópera Lucio Silla, el genio de Salzburgo compuso una serie de cuartetos para cuerdas (del 2° al 7°), que pasaron a denominarse Milaneses. El Gianneo ofreció una espléndida versión del Cuarteto n°4 en Do mayor en sus tres movimientos (Allegro/ Andante/ Presto), caracterizada por su gran precisión y perfecto manejo de los tempi; sobre todo, en el último movimiento, lo que hizo que el numeroso púbico presente estallara en aplausos.

Dentro de su abundante producción de música de cámara, Tcahikovsky compuso tres cuartetos para cuerdas, de los cuales, el n°1 en Re mayor es el más famoso por su celebérrimo Andante cantábile -que posteriormente, fue orquestado aparte en versión para violoncello y orquesta de cuerdas y que despertara las lágrimas del escritor León Tolstoi durante su estreno en 1871-. Precisamente, Tchaikovsky se inspiró en una canción típica ucraniana para componer esta bellísima melodía, donde un campesino sueña con su enamorada y le declara su amor. Consta de 4 movimientos: Moderato e semplice (en Re mayor), Andante cantábile (Si mayor), Scherzo- allegro non tanto e con fuoco (re menor) y Allegro giusto- Allegro vivace (Re mayor). La versión ofrecida sonó muy compacta y a la vez, intensamente romántica desde los primeros compases del 1° movimiento, donde se destacaron las cadencias de los violines y el contrapunto en celo y viola, con una magnífica labor del ensamble en el crescendo. En lugar de la clásica versión del Andante cantábile para cello y orquesta de cuerdas, el primer violín es el solista y lleva la consabida melodía, con un excelente desempeño de Luis Roggiero y un soberbio contrapunto por parte de sus compañeros. El potente Scherzo- Allegro non tanto e con fuoco que abre el 3° movimiento sonó sumamente preciso y vibrante, con un magnífico fraseo por parte de todos y cada uno de los instrumentistas para culminar con una excelente performance del Allegro giusto- Allegro vivace que cierra el cuarteto, caracterizado por un tema en tiempo de drushba -danza típica ucraniana- con variaciones. El público estalló en aplausos, vítores y permaneció de pie en sus lugares al finalizar el concierto, lo que motivó a realizar un bis: el scherzo del Cuarteto para cuerdas de César Franck (1822-1890), con motivo de cumplirse el bicentenario de su nacimiento. El único Cuarteto para cuerdas de este gran músico belga se estrenó en 1890 y posee un estilo de composición muy complejo, con cierto atisbo de atonalidad por parte del primer violín, pero que permite el lucimiento de todos los solistas en fraseo y pizzicato. Otra gran interpretación de alto nivel, seguida de numerosos aplausos.

       En 20 años de trayectoria, el Cuarteto Gianneo no sólo ganó en varias oportunidades el Premio de la Asociación de Críticos Musicales de la Argentina, sino que también ha sido nominado al Premio Gardel en la categoría de música clásica. Además, el hecho de haber llevado al disco la obra integral de cuartetos de cámara de Luis Gianneo constituye el mayor de sus logros, como la perla que remata la corona.  Una excelente manera de cumplir 20 años con la música en forma ininterrumpida, con una performance de alta calidad.

 

 

 

 

 

 

domingo, 2 de octubre de 2022

 

UN FIN DE TEMPORADA CON MAYUSCULAS

 

Ciclo de Conciertos de la Fundación Rómulo Raggio (Vicente López/Buenos Aires), Concierto de cierre de la temporada 2022. Actuación del Clarinetista Mariano Rey junto al “Cuarteto de Amigos” (Haydee Seibert [Primer Violín], Gustavo Mulé [Segundo Violín], Carla Regio [viola], Benjamín Báez [Violonchelo]). Programa: Obras de Wolfang Amadeus Mozart. 01 de Octubre de 2022.

 

NUESTRA OPINION: EXCELENTE.

 

  Comienzan los cierres de ciclos musicales correspondientes a este 2022, el primero post-pandemia y a plena actividad. En este caso, le correspondió al Museo de la Fundación Rómulo Raggio presentar el final de su ciclo de este año, del que en la mayoría de las veces Uds. han seguido los comentarios que nos ha aportado Marta Lugo de Palacio,  con quién en esta ocasión he tenido el privilegio de presenciar esta velada tanto como que me acompañase durante la primera hora de Ntro .programa de Streaming en que salimos al aire como previa del extraordinario momento musical que nos tocó en suerte presenciar. Vaya  a Ella como a Ntros. anfitriones, Alejandra Kruseman y Mario Raggio, Ntro. reconocimiento por permitirnos salir al aire desde allí y haber tenido la posibilidad de efectuar los reportajes que se originaron durante la transmisión. Por supuesto que en la medida de Ntras. posibilidades, el año próximo cubriremos los conciertos de la temporada 2023.

 

  Dentro de la muy inteligente programación que Haydee Seibert efectuó para el ciclo de este año, el cierre le cupo a la agrupación que Ella lidera, el “Cuarteto de Amigos”, junto a un invitado de lujo como lo es el mejor clarinetista argentino de la actualidad, el Mtro. Mariano Rey (quién acaba de retornar al país luego de exitosas presentaciones en España, Francia y Bélgica). Programa “todo Mozart”.

 

  En la primera parte tuvimos la gran oportunidad de escuchar el Dúo Kv. 423 en Sol mayor para Violín y Viola en tres movimientos, afrontado por la propia Seibert junto a su compañera de Cuarteto Carla Regio. Fue una versión de fuste con una Seibert sumamente inspirada, exponiendo hasta los mínimos detalles, acompañada por Carla Regio quién mostró solidez interpretativa, atención en todo momento, la mirada “cómplice” a su compañera para el ataque de cada pasaje y una maravillosa frescura en la interpretación. Al impetuoso “allegro” inicial lo continuó una expresiva exposición del sentido “Adagio” central y un brillante final con el “Rondó-Allegro” que cierra esta estupenda composición El público todo valoró este trabajo de las 2 muy buenas interpretes saludando la interpretación con una sostenida ovación a la que con justicia se hicieron acreedoras.

 

  Tras el intervalo, en el que se ofreció un brindis al público a modo de agradecimiento por el constante apoyo al ciclo y por el consumado retorno “post-pandemia”, el “Cuarteto de Amigos” recibió como un integrante más a Mariano Rey   para ofrecer juntos una extraordinaria versión del Quinteto en La mayor Kv. 581 para Clarinete y Cuerdas. Aquí ya son 4 los movimientos y en muchas oportunidades le compete al clarinete el inicio de la exposición musical. El oficio e innegable jerarquía de los interpretes más experimentados, sumado al talentoso aporte de Regio y Benjamín Báez (los 2 instrumentistas mas jóvenes), dio por resultado una versión de fuste, sólida, equilibrada, con pasajes de suprema categoría interpretativa desde las sutilezas de Mariano Rey, la continuidad de las extraordinarias intervenciones de Haydee Seibert, el sostén brindado por Gustavo Mulé desde el segundo violín y lo dicho, la juventud y las ganas de aportar de Regio y Báez . En los movimientos centrales (“larghetto” y “minuetto”) desde Rey a todo el resto hubo una admirable entrega de todos los recursos interpretativos.  Fue justicia que haya sido largamente ovacionado este trabajo.

 

  Este brillante “broche de oro” es una invitación al regreso el año próximo para este ciclo que siempre brinda gratísimas sorpresas.

 

Donato Decina