viernes, 21 de octubre de 2022

 

Muy buen concierto inaugural del Festival CHOPINIANA en el Palacio Paz

 

DESDE BUENOS AIRES HASTA LA ANTÁRTIDA

Martha CORA ELISEHT

 

            Fundada en 2001, la Fundación CHOPINIANA es una de las instituciones musicales más importantes del país. Dirigida y presidida por la talentosa pianista Martha Noguera, ofrece recitales en forma ininterrumpida desde 2007 hasta la fecha -con excepción  del período 2020-2021, debido a la pandemia de COVID 19-, donde participan prestigiosos pianistas argentinos y extranjeros. El Gran Salón de Honor Levalle del Palacio Paz -denominado así en honor al fundador del Círculo Militar- brindó el marco para el concierto inaugural de la edición 2022 del mencionado Festival, que tuvo lugar el pasado miércoles 19 del corriente a cargo de Martha Noguera y que contó con una particularidad: por primera vez se hizo una transmisión simultánea por streaming para que el personal que trabaja en las bases que posee el país en la Antártida pueda disfrutar del recital. Gracias a los oficios del Presidente del Círculo Militar- General Juan Martín Pera- y del Secretario de Cultura de la institución -Coronel Castiglione- se hizo realidad.

            A la velada asistieron numerosos invitados: entre ellos, los Embajadores de Polonia, Georgia, República Popular de Corea, el encargado de negocios de la República Oriental del Uruguay y el Cónsul General de España en la Argentina. Tras la presentación a cargo del Cnel. Castiglione, Martha Noguera ofreció una impecable versión de las Variaciones sobre un Minuetto de Dupont K.573 de Wolfgang A, Mozart, logrando un sonido prístino. Posteriormente, ofreció una excelente versión de la Sonata n°1 Op.22 de Alberto Ginastera. Compuesta en 1952, consta de 4 movimientos (Allegro marcato/ Presto misterioso/ Adagio molto appasionato/ Ruvido et ostinato), donde Ginastera ofrece una versión elaborada y enriquecida de ritmos folklóricos argentinos (malambo, gato, baguala, huella). Unido a su prodigiosa memoria, la poderosa digitación y pulsación de Martha Noguera hicieron que la versión fuera eximia desde todo punto de vista.

            La segunda parte del recital se completó con dos obras de Frederic Chopin: la Sonata n°2 en Si bemol mayor, Op.35 y la célebre Polonesa en La bemol mayor n°6, Op.53 (“Heroica”). La primera fue publicada en Leipzig en 1840 y consta de 4 movimientos: Grave- Doppio movimiento/ Scherzo/ Marcha fúnebre- Lento/ Presto. La celebérrima Marcha fúnebre fue compuesta como obra independiente en 1837 y posteriormente, incorporada a la presente sonata en 1839. Tras una introducción breve e imponente, el 1° movimiento (Doppio appasionato) contiene dos temas: uno, apasionado -como su nombre lo indica- y el otro, de carácter más lírico, con desarrollo libre. En el 2° movimiento, Chopin invierte los tiempos y coloca este scherzo en Mi bemol menor, fogoso y de tinte netamente nacionalista, que alterna con un trío piú lento, en una soberbia interpretación. Hay que recordar que Martha Noguera es una especialista en la materia y lo demostró con creces, al igual que en la mencionada Marcha fúnebre y en la arrolladora melodía del Presto final, con un pasaje formidable en octavas y tresillos. Se la vio sumamente concentrada y radiante tras los numerosos aplausos luego de su interpretación. No podía faltar en el presente recital el sello distintivo del compositor y su obra más famosa: la Polonesa n°6 en La bemol mayor, op.53 (“Heroica”). Compuesta en 1842, posee numerosas dificultades técnicas (escalas dobles, trinos, arpegios y acordes que exigen mucha apertura de manos) que hacen que sólo pueda ser interpretadas por un virtuoso. Si bien hubo un traspié en el tema principal, fue rápidamente subsanado luego del tema en escalas ascendentes y descendentes centrales, logrando una interpretación brillante en la recapitulación. Al cierre del recital no faltaron los aplausos, el tradicional ramo de flores y una sorpresa: un disco de vinilo que Martha Noguera había grabado para el sello RCA en su juventud y que le fuera entregado como presente. No sólo se emocionó, sino que se dirigió al público avisando que no tenía preparado ningún bis, pero volvió a sorprender con una magistral versión de Claro de Luna de Debussy. Una interpretación exquisita de tan conocida pieza, donde volvió a lucirse.

            Pudo apreciarse que no sólo se sintió sumamente agradecida, sino también relajada y feliz ante la presencia de amigos, invitados prestigiosos y el numeroso público que se dio cita esa noche en los elegantes salones del Palacio Paz. Y fue un hermoso gesto el haber permitido compartir el recital con todo el personal -tanto civil como militar- que defienden a la patria en los confines del continente blanco. La música acorta las fronteras y llega a todo el planeta. En este caso, la tecnología y la logística lo hicieron posible.

 

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