Yaritza Veliz y Silvia Tro Santa Fe protagonístas de este Bellini infrecuente, retratadas estupendamente por Juanjo Bruzza para Prensa del Teatro Colón.
I Capuleti e i Montecchi – T.C. 25/06/2026
I Capuleti e i Montecchi, de Vincenzo Bellini, es la sexta opera de
este compositor que se conociera en Buenos Aires. Su estreno
local tuvo lugar en el Teatro Principal de la Victoria el 23 de
octubre de 1852. Desde esa fecha figuró en nueve temporadas
distintas hasta 1879 y no volvió a cantarse en nuestro medio.
Se representó en el Teatro de la Victoria en 1852 y 1854. En el
antiguo Colon en 1857, 1861, 1862 y 1874. Ese mismo año y en
1875 en el Teatro de la Opera y nuevamente en el antiguo Colon
en 1879.
Pasaron 92 años hasta su exhumación en el actual Teatro Colon
en 1971 con un elenco encabezado por la gran soprano Renata
Scotto y el querido tenor Renzo Casellato, con dirección del
Maestro Enrique Sivieri y la regie de Margarita Walmann.
Fuera de Buenos Aires pero muy cerca nuestro, se la escuchó en
el año 2001 en el Teatro Roma de Avellaneda.
I Capuleti e i Montecchi no es evidentemente, uno de los
mejores trabajos de Bellini. Seguramente, la premura en que
debió componerla, (un mes solamente), el haber tenido que
recurrir a utilizar fragmentos adaptados de su opera fracasada
Zaira, y la imposición del empresario Lanari de que el papel de
Romeo debía ser escrito para Giuditta Grisi contribuyó a que la
tarea fuera dura y llena de sobresaltos.
Lo que es seguro, es que esta opera se sostiene en la medida en
que sus intérpretes sean de un nivel superior, con todas las
habilidades canoras que propone el bel canto. El virtuosismo
vocal, en esta producción, estuvo ausente al parecer de manera
deliberada, en parte por las características vocales de algunos
cantantes y en parte por la mano de algún “coautor”, que adaptó
algunos pasajes.
Es así que la función ofrecida de esta opera por el primer elenco
que presentó el Teatro Colon, fue buena pero no brillante.
La soprano Yaritza Véliz como Giulietta y la mezzo Silvia Tró
Santafé, como Romeo, fueron efectivas en sus respectivos roles.
El tenor Ioan Hotea, cumplió discretamente con su rol de
Tebaldo con algún problema en la emisión y su registro limitado.
Los roles de Capellio y Lorenzo, no tienen momentos de
lucimiento propio en I Capuleti e i Montecchi. Participan en
escenas de conjunto y sus intervenciones se limitan a los
recitativos que van hilvanando la trama del argumento. Nicola
Ulivieri fue Capellio y Fabrizio Baggi, Lorenzo. Aún así, ambos
cantantes cumplieron discretamente con sus respectivas partes.
El Coro Estable como de costumbre, realizó un estupendo
trabajo, y el Maestro Avelino Pidó al frente de la Orquesta
Estable concertó la obra con la calidad que ya le conocemos.
La producción escénica a cargo de Pablo Maritano, fluctúa entre
lo tradicional y algunos conceptos actuales. La pared de fondo
rasgada, que simboliza una “grieta”, parece indicar un concepto
actual de las diferencias entre facciones; pero las diferencias
ideológicas entre Güelfos y Gibelinos fue mucho más profunda
que una “Grieta”; fue una guerra que duró siglos.
El vestuario ideado por Emilia Tambutti, caricaturizó el personaje
de y Romeo. Ridiculamente vestido durante toda la obra, ni
siquiera hizo notar la diferencia entre el verdadero personaje y
su simulación como mensajero.
En síntesis, el espectáculo fue bueno, pero hay obras, como este
I Capuleti e i Montecchi, que solo la salvan los divos.
Roberto Falcone
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