lunes, 20 de junio de 2022

 

Muy buen concierto de cámara a cargo del Cuarteto Soldi e Iván Rutkauskas en el CCK

 

UN PLACER PARA TODOS LOS SENTIDOS

Martha CORA ELISEHT

 

            Los conciertos vespertinos de los domingos en el Centro Cultural Kirchner (CCK) se están transformando en un clásico porteño; no sólo porque la entrada es libre y gratuita, sino también por contar con intérpretes de excelente calidad. Dentro de la programación ofrecida por dicha institución, el pasado domingo 19 del corriente se llevó a cabo un concierto de cámara en la Sala Sinfónica con la participación del Cuarteto Soldi, integrado por Freddy Varela Montero (violín), Tatiana Glava (violín), Adrián Felizia (viola) y Gloria Pankaeva (violoncello), que contó con la presencia de Iván Rutkauskas como pianista acompañante para brindar el siguiente repertorio:

-          Quinteto en Sol menor, Op.57- Dmitri SHOSTAKOVICH (1906-1975)

-          Quinteto en Fa menor, Op.34- Johannes BRAHMS (1833-1897)

Ni bien los músicos tomaron su posición sobre el escenario del Auditorio Nacional, Freddy Varela Montero aprovechó la ocasión para agradecer a Tristán Bauer -Ministro de Cultura de la Nación- y a Tomás Ballicora -Director del Ciclo- por brindarles la oportunidad de participar y de paso, saludar a todos los padres en su día, ya que la fecha coincidió con dicho festejo.  Asimismo, se encargó de anunciar las obras comprendidas en el programa.

La velada comenzó con el mencionado quinteto de Shostakovich, compuesto en 1940 para el Cuarteto Beethoven y cuyo estreno se produjo en el Conservatorio de Moscú en Noviembre de ese mismo año, con la presencia del compositor al piano. Tuvo un suceso rotundo desde su estreno y fue galardonado con el Premio Stalin en 1941. Consta de 5 movimientos, que poseen un profundo contraste: Prelude (Lento)/ Fugue (Adagio)/ Scherzo (Allegretto)/ Intermezzo (Lento) y Finale (Allegretto), que fueron ejecutados con una musicalidad de alto nivel. (Con excepción de Pankaeva, que es integrante de la Filarmónica de Buenos Aires, el resto de los integrantes del Soldi pertenecen a la Orquesta Estable del Teatro Colón, mientras que Iván Rutkauskas se desempeña como maestro interno de dicho teatro). Tras la formidable introducción del piano en el 1° movimiento, el contrapunto entre los instrumentos de cuerda fue excelente, al igual que los solos de Adrián Felizia en viola y el magistral solo del 3° movimiento a cargo de Freddy Varela Montero, junto con el contrapunto en pizzicato del cello previo al cantábile de la viola. El ensamble logró su apoteosis en el Allegretto final, donde todos y cada uno de los músicos pusieron su técnica y maestría para que dicho movimiento fuera brillante y a la vez, vibrante.

El Quinteto en Fa menor, Op.34 de Brahms es conocido como “la corona de la música de cámara”, ya que es una de las obras más bellas y conocidas dentro de dicho género. Fue compuesto originalmente para quinteto de cuerdas (dos violines, viola y dos violoncellos) en 1862 y posteriormente, su autor realizó una transcripción como sonata para dos pianos hasta darle su versión definitiva, que fue estrenada en el Conservatorio de Leipzig en 1866, dedicada a la princesa Anna de Hesse. Sus cuatro movimientos (Allegro non troppo/ Andante- un poco adagio/ Scherzo: Allegro y Finale: Poco sostenuto- Allegro non troppo- Presto, non troppo) poseen ribetes románticos y por momentos, trágicos y oscuros. El piano actúa junto al cuarteto de cuerdas brindando una unidad de expresión desde el inicio del 1° movimiento al unísono. En este caso, hubo una excelente interacción de Rutkauskas junto al cuarteto de cuerdas, logrando un sonido brillante y de alta calidad desde los primeros compases. El crescendo del Allegro non troppo inicial estuvo perfectamente bien ejecutado, con una gran intervención en la cadencia del segundo violín a cargo de Tatiana Glava. Tras la tranquilidad del Andante en La bemol mayor, el imponente Scherzo- allegro sonó majestuosamente, donde se destacó el excelente pizzicato de Gloria Pankaeva, al igual que el movimiento final. Tras la brevísima introducción en sonata, el cello introduce el primer tema del Allegro -que posee reminiscencias húngaras- que se une al segundo tema mediante un puente estridente, que fue ejecutado de manera impecable por los integrantes del ensemble, destacándose Freddy Varela Montero con una muy buena labor, al igual que el pianista acompañante. Tal así fue, que el Auditorio Nacional estalló en aplausos, lo que obligó a los músicos a hacer un bis: el Allegretto final del Quinteto en Sol menor de Shostakovich, que -según impresión de quien escribe- sonó aún mejor.

El Ciclo de Cámara del CCK está rindiendo sus frutos durante el transcurso de la presente temporada y lo está haciendo con creces. La programación es excelente y una espera que algún día se pueda llevar a cabo un Festival de Música de Cámara con las mejores agrupaciones de todo el país. Cuenta con las instalaciones para los ensayos y dos salas importantes como para llevarlo a cabo. Y con intérpretes de alto nivel, lo cual representa un auténtico placer para todos los sentidos.

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