UNA VERSION ENCOMIABLE
Centro Cultural Domingo Faustino Sarmiento, temporada 2026. Concierto a cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional, Director: Emmanuel Siffert. Programa: Gustav Mahler, Sinfonía N° 6 en La menor, “Estoica”. Palacio Libertad, Auditorio Nacional, 26/06/26.
NUESTRA OPINION: MUY BUENO
Sumergirse en la escucha de una obra de las características de la Sexta Sinfonía de Mahler no es cosa de todos los días. Una página densa, cargada de tensión, con una orquestación frondosa. Ya desde el primer compás el oyente sabe que su desenlace es fatal. Pareciera que Mahler vuelca sobre el pentagrama de manera anticipada cuál será su destino y cómo ha influído la inclusión de un instrumento de percusión construído especialmente para esta obra y es el Martillo, sobre el que tanto se ha hablado en el mundo de la música relacionándolo con el destino del propio compositor. Casualidad o no, lo cierto es que tras el estreno de la obra en 1906 en el Festival de Essen, la que dejó asombrada al auditorio y que fuera considerada por la crítica uno de los dos mejores trabajos presentados junto a una obra de Ferruccio Busoni, Mahler sufre la muerte de su hija Anna por escarlatina, al año siguiente se vió obligado a dimitir como Director Musical de la Opera de Viena y luego es diagnosticado de endocarditis bacteriana, enfermedad que en 1911 lo llevará a la muerte. No se trató de suprimir el famoso tercer martillazo del cuarto movimiento. El destino ya estaba escrito.
Si bien en los últimos años se menciona a esta sinfonía como “Trágica”, me baso en la opinión de Deryck Cooke, biógrafo de Mahler y uno de los responsables del rescate integral de la Sinfonía N° 10, en definirla como “Estoica” y me parece lo más adecuado ya que a lo largo de la escucha se sabe hacia dónde conduce y que el protagonista (Mahler) no rehuye a su destino y lo aguarda de pié “estoicamente”.
Cuatro son los movimientos en los que se asiste en el primero a la exposición de una marcha de corte trágico como primer tema, la descripción o semblanza de su esposa en el segundo tema y retorno a ámbos en diferentes momentos, el segundo retorno al tema de Alma se enmarca dentro de un tema pastoril con cencerros y campanas fuera de escena de corte muy bucólico. Este tema emergerá en modo triunfal al final del movimiento con un rotundo cierre.
También en los últimos tiempos se menciona el hecho de que la última decisión del compositor fué la de alterar el órden de interpretación de los movimientos centrales, colocando el “andante” que obra como un autorretrato del propio Mahler en segundo término y el “scherzo” que describe a sus hijas en el tercero. Tras la muerte del autor, su esposa Alma Schindler opinó que se debía volver a invertir ese orden. Como fuere, la opinión de la Sra. de Mahler es absolutamente acertada ya que a mi entender, hacerlo en ese órden original acrecienta la progresión dramática. Así lo entendió también en esta oportunidad el Maestro Siffert y el público asistió a una versión de verdadero fuste.
Entrando de lleno entonces en el concierto, se apreció una versión sumamente ajustada, de discurso sostenido en los movimientos “de punta”, fundamentalmente el de cierre en donde se alcanzó el “climax” ideal para el durísimo final. El “scherzo” marcó el comienzo de un sostenido crecimiento de la versión y el “Andante” o “autorretrato” fue lo más logrado de la noche por fraseo, punto justo interpretativo y estupendas respuestas de todos los solistas de instrumentos en todas las intervenciones requeridas.
No cabe duda de que el Maestro Siffert ha realizado una labor ímproba logrando con tal vez pocos ensayos un resultado de categoría. Es de agradecer también el que se le hayan suministrado los refuerzos para una partitura tan densa (9 cornos, 7 trompetas 4 trombones y la densa sección de percusión,martillo incluído, hablan a las claras de ello).
Se pudo advertir la progresión dramática, aquí seguramente radica la aceptación del público, quién llamó alrededor de 5 veces al escenario al Director para recibir los aplausos. Tras ello, la saludable decisión del saludo colectivo de Este y todos los Músicos y el apretón de manos entre compañeros de atril. Algo muy frecuente y bienvenido, broche de oro de una muy buena noche.
Donato Decina
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