jueves, 9 de junio de 2022

 

Muy buena versión con elenco nacional

 

NABUCCO en el Colón

 

Teatro Colón

Martes 7 de junio de 2022

 

Escribe: Graciela Morgenstern

 

Nabucco. de Giuseppe Verdi
Libreto: Temistocle Solera 

Reparto:

Nabucco - Leonardo López Linares

Abigaille - Mónica Ferracani

Fenena - Florencia Machado

Ismael - Santiago Vidal

Zaccaria - Christian Peregrino

Anna - María Belén Rivarola

Sumo Sacerdote - Christian De Marco

Abdallo - Gabriel Centeno 

Coro Estable del Tearo Colón - Director: Miguel Martínez

Orquesta Estable del Teatro Colón 

Iluminación, escenografía, vestuario y “régie” de Stefano Poda.

Director musical: Carlos Vieu

Giuseppe Verdi, el alma de la ópera italiana, fue un convencido nacionalista italiano. En plena lucha por librarse de la opresión de los austriacos, y con corrientes de pensamiento que rompían con lo establecido, nació Nabucco. Fue ésta, su tercera ópera, estrenada en el Teatro Alla Scala di Milano, el 9 de marzo de 1842, la que le dio fama entre sus compatriotas. Su primera ópera no había interesado demasiado y la segunda fue un fracaso, por lo que el compositor había decidido no volver a componer. Cuando le presentaron el libreto de Nabucco, aceptó crear la música y la completó en apenas tres meses.  

Verdi narra casi con la exactitud de un escritor, el episodio probablemente más prodigioso de su vida, cuando cuenta cómo recibió de Merelli el texto de Nabucco, rechazado por Otto Nicolai, y cómo las palabras de Solera se le convertían en música: "Durante el camino sentí una especie de desazón inexplicable, una tristeza intensa, un dolor que casi me hacía estallar el corazón. Cuando llegué a casa, lancé el manuscrito sobre la mesa con un movimiento brusco y me quedé ahí, delante de él, hundido en pensamientos. Al chocar con la mesa el libro se había abierto; mis ojos fueron a parar, no sé bien cómo, a una página abierta ante mí. Y leí: “Va pensiero sull'ali dorate (...)." Sobrevolé también los siguientes versos y me quedé impresionado, sobre todo al comprobar que éstos provenían casi literalmente de la Biblia, libro que siempre leía gustoso. Leo un párrafo, leo dos. Pero entonces con el renovado propósito de no componer más, cierro el texto y me voy a la cama. ¡Pero Nabucco no para de darme vueltas en la cabeza! El sueño no quiere acudir, me levanto, leo el libreto no sólo una vez, sino dos, tres veces, muchas veces; a la mañana siguiente puedo decir que me lo sé de memoria.” Una de las razones de este entusiasmo fue que Nabucco expresaba un fuerte sentimiento patriótico y Verdi se identificaba con el movimiento italiano de liberación contra la dominación austriaca. El estreno fue un rotundo éxito, convirtiéndose en uno de los símbolos del movimiento de la unidad de Italia.

 El Teatro Colón repuso esta obra con dos elencos, uno con figuras internacionales y de nuestro ámbito, que ya fue comentado, y otro compuesto por cantantes argentinos. Este es el que nos ocupa en esta nota.

Verdi otorgó al coro el mismo protagonismo que a los solistas. El Coro Estable exhibió un alto rendimiento vocal. Bajo la dirección de Miguel Martínez, cantó de manera precisa y con los matices justos en cada una de sus intervenciones, realizando una espléndida labor.

En el rol protagónico, el barítono Leonardo López Linares llevó a cabo una magnífica interpretación, con un registro parejo en toda su extensión. Como ya es bien sabido, su fraseo  se conforma perfectamente al estilo verdiano, destacándose tanto en los pasajes líricos, dolientes, como en los más dramáticos y vigorosos. Una vez más, mostró entrega total a su personaje y dio muestra de su alta calidad artística.

Mónica Ferracani impactó como Abigaille, con un canto seguro, sorteando las muchas dificultades que la partitura le exige, con gran presencia escénica y dramatismo. desplegando  su voz de bello color. Todas las notas fueron atacadas con precisión, aún cuando la partitura la lleva del agudo a las notas más graves, gracias a la solidez de su técnica,  musicalidad y sus virtudes estilísticas. Es una de las pocas sopranos de nuestro medio que puede asumir este tipo de roles absolutamente demandantes y que requieren un registro amplio, peso vocal y caudal sonoro.

Ambos protagonistas se destacaron tanto en sus respectivas arias como en los concertantes.

Christian Peregrino cumplió con el rol de Zaccaria, realizando una buena actuación. La mezzosoprano Florencia Machado  contribuyó también a la eficacia general del espectáculo, aportando su bello color vocal al rol de Fenena. En tanto, el tenor Santiago Vidal, joven figura de voz muy interesante, sonó seguro como Ismaele y brindó muy buena calidad interpretativa.

El resto del elenco se completó con de María Belén Rivarola (Anna), Gabriel Centeno (Abdallo) y Chritian De Marco (Sumo Sacerdote), quienes realizaron una muy buena labor.

Excelente resultó la dirección del Maestro Carlos Vieu al frente de la Orquesta Estable. Realizó una interpretación sin quiebras, sobresaliente en todo momento, bien ensamblada, precisa y dinámica, poniendo ritmo y nervio que es lo que requiere "Nabucco".

La producción escénica, íntegramente diseñada por Stefano Poda, fue impactante y estéticamente agradable Mostró un laborioso trabajo de diseño. Presentó un escenario despojado, completamente abierto hasta el fondo, lo que perjudicó la sonoridad de algunos cantantes.  En ese espacio ocurrían todas las escenas, con uso un tanto abusivo del disco giratorio, elementos simbólicos que subían y bajaban y una cantidad de gente que corría enmarañando las escenas, sin un objetivo claro. También contó con unos paneles transparentes que se interponían por momentos, entre el público y la escena. El diseño de iluminación, fundamental en este tipo de propuestas escénicas, fue muy eficaz. El vestuario fue blanco y negro. Nada nuevo bajo el sol. Si el objetivo de esta producción desapasionada, fría, distante y confusa, fue resaltar conflictos universales, difícilmente se haya logrado. Si, en cambio, aunque es dudoso, fue cumplir con el propósito de Verdi y el libretista, eso no sucedió.

Como era de esperar, todos fueron ovacionados, y no era para menos

 

CALIFICACION: MUY BUENA

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