sábado, 27 de junio de 2026

 



Yaritza Veliz y Silvia Tro Santa Fe protagonístas de este Bellini infrecuente, retratadas estupendamente por Juanjo Bruzza para Prensa del Teatro Colón.






I Capuleti e i Montecchi – T.C. 25/06/2026


I Capuleti e i Montecchi, de Vincenzo Bellini, es la sexta opera de

este compositor que se conociera en Buenos Aires. Su estreno

local tuvo lugar en el Teatro Principal de la Victoria el 23 de

octubre de 1852. Desde esa fecha figuró en nueve temporadas

distintas hasta 1879 y no volvió a cantarse en nuestro medio.

Se representó en el Teatro de la Victoria en 1852 y 1854. En el

antiguo Colon en 1857, 1861, 1862 y 1874. Ese mismo año y en

1875 en el Teatro de la Opera y nuevamente en el antiguo Colon

en 1879.

Pasaron 92 años hasta su exhumación en el actual Teatro Colon

en 1971 con un elenco encabezado por la gran soprano Renata

Scotto y el querido tenor Renzo Casellato, con dirección del

Maestro Enrique Sivieri y la regie de Margarita Walmann.

Fuera de Buenos Aires pero muy cerca nuestro, se la escuchó en

el año 2001 en el Teatro Roma de Avellaneda.

I Capuleti e i Montecchi no es evidentemente, uno de los

mejores trabajos de Bellini. Seguramente, la premura en que

debió componerla, (un mes solamente), el haber tenido que

recurrir a utilizar fragmentos adaptados de su opera fracasada

Zaira, y la imposición del empresario Lanari de que el papel de

Romeo debía ser escrito para Giuditta Grisi contribuyó a que la

tarea fuera dura y llena de sobresaltos.

Lo que es seguro, es que esta opera se sostiene en la medida en

que sus intérpretes sean de un nivel superior, con todas las

habilidades canoras que propone el bel canto. El virtuosismo

vocal, en esta producción, estuvo ausente al parecer de manera

deliberada, en parte por las características vocales de algunos


cantantes y en parte por la mano de algún “coautor”, que adaptó

algunos pasajes.

Es así que la función ofrecida de esta opera por el primer elenco

que presentó el Teatro Colon, fue buena pero no brillante.

La soprano Yaritza Véliz como Giulietta y la mezzo Silvia Tró

Santafé, como Romeo, fueron efectivas en sus respectivos roles.

El tenor Ioan Hotea, cumplió discretamente con su rol de

Tebaldo con algún problema en la emisión y su registro limitado.

Los roles de Capellio y Lorenzo, no tienen momentos de

lucimiento propio en I Capuleti e i Montecchi. Participan en

escenas de conjunto y sus intervenciones se limitan a los

recitativos que van hilvanando la trama del argumento. Nicola

Ulivieri fue Capellio y Fabrizio Baggi, Lorenzo. Aún así, ambos

cantantes cumplieron discretamente con sus respectivas partes.

El Coro Estable como de costumbre, realizó un estupendo

trabajo, y el Maestro Avelino Pidó al frente de la Orquesta

Estable concertó la obra con la calidad que ya le conocemos.

La producción escénica a cargo de Pablo Maritano, fluctúa entre

lo tradicional y algunos conceptos actuales. La pared de fondo

rasgada, que simboliza una “grieta”, parece indicar un concepto

actual de las diferencias entre facciones; pero las diferencias

ideológicas entre Güelfos y Gibelinos fue mucho más profunda

que una “Grieta”; fue una guerra que duró siglos.

El vestuario ideado por Emilia Tambutti, caricaturizó el personaje

de y Romeo. Ridiculamente vestido durante toda la obra, ni

siquiera hizo notar la diferencia entre el verdadero personaje y

su simulación como mensajero.

En síntesis, el espectáculo fue bueno, pero hay obras, como este

I Capuleti e i Montecchi, que solo la salvan los divos.




                                                   Roberto Falcone

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